martes, 18 de diciembre de 2007

La Sal de la Tierra / Joseph Ratzinger

En el trato con Dios no hay hastío posible. Tal vez pueda haberlo en algún ejercicio de piedad, en alguna lectura piadosa, pero nunca en una relación con Dios como tal.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.14.

Los caminos de Dios nunca conducen a resultados rápidamente mensurables, y eso puede comprobarse viendo cómo Jesucristo acabó en la cruz.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.18.

Yo diría que el catolicismo sólo puede entenderse debidamente, poniéndose en camino. Pensamiento y vida son una misma cosa; no hay otro modo de entender lo católico.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.22.

La teología de lo pequeño es fundamental en el cristianismo.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.22.

La fuerza de la historia se encuentra siempre en el hombre que ama, es decir en una fuerza que no se puede medir como se miden las categorías del poder.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Una pequeña partícula de amor, pareciendo tan débil, es muy superior a la máxima capacidad de destrucción.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Dios se ha fijado en mí, una certeza en la que puedo basar mi vida, y con la que puedo vivir y morir.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Si decido vivir sin Dios, o contra Dios – cosa que por supuesto tengo libertad para poder hacer -, todos mis actos serán, lógicamente, distintos a si pretendo vivir cara a Dios. Es una decisión que abarca plenamente todo mi ser: mi concepto del mundo, cómo quiero ser y cómo soy.No es una decisión cualquiera, como una de tantas que pueda tomar en el mercado de posibilidades que se me ofrece. Ahí se decide todo el proyecto de mi vida.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.24.

Lo esencial en la religión es la relación del hombre con el Desconocido que le trasciende y al que la fe llama Dios, y la facultad del hombre de entrar en esta relación original por encima de lo sensible y de lo mensurable. El hombre vive de relacionarse y la calidad de su vida depende de que sean justas sus relaciones esenciales – con el padre, la madre, el hermano, la hermana, etc – o aquellas fundamentales que están escondidas en su ser. Pero si la primera de todas esas relaciones, es decir, si la relación con Dios no es buena, entonces ninguna de las otras podrá ser buena.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.25.

Las cuestiones de fe requieren tiempo y paciencia.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.34.

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