miércoles, 20 de mayo de 2009

Menos ecologismo y más ecología

En el mundo y en el hombre hay un “desperfecto” una pesada contradicción interna, un desajuste íntimo y profundo, una ruptura entre la grandeza de nuestra vocación originaria y la miseria actual de nuetro corazón. Una evidencia cegadora, consecuencia de un hecho histórico ocurrido en los orígenes, que está más allá de toda verificación posible y que conocemos por revelación divina. Aparentemente incomprensible ante cualquier actitud racionalista, este dogma de fe es la única clave para entender el corazón y la conducta humana. Sin ella, la historia del hombre resulta no sólo misteriosa, sino absurda. El hecho del pecado original ilumina la concepción del hombre, del mundo y de la vida, permite una explicación y un fundamento tanto a la grandeza del hombre como a su miseria. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 266. El pecado original es una realidad fácil de intuir y simple de entender por la experiencia que cada cual tiene de su propia contradicción interna. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 272. El hombre es poderoso para destruir, pero en el orden sobrenatural nada puede construir por sí mismo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 273. El pecado original ha transformado a los hombres en pecadores y en permanentes conversos. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. La Iglesia es Santa, pero camina con los pies de los hombres. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. Quienes prestan menos atención a sus propios pecados son los que están más atentos luego a los pecados de los demás. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 275. Menos ecologismo y más ecología. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 286. La religión verdadera no puede ser nunca un “escapismo” o un mero “consuelo” para los avatares de esta tierra, sino, sobre todo, un incentivo para amar a Dios y al prójimo, para el cumplimiento del propio deber y para la transformación del mundo. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 320. No hay santo sin oración. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 358. Si se comprendiera lo que es cada misa – memorial de la muerte y resurrección del señor – y los frutos que trae consigo, se correría a participar de ella no sólo el domingo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 361. En la Misa se encierra todo lo que Dios espera de cada uno: adoración, reparación por los pecados, petición, purificación, conversión…todas las acciones de la propia vida, las grandes y las más pequeñas en apariencia. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 363. Toda la labor pastoral y apostólica valen lo que vale la Misa de los que participan. La Misa es la oración por excelencia. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 364. El tercer milenio será cristiano. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 374.

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