jueves, 25 de febrero de 2010

El que abandona la mortificación queda atrapado por los sentidos

Cuando alguién diga: “Yo tengo una pereza irremediable, yo no soy tenaz, yo no puedo terminar las cosas que emprendo”, debería pensar: “No estoy lo suficientemente cerca de Cristo”. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.11.


Para los que tengan pesimismo, pensando que sus defectos no tienen remedio, sepan que ha llegado el momento. Comienza la Cuaresma; miremósla como un tiempo de cambio y de esperanza.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.11.


La persona que abandona la mortificación queda atrapada por los sentidos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.12.

Sin espíritu de sacrificio y de mortificación no hay progreso en la vida interior.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.12.

Ningún día sin cruz, ninguna jornada, en la que no carguemos con la cruz del Señor.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.13.

La cruz – pequeña o grande – aceptada produce paz y gozo. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.7, p.14.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.18.

Si alguna vez en nuestro apostolado personal nos pareciera que alguien tiene una enfermedad del alma sin aparente solución. Si la hay; siempre. Quizá el Señor espera de nosotros más oración y mortificación, más comprensión y cariño.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.19.

El demonio conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.21.

El demonio promete siempre más de lo que puede dar.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.22.

Nuestro propio yo puede ser, en muchas ocasiones, el peor de los ídolos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.23.

La confesión, un encuentro con Cristo.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.30.

La vida interior es un diálogo de amor en el que Dios es siempre el punto de referencia.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.30.

El espíritu de penitencia está principalmente en cumplir, cueste lo que cueste, el deber de cada instante.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.32.

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