lunes, 18 de febrero de 2013

Llorar demasiado a los muertos es una ofensa a los vivos.


El humor nos aparta momentáneamente del dolor. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.19.

Tener sentido del humor en las situaciones más oscuras es signo de superación de la lástima y el abatimiento, implica que estoy empezando a abrazar de nuevo la vida y que se está produciendo la curación. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.21.

Buscar el componente humorístico de todo lo que nos rodea. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p. 22.

El humor no nos devolverá lo perdido, pero nos ayudará a recobrarnos de la pérdida. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.37.

En realidad, la distancia no te hace más pequeño, sino que pasas a formar parte de una imagen más amplia. 
Ashleigh Brillant en Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.37.

El humor aporta perspectiva. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.37.

Una persona sin sentido del humor es como una carreta sin amortiguadores: se ve sacudida por todas las piedras del camino. 
Henry Ward Beecher en Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.44.

Se ha dicho que la razón por la cual los ángeles pueden volar es porque se toman a sí mismo a la ligera. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.45.

Un hombre feliz hace tanto bien como una medicina. 
Proverbios 17:22.

La vida tiene una estructura parecida a la de un chiste: creemos que nos dirigimos hacia un lugar, como el principio de un chiste, y de pronto el destino nos desarma y nos envía en una dirección completamente distinta. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.80.

 Cuando usted sonríe, no existen barreras lingüísticas. Esa sonrisa de su rostro es un faro que indica a los demás que su corazón está abierto. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.147.

Aceptar la vida y aceptarnos a nosotros mismos, con un encogimiento de hombros y una sonrisa. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.188.

Hace poco oí decir que la primera pregunta que mucha gente se hace cuando muere y contempla su vida, su pasado, sus decisiones y sus tribulaciones, es la siguiente: “¿yo era tan serio?”. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.231.

Llorar demasiado a los muertos es una ofensa a los vivos. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p.271.

Los funerales podrían empezar a ser más una celebración por la vida que un lamento por una vida que se ha ido y nada más. Si viéramos en un funeral un motivo de celebración, entonces, como en la vida misma, podríamos incluir en él no solo el llanto sino también la risa. 
Allen Klein; ¿Y tú de qué te ríes?, Llave Maestra, Barcelona, 1991, p. 271.

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