domingo, 1 de octubre de 2017

Los 12 pasos del perdón

Cada acto de aceptación abre nuestro corazón al amor, y el amor cura todas las heridas.
Al pasar por la vida, ocurren muchas situaciones y se nos ofrecen muchas relaciones. Cada una de ellas nos ofrece una oportunidad de elegir el miedo o de elegir el amor. Si elegimos el amor, nos bendecimos a nosotros mismos y bendecimos a los demás. Si elegimos el miedo, estamos pidiendo amor desde la parte de nosotros que está más herida. Introducción

Es importante darse cuenta de que cada sentimiento negativo surge de la percepción de una falta de amor. PRIMER PASO: Reconoce el miedo

Si quiero tu amor, debo dejarte libre. Debo estar dispuesto a prescindir de él. Debo estar dispuesto a buscar el amor dentro, no fuera. TERCER PASO: Retira la proyección

Ahora mismo, mi reto es estar con lo que es. ¿Hay dolor? De acuerdo, entonces debo estar con el dolor. ¿Hay tristeza? De acuerdo, entonces debo estar con la tristeza. CUARTO PASO: Asume la responsabilidad

Sólo hay lo que está ocurriendo. CUARTO PASO: Asume la responsabilidad

Una de las prácticas espirituales más importantes es dejar que las cosas sean tal como son, sin interpretación, sin embellecerlas, sin juzgarlas. Inmediatamente, esto pone al ego del revés. CUARTO PASO: Asume la responsabilidad

Responsabilizarme implica aceptar mi vida tal como es. Eso significa que no desperdicio mi energía intentando cambiar la forma eterna de mi vida. Significa que no intento que los demás me provean la motivación que necesito para cambiar. Si es que se produce algún cambio, es porque viene desde dentro. Viene de estar con lo que hay aquí y ahora, con paciencia e integridad. CUARTO PASO:
Asume la responsabilidad

En este momento, me siento herido por ti, pero me doy cuenta de que tú no eres la causa de mi herida. Mi herida existía antes de que tú me tocaras en ese lugar sensible. O me siento enfadado contigo porque me has decepcionado. Sin embargo, tú no eres la causa de mi decepción. Las expectativas que pongo en ti me programan para el rechazo. Tú simplemente entras en mi programa. Tú apareces como un espejo para mostrarme que mis expectativas son disfuncionales. No puedo cambiar lo que haces o dejas de hacer, pero puedo cambiar mis expectativas con respecto a ti. Yo no puedo cambiarte. Por lo tanto, mi única postura hacia ti debe ser de aceptación. Cuando no te acepto tal como eres, pierdo mi paz. Segunda piedra angular: Encuentra la igualdad con los demás

Si juzgas a los demás, alteras tu paz, porque interiorizas todos los juicios que haces. Si aceptas a los demás, te bendices a ti mismo, porque lo que envías hacia fuera vuelve a ti. SEGUNDA PIEDRA ANGULAR: Encuentra la igualdad con los demás

La culpabilidad dice: «Nada que yo pueda hacer será suficiente para enmendar mis errores». La responsabilidad dice: «Abrí esta herida y puedo cerrarla». QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

Cuanto más nos dedicamos a juzgar a los demás, más nos juzgamos inconscientemente a nosotros mismos. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

La culpa y la responsabilidad se excluyen mutuamente. La culpa se queda pegada a la herida, impidiendo que ésta se cure. El primer paso del proceso de curación es la responsabilidad. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

Toda nuestra ira y dolor son una llamada al amor. Tenemos que reconocer esto, porque de otra manera tomaremos nuestra conciencia y la usaremos para golpearnos a nosotros mismos. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

Yo no soy malvado por haberte atacado, y tú tampoco eres malvado por haberme atacado. Nuestro ataque mutuo viene de que ambos nos sentimos profundamente inadecuados. Viene de un lugar en el que ni tú ni yo nos sentimos amados. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

Mientras yo mismo me crucifique o te crucifique por cometer un error, nuestra curación no puede comenzar. Lo importante no es el error. Es el aprendizaje, el crecimiento, el cambio de percepción que el error trae consigo. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

La responsabilidad no viene del ego. La culpa, sí. La culpa prolonga la sensación de separación. Mantiene la herida abierta. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo.

La culpabilidad dice: “Nada que yo pueda hacer será suficiente para enmendar mis errores.” La responsabilidad dice: “Abrí esta herida y puedo cerrarla”. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo.

Cuando hablamos de curación, hablamos de abandonar los juicios sobre nosotros mismos y la culpabilidad por los errores del pasado. Esto exige responsabilidad y delicadeza. Se trata de soltar lo que no nos pertenece. Se trata de lavar esa sustancia pegajosa que aparece sobre nuestra piel cuando nos dedicamos a justificar nuestros juicios sobre los demás. Se trata de bañar la totalidad del alma en amor y aceptación. QUINTO PASO: Abandona la culpa y deja de juzgarte a ti mismo

Cada gesto de autoaceptación desvela la luz interna y ayuda a aligerar mi camino. Es posible que la ligereza sólo me dure un minuto más, pero eso está bien. Cuando me acepto, el paso siguiente viene por sí mismo.
El amor de Dios, la gracia, la guía, viene a través del canal de tu amor hacia ti mismo. Cuando te aceptas tal cual como eres, abres ese canal. Y lo mismo ocurre cuando aceptas a los demás tal cual como son.
El camino de la paz es simple si estás dispuesto a practicarlo:
1. Acéptate tal como eres. Estás bien con todos tus problemas, dolores y preocupaciones. No tienes que cambiar nada. No tienes que conseguir nada ni tienes que librarte de nada. Eres perfecto aquí y ahora. Deja que ese conocimiento cale dentro de ti. Conforme lo haga, los juicios se irán cayendo por sí mismos.
2. Acepta a los demás tal como son. Ellos están bien con todos sus aparentes aspectos positivos y negativos. No tienes que cambiarlos. Ellos no tienen que mejorarse a sí mismos para merecer tu aceptación. Ellos no necesitan tu aprobación y tú no necesitas la suya. Ellos están bien y tú estás bien. Nadie tiene razón. Nadie está equivocado. Existís el uno al lado del otro. A medida que aceptas a los demás, tu corazón se abre. A medida que aceptas a los demás, te haces más delicado contigo mismo.
3. Acepta tu vida tal como es ahora mismo. No tienes que cambiar nada al respecto. Cada situación es perfecta tal como es. Cada relación es perfecta tal como es. Cada lección te permite crecer. Cada obstáculo externo te ayuda a profundizar más, hasta la fuente misma del amor. No interpretes tu vida, pues si lo haces encontrarás que le falta algo. No le falta nada. Tus interpretaciones a favor o en contra son la ilusión que has de deshacer. Acepta tu vida tal como es. Entonces, todas las creencias que no te honran o que no honrarán a los demás se caerán, porque no habrá nada que las sustente. Hacia el espacio vacío que creas en tu corazón al negarte a juzgar, fluye la presencia del amor. SEXTO PASO: Acéptate como eres y acepta a los demás como son.

Te opondrás a aquello que no puedas aceptar, y en esa oposición estará tu atadura. Lo que aceptas atraviesa delicadamente tu corazón. Nada te empuja. Nada te retiene. Vas donde quiera que te lleve el amor. SEXTO PASO: Acéptate como eres y acepta a los demás como son.

La mayor ayuda que puedes dar o recibir de los demás son las palabras de ánimo. OCTAVO PASO: Sé tu propia autoridad

Mi propósito aquí no es intentar controlar mi vida. Mi propósito es trabajar con ella. TERCERA PIEDRA ANGULAR: Confía en tu vida

Habito simplemente en la comprensión de que estoy bien tal como soy, de que tú estás bien tal como eres, y de que la vida está bien tal como es. Ésta es mi dicha. Ésta es mi sustancia. TERCERA PIEDRA ANGULAR: Confía en tu vida.

Cada lección que me llega trata de hacerme despertar, no de castigarme. NOVENO PASO: Acepta la lección.

Aprender mi lección me exige tener mucha compasión por mí mismo. Tengo que darme cuenta de que no me resulta fácil cambiar mi manera de percibir la realidad. Si lo fuera, no necesitaría una lección que practicar. NOVENO PASO: Acepta la lección

Entiendo mal mi lección si creo que me pide que sea algo que no soy, o que dé algo que no tengo. Si surge el miedo, la enseñanza me impulsa a atravesarlo. Si hay algo que representa una carga para mí, se me pide que no cargue con ello. NOVENO PASO: Acepta la lección

En lugar de sospechar de lo desconocido, le doy la bienvenida NOVENO PASO: Acepta la lección

Cuando siento dolor en mi vida, me tenso automáticamente. Me resisto al dolor. Lucho con él. Me quejo. Raras veces soy capaz de aceptar el dolor y de preguntar cuál es su mensaje. Mi tendencia a resistirme viene de la creencia de que el dolor es un ataque contra mí. De modo que trato de exorcizarlo. Pero eso sólo ahonda el dolor. Por experiencia, aprendo que no puedo salir del dolor a través de la resistencia, sino de la aceptación. NOVENO PASO: Acepta la lección

Es una paradoja abrumadora. El dolor sólo se disuelve cuando dejo de invertir en que se vaya. En cuanto trato de librarme de él, el dolor se resiste. NOVENO PASO: Acepta la lección

El dolor no es un castigo, sino una comunicación. Me dice que algo se ha torcido. Me pide que realice algún tipo de ajuste. Me pide que venga a una nueva conciencia. NOVENO PASO: Acepta la lección

Asimismo, cada lección me pide que abra mi corazón y mi mente de una manera nueva. NOVENO PASO: Acepta la lección

Debo renunciar a los viejos mecanismos de defensa que ya no necesito para sobrevivir. Centímetro a centímetro, el territorio cedido al miedo debe abrirse al abrazo del amor. NOVENO PASO: Acepta la lección

Cada vez más me doy cuenta de que lo importante no es lo que ocurre en mi vida, sino cómo reacciono ante ello. Al poner el énfasis en mis reacciones, sobre las que puedo influir, me fortalezco a mí mismo para abordar creativamente las abundantes situaciones difíciles que la vida me presenta. NOVENO PASO: Acepta la lección

Ya no soy una víctima de fuerzas desagradables y externas a mi, sino el protagonista que influye positivamente en el resultado de los sucesos al mantener una actitud de confianza, esperanza y fe. Ciertamente, cuando ocurre algo que altera mi paz, me doy cuenta que mi actitud hacia la vida se ha desplomado. Cuando me permito mirar con tranquilidad dentro de mí y elevar mi corazón, veo a mi alrededor un mundo más grácil y cooperativo. NOVENO PASO: Acepta la lección

Cuando lucho contra la lección que me toca aprender, ella es mi enemiga. Cuando la acepto, es mi amiga. Siempre establezco algún tipo de relación con mi lección, y la relación que establezco determina si me resisto a ella o si la aprendo y paso a otra cosa. NOVENO PASO: Acepta la lección

Date cuenta de que todo está bien como está. DÉCIMO PASO: Date cuenta de que todo está bien como está.

Siempre hay algo que aprender, algo que soltar, algo que agradecer. DÉCIMO PASO: Date cuenta de que todo está bien como está

Cada momento de nuestra vida es un momento que nos pide algún gesto de perdón. DÉCIMO PASO: Date cuenta de que todo está bien como está

La manera más fácil de abrir tu corazón es pedir ayuda u ofrecerla. Si estás teniendo dificultades, pide ayuda. Pídesela a un amigo. Pídesela a un extraño. Pídesela a Dios. Pide. DUODÉCIMO PASO: Abre tu corazón.

Si quieres abrir tu corazón, ofrece ayuda a alguien. Acércate a un amigo o a un extraño; no importa. Deja que tu intuición te guíe. Allí fuera, en alguna parte, alguien está pidiendo amor. No, no de manera evidente, sino silenciosa. Y tú sabrás quien es. DUODÉCIMO PASO: Abre tu corazón

El corazón es un músculo espiritual. Se abre y se cierra. Cuanto más trabaja, más se fortalece. DUODÉCIMO PASO: Abre tu corazón

Por más que lo intentes no vas a cambiar el flujo de la vida, sus vaivenes. La vida sigue tanto si te aferras como si sueltas. DUODÉCIMO PASO: Abre tu corazón

Las acciones hablan más alto y claro que las palabras. DUODÉCIMO PASO: Abre tu corazón

Cada suceso aparentemente negativo que nos ocurre en la vida toca en primer lugar nuestra culpabilidad. Y antes de que nos demos cuenta, nos hemos hundido en un agujero negro emocional. En ese agujero nos sentimos indignos. Dios no nos ama. No les importamos a los demás. Y nuestras vidas están vacías y no tienen significado. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

Vivir en la conciencia del amor de Dios significa llegar a entender y aceptar nuestra completa incapacidad de entender cualquier cosa por nosotros mismos. Significa renunciar a nuestra necesidad de conocer o controlar. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

Significa aprender a confiar en que todo lo que nos ocurre tiene una razón, aunque no podamos verla. Todo lo que entra en mi vida trae una bendición silenciosa, aunque yo no pueda sentirla. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

En lugar de juegos de poder, déjame rendirme a esta simple verdad. Dios nos ama igualmente a ti y a mí. Entonces, ¿cómo podría haber victoria o derrota para cualquiera de nosotros? CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

Vivir en la conciencia del amor de Dios es entender que nunca te ha ocurrido nada malo, porque, ¿cómo le podría ocurrir algo malo al hijo o a la hija de Dios? En verdad, eso no es posible. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

Ocurren cosas que parecen malas, pero yo no sé qué significan. No soy capaz de juzgarlas. Soy inocente y libre. Porque el que sabe me guía a lo largo de este día, de esta hora, de este momento de lágrimas o de pena silenciosa. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

Mi vida es una oración que pide paz. Mi vida es una oración que pide verdad. En la aparente ausencia de amor, pido amor sin avergonzarme. Porque amor es lo que quiero y amor es lo que necesito. CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios

«Muéstrame el camino de vuelta a casa. He perdido la paz». CUARTA PIEDRA ANGULAR: Recuerda el amor de Dios
acto de acep

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