Philippe, Jacques; La Paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.11.
Debemos intentar descubrir las condiciones espirituales que permiten a Dios actuar en nosotros.
Philippe, Jacques; La Paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.12.
Cuanto más serena y tranquila está el alma, más se refleja Dios en ella.
Philippe, Jacques, La paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.13.
Las razones por las que perdemos la paz son siempre malas razones.
Philippe, Jacques, La Paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.20.
Son muchos los jóvenes que dudan en entregar totalmente su vida a dios porque no confían en que El será capaz de hacerles plenamente feliz.
Philippe, Jacques, La Paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.30.
Mientras el paracaidista no salte al vacío, no podrá comprobar que le sostienen las cuerdas, pues el paracaídas aún no ha tenido la posibilidad de abrirse. Es preciso saltar primero, y sólo entonces se sentirá sostenido.
Philippe, Jacques, La Paz Interior, Ediciones Rialp, S.A., Madrid (1991), 2006, p.32.