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sábado, 17 de noviembre de 2018

El camino de la confianza y del amor


Dejarnos visitar en nuestra pequeñez, en nuestras pobrezas y debilidades, para recibir una fuerza nueva, la de la confianza y la fe. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.11.

Es fácil confiar cuando todo va bien, pero cuando las cosas van mal¡es muy distinto! Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.12.

Todos tenemos la necesidad de sanación, para llegar a ser más adultos en la fe, para sobrellevar con valentía la lucha hoy. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.24.

¿Cuál es ese pequeño acto de valentía y de confianza al que tú me llamas hoy? Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.24.

Entregarse confiadamente todos los días a la Sántísima Virgen diciendo un "Acordaos". Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.25.

Sólo Dios puede cambiarnos verdaderamente... ¡Tampoco podemos cambiar a los otros!....Es mejor aceptarlos como son. Y entonces se produce un pequeño milagro: Cuando se los acoge tal como son, comienzan a camniar poco a poco. es un pequeño secreto para las familias, las parejas, las comunidades. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.26.

El desánimo, es el principal peligro en la vida espiritual. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.35.

Cada día hacer lo que se nos pide sin inquietudes y sin miedo, seguros de que Dios es fiel y nos dará a cada instante lo que necesitamos. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.48.

Los dos signos más comunes y principales del orgullo son despreciar a los demás o desanimarse. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.51.

La verdadera humildad es aceptarse en paz, tal como uno es....Aceptar apaciblemente la pequeñez, los límites psíquicos, las fragilidades psicológicas, la falta de coraje y de virtud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.51.

Me acepto tal como soy y eso atrae fuertemente la gracia e Dios. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.54.

Reconciliarse con la propia debilidad. Jacques Philippe; el camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.55.

Hago pagar a los otros, lo difícil que resulta aceptar mi pobreza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.56.

La gran mayoría de los conflictos que se tienen con los demás son una simple proyección de los que se tienen con uno mismo. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.56.

Estamos muy heridos en el plano de la confianza. El hombre no se fía de Dios, le tiene miedo a Dios, huye de él en lugar de tenerle plena confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.71.

Tanto alcanza de El cuanto ella (el alma) de El espera . San Juan de la Cruz en Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.71.

Con frecuencia nos inquietamos en lugar de contar confiadamente con el señor. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.75.

Confío en ti señor, te entrego esta situación, sé que tú te ocuparás. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.77.

Uno se da cuenta que en tal o cual situación, que parecía totalmente imposible de solucionar, las cosas se fueron poniendo en su lugar. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.78.

Cuanto mas crisis, más en paz debemos estar. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.84

No hay nada más ecológico que la oración.Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.85.

El trabajo de reconciliación con uno mismo es fruto de la oración.
Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.87.

Dios deposita secretamente en nuestro corazón tesoros, para los momentos en que los necesitamos. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.92.


Vivir de una manera positiva y confiada. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.93.

No dejemos que se instalen en nosotros reacciones negativas, como el temor, la inquietud, los mecanismos de defensa, la amargura, el resentimiento, los intereses egoistas, ni las actitudes dobles, de calculo politico. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94.

Dios cuida nuestro corazón cuando se lo entregamos continuamente. Lo purifica, lo renueva, lo pacifica. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94. 

Me encuentro con mis fallos... y entonces caigo en una especie de tristeza, de desánimo, y mi gran confianza en dios desaparece. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.97. 

No rumiar el pasado, sino ponerlo en manos de Dios. Jacques Philippe; el camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94. 

La inquietud nunca resuelve los problemas. Lo que los resuelve es la confianza, la fe.  Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.105. 

Si vivimos el momento presente, de una manera misteriosa, encontramos la fueza. Tengo la gracia para vivir lo que debo vivir hoy. si mañana debo afrontar situaciones mas dificiles, Dios aumentará su gracia.  Jacques Philippe; eEcamino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.106. 

Un padre dominicano decía: "lo que mas me cansa, no es el trabajo que hago, sino el que no llego a hacer". Con frecuencia lo que nos agota es nuestra inquietud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.107.

Vivir el momento presente supone aceptar cierta pobreza: la de renunciar a rehacer el pasado o a controlar el futuro, contentarse con el hoy. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.107.

Si reconoces que has recibido, si sabes agradecer lo que hay de bello y de bueno en tu vida, recibiraá más aún. Al revés, si siempre estas descontento e insatisfecho, recibirás cada vez menos. No es que falla Dios, ni que falla la vida, sino tu que te cierras en tu descontento y en tus amarguras.  Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115.

Se trata de una elección de vida. La alternativa entre el descontento y la gratitud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115. 

Cuanto más descontento, menos recibo. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115. 

Cuando la vida se acepta como es, con confianza, se convierte en una vida buena y bella, aún en sus aspectos difíciles. Al revés, cuando todos son lamentos, reivindicaciones, la vida se vuelve insoportable. No es culpa de Dios, no es culpa de la vida, es nuestra actitud interior la que es destructiva. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.116. 

Teresita de Lisieux, comprendió explícitamente el sufrimiento como un llamado a llegar al máximo de la confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115. 

Lo que nos va a salvar no es el hecho de saberlo todo, de comprender todo. sino la fe y la confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.131. 

Dejar que las emociones se expresen y calmen. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.137. 

No siempre tenemos buenos argumentos para convencer al otro, ni luz para ayudarlos, y tenemos que aceptar también esa pobreza, y que sea la persona que haga su camino. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.140. 


viernes, 10 de noviembre de 2017

Robert H. Benson; La amistad de Cristo

La amistad de Cristo
Robert Hugh Benson

La clave de una perfecta amistad consiste en que los amigos se den a conocer mutuamente, dejando a un lado las reservas y mostrándose tal y como cada uno es. PRÓLOGO

Ningún hombre es realmente mi amigo, dice Maeterlinck, hasta que no hemos aprendido a guardar silencio en nuestra mutua compañía. LA AMISTAD DE CRISTO

Si algo hay patente en los evangelios es esto: Jesús desea en primer lugar y sobre todo, nuestra amistad. LA AMISTAD DE CRISTO

La vivencia de la amistad de Jesús es el auténtico secreto de los santos. LA AMISTAD DE CRISTO

Se nos acerca por incontables caminos; advertimos su presencia en situaciones muy diversas, pero no podemos descubrirle sólo en algunas de estas ocasiones ignorándole en otras. LA AMISTAD DE CRISTO

La amistad humana se inicia generalmente por algún detalle externo. Captamos una frase, percibimos una inflexión de voz, advertimos una forma de mirar o un modo de caminar. Y estas leves impresiones nos parecen el comienzo de un mundo nuevo. Consideramos estos detalles como la señal de todo un universo que se oculta tras ellos; creemos haber descubierto al alma que coincide exactamente con la nuestra, al temperamento que, por su semejanza o por su armoniosa diferencia, es perfectamente adecuado para ser el compañero del nuestro. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Proceso de la amistad: nos damos a conocer y conocemos al otro; encontramos, paso a paso, lo que habíamos esperado, y comprobamos lo que imaginábamos. Y el amigo, por su parte, sigue el mismo itinerario, hasta que llega el momento en que, por una crisis o tras un período de prueba, podemos descubrir que nos hemos equivocado, que hemos defraudado al otro o que el proceso ha seguido un curso diferente. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Y como ocurre con el paso de las estaciones, ya no hay más frutos que esperar por ninguna de las dos partes. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Jesucristo ha dado un salto de dos mil años y está a nuestro lado: se ha salido del fresco; se ha levantado del pesebre... «Mi Amado es para mí y yo soy para mi Amado». LA INTIMIDAD CON CRISTO

Jesús, por su parte, nos pide lo mismo que nos ofrece. Se nos manifiesta abiertamente y exige que hagamos lo mismo.LA INTIMIDAD CON CRISTO

Podríamos decir que la diferencia entre el trato con un conocido y el que establecemos con un amigo radica en que, en el primer caso, tratamos de disimular para presentar una imagen agradable y atractiva; empleamos el lenguaje como un disfraz y la conversación como un camuflaje. En el segundo caso, dejamos a un lado los convencionalismos y las «presentaciones» e intentamos mostrarnos tal y como somos, abriéndole nuestro corazón. LA INTIMIDAD CON CRISTO

Ésta es, pues, la primera etapa de la vía purgativa; el alma siente desilusión ante las cosas humanas y considera que los cristianos deberían ser –y después de todo no son– otros Cristos. LA VÍA PURGATIVA

El primer peligro se presenta inmediatamente: no hay procedimiento de limpieza que no implique cierto poder destructor. LA VÍA PURGATIVA

Y si el alma es un poco superficial, perderá la amistad con Cristo (la que tenía) además de las atenciones y regalos con los que Él la obsequiaba y complacía. LA VÍA PURGATIVA

La divinidad no radica en las cosas materiales y que el amor de Cristo es algo mucho más profundo que los mismos regalos que Él hace a sus nuevos amigos. LA VÍA PURGATIVA

La segunda etapa de la vía purgativa podría llamarse, en cierto modo, la desilusión de las cosas divinas. El alma cree que le ha fallado el aspecto terrenal devolviéndola a la realidad; y luego empieza a pensar que también le ha fallado la vertiente divina. LA VÍA PURGATIVA

Los sacramentos resultan rutinarios y monótonos, y parecen no cumplir sus promesas. LA VÍA PURGATIVA

Las cosas que ella consideraba como ayuda pasan a ser cargas adicionales. LA VÍA PURGATIVA

En la vía purgativa aparece una tercera etapa. El alma ya ha comprendido que ni las cosas externas ni las internas son Cristo. LA VÍA PURGATIVA

En esta tercera etapa empieza, pues, a percibir su ignorancia y su pecado, y a descubrir su asombroso egocentrismo y su autocomplacencia. LA VÍA PURGATIVA

A lo largo de la vía purgativa, Jesucristo, en su deseo de unirse estrechamente al alma, va despojándola de todo lo que puede entorpecer dicha unión. Y que el alma, consciente de su propia insignificancia, termina por abandonarse del todo en Jesucristo. LA VÍA ILUMINATIVA

Cristo purifica a sus amigos de todo lo que no es Él, para que sean plenamente suyos. Y es que no hay alma capaz de comprender la fuerza ni el amor de Dios hasta que no se ha abandonado completamente en Él. LA VÍA PURGATIVA

A lo largo de su camino, el alma deberá ir enriqueciéndose con las gracias que Cristo desee concederle. Ha abandonado al «hombre viejo» y ahora tiene que revestirse del «nuevo». Los autores espirituales llaman a esta etapa vía iluminativa. Conviene estudiarla siguiendo el itinerario de la vía purgativa y apoyándose en ejemplos característicos de los efectos de la gracia. LA VÍA ILUMINATIVA

Ocasionalmente, puede rebelarse, pero rectificará con la gracia de Dios. Puede que no entienda en toda su hondura el misterio del dolor, pero responderá a esas inquietudes del único modo posible: aceptándolo y asumiéndolo. Entonces descubrirá su sentido, un sentido del que ya no podrá dudar. LA VÍA ILUMINATIVA

La segunda fase de la vía iluminativa, Dios concede al alma una luz relacionada con las cosas espirituales y sobre todo con las verdades de la fe. LA VÍA ILUMINATIVA

La tercera fase de la vía iluminativa se refiere a las relaciones de amistad entre Cristo y el alma. LA VÍA ILUMINATIVA

A cualquier alma le resulta difícil pecar gravemente mientras siente la presión de las manos de Cristo en las suyas. LA VÍA ILUMINATIVA

No hay nada tan difícil como llegar a distinguir entre las inspiraciones del Espíritu Santo y las aspiraciones o imaginaciones de uno mismo. LA VÍA ILUMINATIVA

La amistad con Cristo. Una amistad que, recordemos, no se limita únicamente a los católicos. CRISTO EN LA EUCARISTÍA

Una de las características más sobresalientes de Jesús fue la amistad que mantuvo con los pecadores, su extraordinaria comprensión y la facilidad con que aceptaba su compañía. CRISTO EN EL PECADOR

Es tan patente su amistad con los pecadores que podríamos llegar a pensar que se desinteresa de los santos: CRISTO EN EL PECADOR

Del relato del Evangelio se deduce una nueva lección: no conocemos a Cristo si no somos capaces de encontrarlo en el pecador. CRISTO EN EL PECADOR

Cuando pecamos, perdemos a Cristo, que ya no está presente en nosotros por la gracia; pero por otra, asombrosamente real y trágica, Cristo sigue amándonos. Sigue interesado en nuestra salvación. CRISTO EN EL PECADOR

El descubrimiento de Cristo en el pecador es esencial para nuestra decisión de ayudarle. CRISTO EN EL PECADOR

Quien sirve o rechaza a su prójimo, le sirve o rechaza a Él. Sin embargo, no explica el hecho de que unas acciones llevadas a cabo sin pleno conocimiento puedan ser acreedoras de premio o de castigo. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Descubrir a Cristo en el pecador no sólo significa un servicio a Cristo, sino también al pecador. CRISTO EN EL PECADOR

Con el fin de animar al alma en sus propósitos, Cristo la acaricia, la seduce y la hechiza, especialmente en las primeras etapas de la vida interior. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Me resulta facilísimo adorar a Cristo en el sagrario, pero ¿me resulta igualmente fácil servirle en mi prójimo? Porque si no es así, no estoy progresando en absoluto. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE 

A medida que me conozco mejor, compruebo que el amor propio invade el conjunto, que mi celo por la gloria de Dios es muy escaso e inmenso el celo por mi propio yo, y que mis mejores acciones están envenenadas por los peores motivos.CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

Cuando encuentres a Cristo en ti mismo, da un paso más y encuéntralo también en tu prójimo. CRISTO EN EL HOMBRE CORRIENTE

El dolor no es un desgraciado accidente en la vida, ni una muestra de despiadada indiferencia, ni el denodado esfuerzo de un Dios rudimentario por aparecer, sino una parte de la vida, tan augusta y trascendental que el mismo Creador puede someterse a ella. CRISTO EN EL QUE SUFRE

Quien acepta el sufrimiento por amor ha resuelto prácticamente –no en abstracto– el problema del dolor. CRISTO EN EL QUE SUFRE

No sentimos la urgencia de la necesidad de Dios, ignoramos la trascendencia de los asuntos que ha dejado a nuestro cargo, el tremendo valor de cada alma y de los actos, palabras y pensamientos que ayudarían a decidir su destino. Desconocemos la tensa expectación con la que el cielo. LAS SIETE PALABRAS

Jugamos como niños en un jardín, pisoteando las flores que Dios puede reemplazar, pero nunca reparar. LAS SIETE PALABRAS

Son muy pocos los que, al menos una vez en su juventud –o quizá en la edad madura–, no han advertido que Cristo pretende algo más que una obediencia formal o una adoración meramente externa. Su deseo es entablar con ellos una amistad que signifique el inicio de una conversión interior. LAS SIETE PALABRAS

El milagro que se produce siempre que un alma humillada ocupa el último puesto.LAS SIETE PALABRAS

Mientras el ego domine nuestra alma, nos veremos instintivamente inclinados al amor propio aunque esté disfrazado de amor a Dios. Ciertamente, un alma puede llegar al cielo si lo desea perseverantemente; pero es también cierto que el amor propio le impedirá alcanzar un lugar elevado y, menos aún, la posición de un amigo íntimo de Cristo en la tierra. LAS SIETE PALABRAS

Intentamos acomodar a la nuestra la voluntad divina, y alcanzar nuestra unión con Dios procurando que sea Él quien cambie y no nosotros. LAS SIETE PALABRAS

Para ir bien en el terreno espiritual debemos transformar nuestro comportamiento. LAS SIETE PALABRAS

LAS SIETE PALABRAS
Un afán que debe llevar no a la autoafirmación, sino a la negación de sí mismos.

Victoria fracasada. LAS SIETE PALABRAS

Había estado luchando por conquistar a Dios en lugar de rendirse a Él. LAS SIETE PALABRAS

El pesar, mal aceptado, es una fuerza destructora más poderosa que cualquier otro sentimiento humano. El pesar, soportado con resentimiento y amargura, aísla el alma no sólo de Dios, sino de los amigos: el solitario agoniza lentamente en su soledad. Sin embargo si la persona recibe y asume ese pesar, si hace un auténtico esfuerzo por aceptarlo, crea un lazo de unión tan fuerte con los demás que sufren, que todo el poder del infierno es incapaz de romperlo. LAS SIETE PALABRAS

La individualidad no se mantiene mas que sacrificando el individualismo. LAS SIETE PALABRAS

Si hay un momento en el que debamos volvernos hacia nuestro prójimo y calibrar nuestra caridad, será cuando estemos junto a la cruz, porque la suprema gloria de la cruz exige hacer del dolor el lazo más profundo en la relaciones humanas. LAS SIETE PALABRAS


Y es que, de vez en cuando, el hecho de vivir exige un esfuerzo intolerable, no sólo por el cansancio que para el cuerpo supone obedecer a las exigencias del alma, sino por el esfuerzo, aún mayor, que para el alma supone responder adecuadamente a las inspiraciones y peticiones de la gracia.LAS SIETE PALABRAS



domingo, 22 de octubre de 2017

Cinco panes y dos peces

Yo no esperaré. Voy a vivir el momento presente, colmándolo de amor.
Capítulo I

El camino de la esperanza está pavimentado de pequeños pasos de esperanza.
Capítulo I

Escoger a Dios y no las obras de Dios: Dios me quiere aquí y no en otra parte.
Capítulo II

¿Porqué te atormentas así?
Capítulo II

A veces un programa bien desarrollado debe dejarse sin terminar, algunas actividades iniciadas con mucho entusiasmo quedan obstaculizadas, misiones de alto nivel se degradan hasta ser actividades menores. Quizá estés turbado o desanimado. Pero me han llevado a seguirlo a EL o a esta iniciativa o a aquella persona? Deja que el Señor actúe: El resolverá todo y mejor.
Capítulo II

Aprended a escuchar de nuevo.
Capítulo III

Para apreciar esas bellísimas oraciones fue necesario experimentar la oscuridad.
Capítulo III

El más grande error es no darse cuenta que el otro es Cristo.
Capítulo V

Jesús fue abandonado en la Cruz y ahora lo sigue estando en el Hermano y la Hermana que sufre en cualquier rincón del mundo.

Capítulo V

jueves, 5 de octubre de 2017

Jutta Burgggraf; Libertad vivida con la fuerza de la fe


La primera condición para influir positivamente en nuestro mundo, consiste en aceptarnos a nosotros mismos de todo corazón. Somos más fuertes cuanto más somos nosotros mismos, cuando asumimos nuestra realidad. Una llamada original

Hemos olvidado que no somos solamente algo, sino alguien: un ser que es querido tiernamente por Dios y llamado a vivir una vida única y apasionante, a ser libre y creativo, y a superar con la gracia divina hasta los obstáculos más grandes que podamos encontrar en el camino. Una llamada original

¿Qué es la libertad? Es la capacidad radical de ser protagonistas de nuestra vida. Una llamada original

La libertad permite alcanzar la máxima grandeza, pero también incluye la posibilidad de un desvío completo. Tiene que ver con la autorrealización y con la autodestrucción del hombre. Una llamada original

Cada uno de nosotros tiene la misión de alumbrar algo nuevo. Cada hombre es original y único. Con cada nacimiento, algo singularmente nuevo comienza en el mundo. Lo nuevo, dice Hannah Arendt, «siempre aparece en forma de milagro». Una llamada original. Una llamada original

Todo hombre puede ofrecer al mundo muchas sorpresas, aportar pensamientos nuevos, palabras nuevas, soluciones nuevas, actuaciones únicas. Es capaz de vivir su propia vida, y de ser fuente de inspiración y apoyo para otros. A veces, conviene recobrar la mirada del niño, para abrirnos a la propia novedad –y a la de cada persona–, y así descubrir el desafío que encierra cada situación. El mundo será lo que nosotros hagamos de él. Una llamada original

Nadie debe convertirse en un «autómata», sin rostro ni originalidad. Nadie está destinado a ser un «hombre-masa». Justamente hoy es más necesario que nunca que tomemos conciencia de la gran riqueza de la vida humana y busquemos caminos para llegar a ser «más» hombres, y no unas personas renuentes, asustadas y enlutadas. Una llamada original

El Creador tiene una idea maravillosa de cada uno de nosotros; ha confiado a cada uno un proyecto original. Una llamada original

Mientras no descubramos este inmenso amor de Dios hacia nosotros, viviremos vagabundeando, asfixiados, como huérfanos que no tienen ni casa ni padre. Una llamada original

Un cristiano acoge su existencia como don. Sabe que recibe mucho de los hombres, y todo de Dios. No sólo cree en la existencia divina, sino que cree en el amor divino: un amor eternamente nuevo que se halla en el origen de su existencia y llega a lo que hay de más profundo en él. Una llamada original

La primera condición para influir positivamente en nuestro mundo, consiste en aceptarnos a nosotros mismos de todo corazón. Somos más fuertes cuánto más somos nosotros mismos, cuando asumimos nuestra realidad. Una llamada original

Lo importante no es el papel que las personas desempeñan en la sociedad, sino cómo lo interpretan. Una llamada original

Nuestra vida no es algo dado de una vez para siempre. Es más bien un quehacer, un proyecto, que tenemos que realizar. Una llamada original

La cuestión no es: ¿Qué puedo hacer por Dios?, sino ¿Cómo me dejo amar por Él? La libertad interior

La «vida en plenitud» no se refiere a la cantidad de experiencias que acumulamos, no se trata de probarlo todo: uno puede ir a mil congresos científicos y conservar un carácter infantil. Por el contrario, otro puede no haber salido nunca de su aldea y llegar a ser un sabio. No se trata de hacer más, sino de ser más. La libertad interior

Una auténtica revolución interior: no nos apoyamos en nuestras fuerzas, sino exclusivamente en la omnipotencia divina. Entonces, la raíz de nuestra acción será fuerte, y nuestra vida será unitaria. Juan Pablo II nos dio un ejemplo luminoso de ello. En sus últimos tiempos, un periodista entrevistó a un cardenal del Vaticano: «¿Qué piensa usted del Papa?», una pregunta un tanto general. «Es un hombre sumamente peligroso», respondió el cardenal con claridad. «¿Por qué es peligroso?», volvió a preguntar el periodista. «Confía completamente en Dios». La libertad interior

No hay nada más revolucionario que una persona que se deja llevar por el Espíritu Santo. La libertad interior

la libertad interior no es una trinchera, detrás de la cual uno se aísla dando la espalda a los demás, o rechazándolos. Quien actúa así, puede convertirse fácilmente en un introvertido, que sólo es libre «para sí mismo», que busca ante todo su independencia, su inviolabilidad y se separa de los demás. De este modo, se queda solo, sin amigos. Después de haber descubierto la propia interioridad, es preciso pasar al segundo nivel, abrirse, manifestar y ejercer la libertad. La libertad interior

La libertad es la capacidad de conducirse a sí mismo. ¿De qué me sirve esta capacidad, si no me atrevo a tomar decisiones? La libertad de ejercicio

Cuando evito tomar decisiones concretas y comprometedoras, no soy yo quien traza mi historia personal y única, ya que me dejo llevar por las circunstancias. Entonces serán otros los que decidirán en mi lugar, mientras el tiempo sigue pasando inexorablemente... Como dice la sabiduría popular –y también Moltke, uno de los genios militares de Prusia–, no hay peor decisión que la que no se toma. La libertad de ejercicio

Cuanto más grandes son las aspiraciones, más grande es la libertad. La libertad de ejercicio

Es importante apuntar muy alto para engrandecer el corazón y movilizar las energías. Cuando quieres construir una nave y buscas personas para realizar esta tarea –subraya un dicho popular alemán– no les digas que busquen el material y hagan cálculos complicados, sino despierta en ellas las ansias hacia el océano grande y amplio». La libertad de ejercicio

Cuando una persona decide ser médico, en unos años será otra persona distinta que si hubiera decidido ser artista. Muchas circunstancias de nuestra vida dependen, al menos en buena parte, de nuestra voluntad: el estado de vida, la profesión, los amigos, la práctica de la fe... «El destino te lo montas tú», dice con razón una canción hecha por jóvenes. La libertad de ejercicio

los sentimientos pueden oscurecer la verdad. La libertad de ejercicio

Una persona libre vive de acuerdo con lo que es. Vive de acuerdo con su orden interior, sin dejarse dominar por las situaciones que van y vienen, que hoy son, pero mañana ya no serán. La libertad de ejercicio

Si permanecemos en el dolor, bloqueamos el ritmo de la naturaleza; entonces, la relación hacia la persona fallecida no puede considerarse como una relación sana. Algunos se niegan a cambiar los muebles de la habitación de la persona muerta. O bien no desean escuchar una determinada melodía, porque no le gustaba al difunto. La libertad de ejercicio

Muchas veces el comportamiento delata los sentimientos de modo más directo, visible y auténtico que las palabras» . La Libertad de ejercicio

El único modo de experimentar la felicidad es sentirla. La libertad para amar

Si busco continuamente las alegrías que me pueden dar los otros hombres o las cosas, nunca llegaré a ser feliz. La libertad para amar

La amistad puede experimentarse como algo que alienta y sostiene, que fortalece, da seguridad y libera. La libertad para amar

Tratando y queriendo a la gente más variada se ensancha su corazón, se hace más profundo su conocimiento de la condición humana y menos radicales sus juicios sobre situaciones complejas. La libertad para amar

El amor hace a todos primeros. La libertad para amar

Cada persona es importante y sagrada, independiente de sus deficiencias y errores, su fragilidad y su vida pasada. Si los últimos serán los primeros en el reino de Cristo, tenemos que respetar más el tallo de hierba que la orquídea, más la gota de rocío que la catarata, y conviene pedir a Dios que nos quite las anteojeras. La libertad para amar

La «ascética» se prueba en la capacidad de escuchar. Nos mueve a empeñarnos en el difícil arte de ir a fondo con los demás, de no quedarnos en lo que dicen, sino llegar a lo que quieren decir, de no oír solamente palabras, sino mensajes. Escuchar es caridad. A veces consistirá en asumir la vocación de papelera o de saco de basura. Tal vez la escasez de estos oyentes papelera sea la causa de la soledad de tantas personas: están llenas de experiencias que no pueden compartir con otros. La libertad para amar

Renunciar a ese «orgullo de dar recetas y tener razón» que tan a menudo nos impide sintonizar con los otros. Quien admite su debilidad, puede dar ánimo a otro; le hace crecer. Quien, en cambio, presume de saberlo todo, puede paralizar a las personas a su alrededor. «No abras los labios, si no estás seguro de que lo que vas a decir es más hermoso que el silencio», nos aconseja la sabiduría popular. La libertad para amar

Amar no consiste simplemente en hacer algo por alguien, sino en confiar en la vida que hay en él. Consiste en comprender al otro con sus reacciones más o menos oportunas, sus miedos y sus esperanzas. Es hacerle descubrir que es único y es digno de atención, es ayudarle a aceptar su propio valor, su propia belleza, la luz oculta en él, el sentido de su existencia. Y consiste en manifestar al otro la alegría de estar a su lado. La libertad para amar

Cuanto mayores son mis conocimientos sobre mi misión en la tierra, más fuerzas tengo para actuar, porque crece la libertad que me lleva a saltar los obstáculos. Obedecer a Dios: fuente de la libertad

La voz de Dios en nosotros se llama tradicionalmente «conciencia». Obedecer a Dios: fuente de la libertad

¡No estaban solos! Estaban metidos en Dios- Obedecer a Dios: fuente de la libertad

La obediencia se manifiesta, ordinariamente, en aceptar los acontecimientos de cada día, dándonos cuenta de que constituyen el lugar de cita con el Señor en cada momento. Obedecer a Dios: fuente de la libertad

A pesar de exigirnos mucho, el mismo Jesucristo nos asegura que su «carga es leve» [44]. Es leve por el amor que nos da alas y nos hace volar hacia lo alto. ¿Acaso no le pesan al pájaro las alas? Sí, pero sin ellas no se levantaría. Son un peso ligero para él.  Obedecer a Dios: fuente de la libertad

Obediencia inteligente» quiere decir, ante todo, que yo entiendo no sólo el mandato, sino también el sentido del mandato: veo su conexión con un fin digno de alcanzar. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Cuando alguien nos miente y engaña, no considerándonos dignos de la verdad, es difícil considerarle a él digno de nuestra confianza. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Toda crisis de obediencia es precedida por una crisis de autoridad, de auténtica autoridad. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Quien quiere que se le obedezca, debe dar pocos mandatos. En la formación de personas a todos los niveles conviene insistir en algunos puntos claros y esenciales, y dejar luego gran espontaneidad y libertad a la diferente mentalidad, al carácter y a la situación específica de cada uno. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Sería una injusticia juzgar con nuestra mentalidad de hoy los acontecimientos de ayer. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Formar significa liberar en el hombre las fuerzas dadas por Dios, y ayudarle a conseguir su pleno desarrollo natural y sobrenatural. Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Un cristiano quiere encontrar a Dios en la época en que vive su generación. «En toda la historia del mundo hay una única hora importante, que es la presente. Quien huye del presente, huye de la hora de Dios». Obedecer a autoridades humanas: expresión de la libertad

Hay personas que ni se dan cuenta de sus cadenas. Se acomodan al espíritu general que les parece obvio. Presiones exteriores

Cuando un cristiano es consciente de que el mismo Dios le apoya desde lo más profundo de su corazón, tiene fuerzas para vivir con serenidad los acontecimientos más dramáticos. Pero en ocasiones olvidamos esta presencia divina y permitimos que nos dominen la precipitación, la intranquilidad o la angustia. Entonces es como si desplazáramos a Jesucristo, como si saliéramos a solas de nuestra «morada» y le dijéramos: «Ahora no puedo contar contigo, tengo que hacerme cargo del asunto personalmente». La hora de la desgracia revela, con frecuencia, cuánta fe y confianza nos faltan todavía. Presiones exteriores

Como dice San Juan de la Cruz, poco importa que un pájaro esté atado con una cuerda gruesa o con un hilo de seda. El resultado final es el mismo: ¡el pájaro no puede volar!. Presiones exteriores

Decidimos «vivir solos»: no en la presencia amorosa de Cristo, sino ante la mirada crítica de los hombres, cuyos juicios no pueden ser sino limitados e incompletos, y muchas veces son injustos y hasta crueles. Esta decisión de «vivir solos» es el comienzo de conflictos sin fin, y en ella se nos revela el núcleo y la tragedia del pecado: no queremos trabar amistad con Dios, y terminamos dependiendo de los hombres. Presiones exteriores

Damos poder sobre nosotros a los demás, cuando nos hacemos dependientes del humor que ellos tengan. Presiones exteriores

El pecado nos hace entrar en el túnel de la insatisfacción, creando una especie de malestar general. Uno ya no se siente a gusto en su propia piel. Pero, si no se encuentra a gusto consigo mismo, entonces no se encuentra a gusto en ningún lugar. Y, en búsqueda de una mejora de la situación personal, puede ocurrir que se vuelva cada vez más egocéntrico. Presiones exteriores

Una lengua que no sabe más que calumniar, manifiesta un corazón destrozado», dice con acierto un proverbio alemán. Presiones exteriores

El que se afirma dominando es porque tiene una gran dificultad de amar. Admitir su amor por el otro sería admitir su necesidad de él, y eso es lo contrario de lo que pretende. Presiones exteriores

El orgullo y la dureza van unidos. El ser humano tiene, efectivamente, una capacidad de hacer el mal que, en ocasiones, nos espanta. Cuando Speer, el lugarteniente de Hitler –ya muy viejo–, salió de la cárcel de Spandau, le preguntaron los periodistas si, a su juicio, Hitler era un loco. «Lo que ocurre –respondió– es que cuando el hombre llega a tales extremos, lo atribuimos a la locura, pero en realidad es que no sabemos hasta dónde llega en el hombre el ansia de poder». Presiones exteriores.

Un rasgo característico de la mentalidad farisaica: los «buenos» exigen castigos para los «malos». Presiones exteriores

Olvidamos que «los tiempos del aplauso», de ordinario, no son tiempos de especial gracia. Saltar los muros

Soy libre cuando vivo en paz conmigo mismo, en paz con Dios. Saltar los muros

Hemos huido de nuestra «morada interior» en la que los problemas del mundo pierden su dureza y se relativizan. Y como no estamos «en casa», no podemos abrir la puerta, cuando Dios nos quiere visitar. Saltar los muros

Una nueva vida, que consiste esencialmente en una nueva amistad con Dios. Saltar los muros. Saltar los muros

La emancipación en sentido de madurez interior se consigue en el trato con Cristo. Saltar los muros

Cada vez me afectan menos las hostilidades o las calumnias que puedan surgir en mi entorno; no pierdo el tiempo acusando a otros, no lucho contra nadie; no quiero mostrar mi «grandeza». Sencillamente, disfruto de la vida. Hay en mí un espacio sobre el que nadie tiene poder, el espacio en el que Dios mora en mí. Allí encuentro un consuelo que el mundo no me puede dar, y mucha tranquilidad. Saltar los muros

Mientras nos perdemos en las comparaciones, son los demás quienes determinan nuestro estado de ánimo, y nos sentimos frecuentemente a disgusto. Si, en cambio, no nos preocupa hasta dónde subiremos en la carrera o cuánto vamos ganar, si no tenemos ni queremos poder, nos situamos fuera de los comunes «combates sociales» o de los llamados «juegos de poder» y de las rivalidades. Entonces podemos experimentar realmente la comunión con los demás. Saltar los muros

Es necesario, en un primer paso, separarse de algún modo del agresor, aunque sea sólo interiormente. Mientras el cuchillo está en la herida, la herida nunca se cerrará. Hace falta retirar el cuchillo, adquirir distancia del otro; sólo entonces podemos ver su rostro. Saltar los muros

Una persona no se define por lo que dicen de ella los demás, sino a partir de Dios. Saltar los muros

La ascética es imprescindible para una persona que no quiere vivir como hombre-masa, que no quiere ser manipulada por los medios. Existe en nosotros una facultad que nos permite mantenernos en pie, superar los golpes del destino y contemplar las estrellas. Saltar los muros

El Señor nos llama a la fe, no al éxito», afirma la Madre Teresa de Calcuta. Saltar los muros

Quien pone su confianza en Dios, recupera, con el tiempo, también su confianza en los hombres. Se vuelve capaz de descubrir lo bueno y bello que está en el fondo de cada persona, aunque esté cubierto por mucha ceniza. Si alguien, en cambio, no puede confiar en nadie, se hace daño, ante
todo, a sí mismo; vive centrado en sí, lleno de miedos y tensiones: «Quien desconfía, es viejo», dice la sabiduría popular. Saltar los muros

Quien se siente amado por Dios, sabe que no tiene que lograrlo todo con sus propias fuerzas. Por tanto, está lejos del peligro de caer en el activismo, y comienza a mirar el mundo con más hondura y serenidad. «El que reduce sus quehaceres, llegará a ser sabio», podemos leer en el Antiguo Testamento. Saltar los muros

Embarcarse en la vida que Dios le da. Saltar los muros

Vive consciente de su destino divino. Saltar los muros

Estamos llamados a confiar en Dios. Pero antes, mucho antes, Dios confía en nosotros. Nos da un sinnúmero de «talentos», de dones, para que hagamos el mundo más bello y habitable, ejerciendo la «fantasía del amor». Saltar los muros

Cada crisis es una fuente de vida. Cada situación es un don de lo alto, especialmente aquellas en las que experimentamos nuestras incapacidades y limitaciones, rechazos y duras críticas. Dios permite el dolor, porque sabe lo que va a hacer al «tercer día». Si nos deprimimos ante la dificultad, enterramos un talento recibido. Saltar los muros

Mucho cuidado de no «echar a perder» ese poco sufrimiento «injusto» que a veces puede aparecer en nuestra vida, pues nos une de manera muy especial a Cristo: humillaciones, envidias, incomprensiones y ofensas de todo tipo forman parte de una vida espiritual seria. Es como si Dios permitiese misteriosamente estas contradicciones para hacernos ver lo que sale de los oscuros fondos de nuestro corazón, y para conducirnos –poco a poco– a una humilde madurez. Saltar los muros

No echar a perder el sufrimiento significa, por ejemplo, no hablar de él si no es realmente necesario y de gran utilidad, guardarlo celosamente como un secreto entre nosotros y Dios. Un antiguo Padre del desierto afirma: «Por grandes que sean tus sufrimientos, tu victoria sobre ellos se encuentra en el silencio». En la misma línea advirtió un obispo a un grupo de sacerdotes jóvenes el día de su ordenación: «Recibiremos muchos golpes, pero prometemos desde ahora no devolverlos nunca». Saltar los muros

Precisamente cuando llegamos al punto cero, cuando todo se nos ha ido de las manos, cuando tenemos que confesar con dolor que jamás podremos garantizar nada por nosotros mismos, entonces podemos experimentar el poder divino: nuestra fuerza viene de lo alto, y no de nosotros mismos. Saltar los muros

Una persona que sufre, está llamada a abrirse a la gracia. Quien se abre, es humilde, y no siempre lo es quien se rebaja. Saltar los muros

No es que entienda todo lo que le pasa en el camino, pero confía en la bondad y sabiduría divinas. De este modo, puede afirmar, en los días de lluvia, lo mismo que dijeron algunos judíos durante la persecución nazi: «Creo en el sol, aunque no brille; creo en el amor, aunque no lo sienta; creo en Dios, aunque Él se calle». Saltar los muros

Una única persona que se abandona plenamente en Dios, tiene más poder que todo un ejército. Saltar los muros

¿Cómo habríamos de olvidar los antiguos mitos que están en el comienzo de todos los pueblos, los mitos de los dragones que, en el momento supremo, se transforman en príncipes o en princesas? Quizá todos los dragones de nuestra vida son príncipes o princesas que esperan sólo eso, vernos una vez hermosos y valientes. Saltar los muros

Tácito, el famoso historiador romano: «Cuantas más leyes dé el Estado, peor gobernará». Crear ambientes libres

Schiller: «Ante el hombre libre no tiembles nunca. Pero tiembla ante el esclavo, si es que llega a romper sus cadenas». Crear ambientes libres

En una ocasión, hacia la mitad del siglo XX, los padres de un estudiante buscaban en Madrid un sitio «seguro» para su hijo y llegaron a una residencia del Opus Dei. Cuando invitaron al Fundador a ejercer un poco de control sobre el chico, para que no se «perdiera» en la gran ciudad, recibieron una respuesta muy clara: «Se han confundido ustedes de puerta. Aquí no se vigila a nadie. En esta casa se ama mucho la libertad, y el que no sea capaz de vivirla y de respetar la de los demás, no cabe entre nosotros». Crear ambientes libres

La libertad es un riesgo, como también lo es el amor. Si queremos vivir a la altura del proyecto divino sobre nosotros, que es la altura del ser humano, no debemos renunciar a ninguno de ellos. Crear ambientes libres

La presencia de una persona puede hacernos vivir y crecer; pero también puede hacernos caer enfermos y paralizarnos, puede hacernos buenos o malos, felices o tristes. Todos necesitamos la experiencia de ser amados sin condiciones. Quien no tiene esta experiencia, no ama. Y quien se siente tratado como objeto, del mismo modo trata a los otros: si ha sido explotado, también explota a los demás. Crear ambientes libres

En un ambiente en que experimentamos que los otros nos tratan con sincera confianza, que creen –a pesar de todas las faltas– en algo bueno y bello que hay en nosotros, se despierta una profunda alegría en el corazón. Cuando alguien nos mira con cariño, nos vemos estimulados a emprender grandes cosas, porque queremos merecer esta mirada. Crear ambientes libres

Hay personas que engendran alrededor de sí un ámbito de confianza y de alegría. Es como si dieran alas a los demás. Crean grandes espacios vitales en los que todos pueden desenvolverse con gozo y propias iniciativas. El mundo parece más ancho y amplio, la vida parece más bella: así se conduce a los hombres al pleno despliegue de su libertad personal. Crear ambientes libres

Una prudente orientación de las fuerzas naturales conduce a que el mundo sea más bello y habitable. Educar personas libres

Un buen maestro influye más con su vida que a través de sus lecciones que da. Es «camino» para otros que, mirándole a él, se encuentran a sí mismos. Un antiguo dicho popular reza: «Búscate un maestro al que puedas apreciar más por lo que ves de él que por lo que oyes de él». Educar personas libres

El Papa Juan Pablo II confesó: «Mi padre se exigía tanto a sí mismo que no tenía que exigir nada de mí». Educar personas libres

No tienes que cambiar a tu hijo, sino a ti misma. Los problemas de tu hijo reflejan tus propios problemas. ¡Cámbiate a ti!». Educar personas libres

Todo lo que hacemos influye en el ambiente que nos rodea. Educar personas libres

Mostrar un rostro único y adquirir un estilo propio de vida. Educar personas libres

Nos sentimos felices cuando alguien nos hace entender: «Te quiero por ser el que eres; y no te quiero –ni en primer, ni en segundo lugar– por tu belleza o tu inteligencia, ni por tu riqueza o tu musicalidad. Puedes contar conmigo a través de todos los altibajos de la vida». Educar personas libres

La verdad engendra odio cuando se endurece o petrifica. Educar personas libres

Los modos de decir la verdad cuentan tanto como la verdad misma que se dice. Educar personas libres

Conviene transmitir a todos los que han fallado, de un modo u otro, que seguimos confiando plenamente en ellos, tal como otros confían en nosotros a pesar de nuestras miserias. «No, tú no eres así. ¡Sé quien eres! En realidad eres mucho mejor». Educar personas libres

Justamente cuando alguien ha fracasado, necesita experimentar que hay otro que le quiere, y que desea todo el bien posible para él, su pleno desarrollo, su dicha profunda; le quiere desde el fondo del corazón, con gran sinceridad. Educar personas libres

Podemos estar completamente seguros de que, lo que permanece para siempre, no será nuestro dinero, ni el aplauso. Lo único que contará al final de nuestra vida, será el amor que hemos ofrecido y recibido. No tendremos nada más. Educar personas libres




Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...