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viernes, 22 de enero de 2010

La esposa debería andar siempre mejor que la secretaria del marido

Es preciso que el marido valore a su mujer como la mejor que ha podido encontrar, no en términos comparativos con el resto de las mujeres de su entorno, sino en términos absolutos: es la mejor mujer porque es la mujer que Dios, en su providencia, le puso al lado.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.166.
El amor suele dilatar las pupilas, mientras que el egoísmo las clausura. Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.169.
Hay tantos detalles que condimentan la vida en familia.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.169.

¿Que te ha hecho ver tu mujer/ marido esta última temporada? Así podremos tener un campo de lucha más concreto.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.170.

Es preciso cuidar el arreglo personal, más en la medida en que pasan los años. La esposa debería andar siempre mejor que la secretaria del marido.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.170.

El arreglo personal no es un disfraz, sino una ayuda para resaltar elegantemente lo que hay, de acuerdo a la edad de cada cual.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.170.

Muchas dificultades en el matrimonio se originan porque la mujer tiende espontáneamente a ser más madre que esposa. A veces olvida que si es madre es porque primero es esposa.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.172.

¡Cuánto ayuda que entre el marido y la esposa haya conversaciones fluidas y frecuentes!
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.174.

Los padres deben rezar por sus hijos diariamente.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.175.

jueves, 21 de enero de 2010

Un alma que se eleva levanta al mundo entero

Con qué frecuencia se nos olvida, sumidos en el trajín de la vida diaria, el fin para el que Dios nos ha destinado! Hemos sido creados para conocer, amar y servir a Dios en este mundo y luego gozar eternamente de El en el Cielo.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.76.

La verdad nos da miedo porque es exigente y comprometida.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.89.
Un alma que se eleva levanta al mundo entero.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.102

Dios, en su infinita sabiduría, sabe lo que nos conviene. Todas las cruces objetivas son fuentes priviligiadas de purificación cuando se ofrecen voluntariamente a Dios, uniéndose a la voluntad del Señor, que las permite para nuestro verdadero bien.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.113.

Así, como para ver una buena película se requieren al menos dos horas, para ver a Dios se requiere toda una eternidad.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.117.

Lo que impide una verdadera conversión es la soberbia.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.129.

Si los cristianos tuviéramos más fe en Jesús sacramentado, las iglesias estarían llenas.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.136.

El camino hacia la humildad está pavimentado de conocimiento propio.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.143.

¡Qué ridículo resulta pasar las realidades divinas por la propia cabeza, para determinar la verdad o no de esas enseñanzas reveladas! Si Dios cupiera en nuestra cabeza ¡qué pequeño sería!
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.143.

Que los bienes de este mundo no eclipsen a los eternos.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.161.

martes, 19 de enero de 2010

La muerte suele coincidir con la vida que se ha llevado

Una persona moralmente bien formada sabe que hay acciones que son pecados, como igualmente hay tantas otras que no lo son.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.40.

El hombre que lleva un pecado en su conciencia es como un pez que con el cebo tragó el anzuelo; cuanto más procura desprenderse de él, más profunda y dolorosamente se clava en las entrañas.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.41.
Dios es el más interesado en que el pecador salga de la postración en que se encuentra.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.49.

Nunca es más grande un hombre que se levanta después de haberse puesto de rodillas.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.50.
5. Los santos han salido a borbotones de los confesionarios y los tibios se han resistido negligentemente a entrar.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.53.

En una oportunidad le preguntaron a Chesterton qué era la frivolidad, la vulgaridad o la mediocridad. Su respuesta fue al instante: ¡Estar cerca de lo grande y no darse cuenta! Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.57.
La muerte de cada cual suele coincidir con la vida que ha llevado…..ocurre algo análogo cuando se corta un árbol: cae hacia donde se encontraba previamente inclinado.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.74.

La muerte nos sitúa ante la verdad de lo que somos.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.75.
Si la muerte no tiene sentido, tampoco lo tiene la vida.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.75.

miércoles, 13 de enero de 2010

La cercanía de Dios siempre da paz

No hay nada que pueda sustituir el esfuerzo personal por enfrentarse con Dios, dejarse iluminar y ayudar por su gracia. Es una tarea que le corresponde a cada uno de manera muy especial.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.10.

La cercanía con Dios siempre da paz. Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.11.
En su providencia, Dios suele valerse de los días de retiro para dar un gran vuelco al alma y, por consiguiente, a la propia vida.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.12.

Nunca el hombre debe dejar de ser aprendiz y discípulo si quiere ser sabio y santo.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.21.

El retiro es una larga oración hecha a solas con Dios.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.22.

Cuando nos olvidamos en términos prácticos de que Dios es nuestro Padre, toda la vida de piedad se ve afectada negativamente.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.29.

No cabe compaginar el tener miedo ante el futuro y confiar de verdad en la Providencia de Dios. Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.34.

El que se apoya y se abandona en Dios recupera muy rápido la paz y la seguridad.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.36.

Cada vez que asole a nuestra alma la tentación del miedo, de la preocupación, de crearse problemas subjetivos, es necesario reaccionar prontamente, haciendo un acto explícito de confianza y abandono en Dios.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.37-38.

Hay que crecerse ante los obstáculos y dificultades, para ser los hijos optimistas que el Señor necesita.
Raúl Williams B.; Días de Retiro, Cultura Cristiana, Santiago de Chile, 2008, p.38.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Menos ecologismo y más ecología

En el mundo y en el hombre hay un “desperfecto” una pesada contradicción interna, un desajuste íntimo y profundo, una ruptura entre la grandeza de nuestra vocación originaria y la miseria actual de nuetro corazón. Una evidencia cegadora, consecuencia de un hecho histórico ocurrido en los orígenes, que está más allá de toda verificación posible y que conocemos por revelación divina. Aparentemente incomprensible ante cualquier actitud racionalista, este dogma de fe es la única clave para entender el corazón y la conducta humana. Sin ella, la historia del hombre resulta no sólo misteriosa, sino absurda. El hecho del pecado original ilumina la concepción del hombre, del mundo y de la vida, permite una explicación y un fundamento tanto a la grandeza del hombre como a su miseria. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 266. El pecado original es una realidad fácil de intuir y simple de entender por la experiencia que cada cual tiene de su propia contradicción interna. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 272. El hombre es poderoso para destruir, pero en el orden sobrenatural nada puede construir por sí mismo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 273. El pecado original ha transformado a los hombres en pecadores y en permanentes conversos. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. La Iglesia es Santa, pero camina con los pies de los hombres. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. Quienes prestan menos atención a sus propios pecados son los que están más atentos luego a los pecados de los demás. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 275. Menos ecologismo y más ecología. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 286. La religión verdadera no puede ser nunca un “escapismo” o un mero “consuelo” para los avatares de esta tierra, sino, sobre todo, un incentivo para amar a Dios y al prójimo, para el cumplimiento del propio deber y para la transformación del mundo. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 320. No hay santo sin oración. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 358. Si se comprendiera lo que es cada misa – memorial de la muerte y resurrección del señor – y los frutos que trae consigo, se correría a participar de ella no sólo el domingo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 361. En la Misa se encierra todo lo que Dios espera de cada uno: adoración, reparación por los pecados, petición, purificación, conversión…todas las acciones de la propia vida, las grandes y las más pequeñas en apariencia. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 363. Toda la labor pastoral y apostólica valen lo que vale la Misa de los que participan. La Misa es la oración por excelencia. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 364. El tercer milenio será cristiano. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 374.

viernes, 15 de mayo de 2009

El Hombre en el Huracán III

Para defender el aborto suele argumentarse que las mujeres son “dueñas de su propio cuerpo” y, por tanto, pueden hacer con él lo que quieran. Sin embargo, ningún ser humano es dueño en plenitud de su cuerpo: le fue dado un día, deberá devolverlo con la muerte y dar cuenta de él ante Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 179.

La paternidad responsable tiende a veces a hacerse sinónimo de un control más “mitigado” de la natalidad, que se traduce en un tener pocos hijos. Parecería que la manoseada “responsabilidad” aumenta en la misma proporción en que la “paternidad” disminuye.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 195.

La anticoncepción se gesta en una mentalidad egoísta, cómoda y hedonista.
Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 207.

Todo método de control de la natalidad se traduce en una instrumentalización del propio cuerpo y del otro cónyuge. Con estos procedimientos se exalta la dimensión placentera inscrita por dios en el uso de la sexualidad, al mismo tiempo que se rechaza y elimina su virtud procreativa.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 208.
Se afirma en ocasiones que la continencia periódica “separa a los cónyuges” ya que el amor tiene una cierta espontaneidad y no puede ceñirse a períodos rìgidos. La realidad muestra lo contrario: cuando hay serios y justos motivos, la continencia períodica resulta perfectiva y unitiva para los casados cuando ambos la asumen amorosa y sacrificadamente. Potencia entre ellos el afecto mutuo al no circunscribir la relación matrimonial a lo meramente sexual. La comunicación se incrementa entre marido y mujer acerca del dinamismo sexual y procreador de la esposa; fortifica y acrecienta el respeto del varón hacia su mujer, ya que será ella que marque la pauta en las relaciones conyugales; determina las circunstancias de la nueva vida, permitiendo que el futuro hijo sea más intensamente querido; deja la conciencia de los cónyuges en paz; consigue muchas bendiciones de Dios; permite el triunfo del amor generoso sobre toda instrumentalización egoísta.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 211.

El que cada uno pueda tener su concepto de bien hace difícil la determinación del “bien objetivo”. Es un hecho que hay diversos conceptos de bien y que incluso han sido intelectualizados de manera diferente. El utilitarismo estima que el bien es lo que es útil y beneficioso para el propio interés; el hedonismo lo entiende como lo que reporta placer y deleite; el formalismo kantiano lo circunscribe al cumplimiento del deber a secas; la fenomenología lo percibe como lo que es valioso para la necesidad propia; la ética aristotélica lo plantea como un bien que es apetecido por sí mismo, sin instrumentalización alguna, como objeto propio y último de la voluntad, en la búsqueda virtuosa de la vida feliz. El cristianismo lleva a su plenitud el planteamiento aristotélico….agregando loa subordinación del hombre y de su obrar a Dios; la relación entre el bien moral de los actos humanos y la vida eterna; el seguimiento de Cristo que conduce al amor perfecto; y el don del Espíritu Santo, fuente y fuerza de la vida moral del hijo de Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 221.
El bien real siempre perfecciona al hombre y a sus facultades, potencia lo humano, alegra y colma de sentido la vida humana. Un bien objetivo por el cual valga la pena morir es el único verdadero bien que sirve para vivir.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 222.

Las exigencias del orden sobrenatural, no se pueden conocer sin la fe, ni vivir sin la gracia.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 223.
La moral natural tiene por fin que el hombre resguarde su dignidad humana, mientras que la moral cristiana apunta más allá: a la grandeza operativa propia del hijo de Dios.
Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 223.
Mientras menos formación doctrinal tengan las personas se produce más la confusión entre lo “natural” y lo “espontáneo”, por una sobrevaloración del sentimiento y de los impulsos en desmedro de la razón y la verdad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 231.
La moralidad surge cuando el hombre apoya y secunda lo humano que hay en él, ese “mejor” al que debe tender.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 236.
El error y el mal siempre ahondan el vacío personal.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 240.
La moral de Cristo es una “moral de actitudes” en la que no interesa un “contenido ético específico”, sino el “Espíritu de Jesús”.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 245.

lunes, 4 de mayo de 2009

El Hombre en el Huracán II

En el hombre existe una intuición natural que lo mueve con frecuencia a aceptar porciones razonables de dolor con vistas a una conveniencia superior: ¡no hay mal que por bien no venga! Se afirma. En esta expresión popular late todavía de modo oscuro el sentido cristiano del dolor. La fe cristiana no suprime el sufrimiento; más bien lo eleva, lo purifica, lo sublima. Ciertamente el dolor es un mal, pero un mal susceptible de un uso saludable, capaz de rendir al hombre valiosos servicios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 63.

No basta con sufrir, hay que aprender a sufrir. Con la fuerza que viene de Dios es posible usar bien del sufrimiento, convertido en medio de maduración, de purificación y de santificación personal.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 64.

¿Se puede amar de verdad si no es para siempre?
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 68.

Un matrimonio fracasado no es sinónimo de un matrimonio nulo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 72.

Todo matrimonio que ha nacido vivo y sano, y que luego con el paso del tiempo, se ha enfermado no puede ser disuelto o abortado jurídicamente.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 72.

Se olvida que los cónyuges se casan “porque se quieren”, pero una vez contraído el matrimonio “deben quererse” porque están casados.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 77.

Tanto el varón como la mujer poseen valores propios, y cada cual supera al otro en su especificidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 108.

El hombre como persona se trasciende al relacionarse, de manera que sólo en la entrega a otra persona – para la cual quiere vivir y a la que quiere amar – puede encontrar la plena realización de su personalidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 108.

La sociedad se fue tornando misógina en la medida en que se alejó del mensaje de Jesucristo. Jutta Burggraf en Raúl Williams B.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 119.

Uno de los resultados de la descristianización de la sociedad y la cultura es la desvalorización de la mujer. Este fenómeno tiende a diluir las características más nobles del ser femenino, en aras de la conquista de unos ideales propugnados por una sociedad masculinizante abocada al culto de la producción, la eficacia y el éxito. Se estima, en consecuencia, que la posibilidad de la autorrealización femenina se circunscribe al mundo del trabajo y de la profesión, en desmedro de la propia familia y del hogar.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 123.

La verdadera identidad femenina fue revelada por Dios en la figura de Santa María.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 140.

La única meta cristiana es la santidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 141.

viernes, 24 de abril de 2009

El sexo no es una tecla suelta

La mayor cúspide a la que el hombre puede arribar es enlazar libremente su vida con la voluntad de Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Nadie puede permanecer tranquilo mientras no sepa el plan divino previsto para él desde toda la eternidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Dios se hace presente en la vida de cualquier persona de modos muy variados y sencillos; a través de un libro, una predicación, un hecho, una amistad o un buen ejemplo. Los golpes de gracia – la hora de la visitación – son suaves, pero claros: una inquietud interior que estremece las inercias y rutinas de la propia vida, haciendo ver lo precario e insatisfactorio de los propios afanes. En una palabra es un deseo vivo de más, más.
Raúl Williams B.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 16.

La casa es la continuación del vientre materno: lo recibido en ella afectará positiva o negativamente a toda la vida del hijo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 18.

La finalidad humana del sexo es el amor y el fin del amor es el matrimonio.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 30.

Si las relaciones prematrimoniales enseñaran a amar, hoy habría más matrimonios estables y duraderos.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 32.

El sexo no es una tecla suelta, sino que debe estar armoniosamente inserto en una vida llena de sentido. Y lo que da sentido a la vida no son ni el matrimonio ni el celibato, sino la fe y el amor a Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

El único enemigo de la personalidad madura es el egocentrismo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

Hay personas inmaduras tanto para el celibato como para el matrimonio. En los dos casos, la dificultad proviene de la mayor o menor victoria conseguida sobre el egoísmo: quien no sabe negarse está incapacitado para el amor a Dios y para el amor humano.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...