"Porque tengo unos Angeles en la tierra que me eligen unos libros", es que puedo asomarme a la sabiduría de otros. Una recopilación de las mejores frases o citas de los libros que he leído.
sábado, 15 de marzo de 2014
Si quiere reinventarse, enfóquese en lo que quiere y no en lo que teme.
jueves, 9 de enero de 2014
Ser educador es ser un poeta del amor
miércoles, 17 de julio de 2013
Rodear a nuestros hijos de belleza es buscar la excelencia para ellos
Ver las cosas con ojos nuevos permite quedarnos prendados ante su existencia, deseando conocerlas por primera vez o de nuevo. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.50.
La sobreestimulación sustituye al motor del niño y anula su capacidad de asombro, de creatividad, de imaginación. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.101.
Blaise Pascal decía que «todos los problemas de la humanidad provienen de la incapacidad del hombre de estarse en silencio a solas en su habitación». Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.110.
Es importante que los juegos que escojamos, no tengan ni pilas, ni botones. Las pilas tienen que nacer desde dentro del niño. No es el juego el que tiene que funcionar, sino que es el niño el que se tiene que poner en marcha a través del juego. El niño debe tener espacio para pensar, sin recibirlo siempre todo masticado. Contrariamente a lo que argumenta el modelo mecanicista, es bueno que las preguntas que nos hacen nuestros hijos, a veces, se queden sin respuestas. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.153.
En el juego libre, en cambio, el niño busca naturalmente por sí mismo el equilibrio entre los estados de aburrimiento, y de ansiedad. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.162.
La forma más directa y eficaz de matar el asombro de un niño es darle todo lo que quiere, sin ni siquiera darle la oportunidad de desearlo. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.170.
Es necesario y saludable que devolvamos la mirada hacia la tierra y que, en la contemplación de su belleza, nos encontremos con asombro y humildad. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.193.
Debemos encontrar esos espacios abiertos de naturaleza en los que los niños puedan correr, saltar, descubrir e imaginar. No solo en los días de sol, también en los días de lluvia en que el olor, los colores, la vegetación y los habitantes del ecosistema que se dejan ver son otros. Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.197.
La naturaleza tiene un papel más importante en el proceso de aprendizaje de nuestros hijos del que nos podemos imaginar… Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.204.
Educar a nuestros hijos sobre la necesidad de una buena dieta requiere tiempo y un esfuerzo adicional. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.220.
No se aprende a través de las pantallas, sino a través del descubrimiento acompañado por una persona querida. Catherine L'Ecuyer;Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.316.
No hace falta estimular al niño para que llegue a la Belleza, llega solo. Los niños, y también los adultos que son como niños, caen naturalmente en asombro ante lo irresistible de la Belleza. Tan solo hemos de asegurarnos de que su entorno sea rico en Belleza y filtrar la mediocridad y la vulgaridad para que, en la medida de lo posible, no sea parte de su día a día. La Belleza nunca se impone, pero la mirada limpia del niño la percibe sin esfuerzo o con un esfuerzo que no parece tal, comparado con el gozo que le provoca la Belleza. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.320.
La Belleza tiene un poder que no sospechamos y que desaprovechamos en la educación y en la vida en general. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.324.
La insensibilidad hace que uno caiga en una actitud generalizada de autismo ante la Belleza. En cambio, la sensibilidad permite al asombro trabajar con más fluidez, para que entremos en sintonía con la realidad a través de lo bello. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.336.
La Belleza está en todas partes y se ofrece a todos, pero solo las personas con sensibilidad para percibirla pueden disfrutar de ella. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.336.
Proteger la mirada de los niños ante el feísmo es clave, porque aquello que no respeta la verdad de su naturaleza –sus necesidades, sus ritmos, su orden interior…– puede hacerles daño, a veces poco, otras veces mucho, o muchísimo. Pensemos en la pornografía, o en la violencia, por ejemplo. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.339.
Rodear a nuestros hijos de belleza es buscar nada menos que la Excelencia para ellos, es enriquecer su vida, llenándola con lo mejor, ampliándoles los horizontes de la razón, acostumbrándoles a vivir con el listón bien alto. Catherine L'Ecuyer; Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.340.
Sin la belleza, el asombro trabaja a ciegas, no tiene a qué agarrarse, pero sin el asombro la belleza no se ve porque el ojo del alma está dañado. Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.345.
Si la cultura se vacía de lo Bello y cede el paso al culto al feísmo, a
la vulgaridad, los valores positivos no cuajarán, no permanecerán. Catherine L'Ecuyer, Educar en el
Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.353.
Educar en el asombro es una filosofía de vida, una forma de ver el mundo que amplía los horizontes de la razón porque se niega a quedarse en los mínimos de la vulgaridad. Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.365.
Educar en el asombro es reconocer que nuestros niños tienen una naturaleza propia a la que debemos ser sensibles, atentos. El niño es protagonista de su educación. Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.366.
Quitar el asombro y rodear al niño de cosas que contienen poca belleza es desnaturalizarlo, robarle la infancia y empequeñecerle la razón. También es quitarle la posibilidad de ser todo lo que podría llegar a ser como adolescente y como adulto. Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.367.
«Cada niño que nace trae consigo el mensaje de que Dios no ha perdido la esperanza en los hombres.» Khalil Gibran en Catherine L'Ecuyer, Educar en el Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.375.
viernes, 16 de noviembre de 2012
Si uno no logra generar entusiasmo no hay aprendizaje
viernes, 6 de enero de 2012
El cariño es el pilar fundamental de un vivir sano
El cariño es el pilar fundamental de un vivir sano. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.8.
Podemos reconocer la salud de una persona en el brillo de sus ojos, en la flexibilidad y gracia de sus movimientos, en el color y textura de su piel, en su espontaneidad y profundidad de la expresión, en la luz que irradia y en el atractivo que ejerce sobre los demás. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.24.
Las personas tenemos miedo a saber porque nos asusta la responsabilidad que ese conocimiento implica. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.34.
Nos hacemos viejos el diá que miramos la vida con tristeza y amargura. Bertrand Vergely en Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.103.
No entregarles la vida empaquetada a los niños. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.120.
Sea cual sea el medio que use para expresarse, evite ser crítico consigo mismo. El objetivo no es la perfección, ni lucirse frente a los otros, sino la autoexpresión. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.144.
Enseñamos a los niños a cuidar el dinero y muchas cosas y se nos olvida enseñarles a cuidar su salud. Jennifer Middleton; Sanar, Grijalbo, 2011, Santiago de Chile, p.164.
miércoles, 22 de julio de 2009
Virtudes
La humildad no es otra cosa que sentirse nada y sin embargo poderlo todo en aquel que le confortará.
La humildad no es la virtud más importante – porque lo es la caridad – pero sí es el fundamento de todo el edificio, el cimiento de la vida interior.
Sobre el ciemiento de la humildad – que es lucha constante por evitar salirnos de nuestro sitio – han de apoyarse los tres muros de carga que harán posible la edificación propiamente dicha. Estos muros son para el cristiano, la fe, la esperanza y la caridad.
Las perfecciones del hombre son sus virtudes.
Todos conocemos personas que ni creen ni esperan en Dios, y que, no obstante, tienen unas virtudes, unas cualidades positivas indudables: son prudentes, justos, valerosos…En este caso tan sólo podemos hablar de virtudes humanas, que indudablemente perfeccionan el instrumento – el hombre – pero, lamentablemente, se quedan a mitad de camino, no trascienden al orden sobrenatural.
El hombre virtuoso sabe donde va y lo que quiere, conociendo los medios para lograrlo. Tiene fuerza y resolución suficiente para ello: capacidad de dominarse y valor para desafiar obstáculos. Pero no podemos olvidar que el hombre perfecto no existe, por muchas virtudes que tenga. La vida del hombre siempre será una lucha, una permanente tensión para superar sus limitaciones. Y, en esta lucha, en esta tensión, llevada a cabo por amor – gracias a la fe y la esperanza – estribará su santificación personal, su posibilidad de unión con Dios ya en la tierra. Porque, al ver sus limitaciones y su impotencia, clamará al cielo para que acuda en su ayuda. Y en este clamor incesante estará su grandeza: la “grandeza” de la humildad.
La virtud es la virtud: más allá es vicio y más acá también.
martes, 7 de julio de 2009
Educación del espíritu
Tanto el bien como el mal obrar forman costumbres e inclinaciones en el espíritu. A los buenos se les llama virtudes; y a los malos, vicios. Un hábito bueno del espíritu es, por ejemplo, saber decidir sin precipitación y considerando bien las circunstancias. Un vicio en cambio, en el mismo campo, es el atonlondramiento, que lleva a decidir sin pensar y a modificar muchas veces y sin motivo las decisiones tomadas. Algo tan importante como lo que llamamos “fuerza de voluntad” no es otra cosa que un conjunto de hábitos buenos conseguidos después de haber repetido muchos actos en la misma dirección....
Los hábitos buenos consiguen que se vaya estableciendo el predominio de la inteligencia en la vida del espíritu. Los vicios dispersan las fuerzas del hombre, mientras que las virtudes las concentran y las pone al servicio del espíritu. La persona que es perezosa, puede fijarse, quizá, propósitos estupendos, pero es incapaz de cumplirlos: su espíritu resulta derrotado por la pereza, por la resistencia del cuerpo a moverse…..Sorprendentemente, no basta proponerse una cosa para ser capaz de vivirla: ¡qué difícil es dejar de fumar o guardar una dieta! No basta una primera decisión....
Sólo con esfuerzo – repitiendo muchas veces actos que cuestan un poco – se consigue el dominio necesario sobre uno mismo. La persona que tiene virtudes es capaz, por ejemplo, de no comer algo que no le conviene, aunque le apetezca mucho, o de trabajar cuando está muy cansado, o de no enfadarse por una minucia; logra que en su actuación, predomine la racionalidad: es capaz de guiarse – al menos hasta cierto punto – por lo que ve que debe hacer. Quién no tiene virtudes, en cambio, es incapaz de hacer lo que quiere. Decide, pero no cumple: no consigue llevar a cabo lo que se propone.....
Así resulta que la persona que tiene virtudes es mucho más libre que la que no tiene. Es capaz de hacer lo que quiere – lo que decide – mientras que la otra es incapaz. Quién no tiene virtudes no decide por sí mismo, sino que algo decide por él: Las ganas. Pero “la gana” no es lo mismo que la libertad….El perezoso puede tener la impresión de que no realiza su trabajo porque “no le apetece” o “no le da la gana” y hacer de esto un gesto de libertad, pero en realidad es una esclavitud. Si no trabaja en ese momento, no es por ejercitar su libertad, sino precisamente porque “no es capaz” de trabajar.Y la prueba de esto es que las ganas se orientan con una sorprendente constancia siempre en el mismo sentido. A la persona que se ha acostumbrado a comer demasiado, “sus ganas” le inclinan una y otra vez, un día tras otro, a comer más de lo debido, pero raramente a guardar un día de ayuno. Y al que es perezoso, le llevan a abandonar un día tras otro su trabajo, pero raramente a realizar un sacrificio extraordinario.
Juan Luis Lorda; Para ser cristiano (1991), Ediciones Rialp, 7ª edición, 2000, Madrid, p. 20-21.
viernes, 29 de agosto de 2008
Educar el Orden
martes, 19 de agosto de 2008
Educar El Carácter III
miércoles, 13 de agosto de 2008
Educar El Carácter II
miércoles, 6 de agosto de 2008
No hay felicidad a bajo precio
viernes, 1 de agosto de 2008
Querer lo que uno debe hacer
miércoles, 12 de diciembre de 2007
El Encuentro / Miguel Angel Martí
Mercedes Salisachs; El secreto de las flores
1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...
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Primero la oración y unida a ella el trabajo, lo demás puede esperar. Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en...
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Las heridas no curadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Pueden dar origen a reacciones desproporcionadas y violentas, que nos so...
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Si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Ar...
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Cada uno de nosotros hemos de procurar llenar de ideales, valores, actividades, entretenimientos y, en definitiva, de amor, la propia famili...



