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miércoles, 17 de febrero de 2021

Karmele Jaio; Las manos de mi madre

Qué buenas son las risas con la tía Dolores. La tía es como un bálsamo. Un ungüento eficaz para las heridas. —¡Cómo ha cambiado esto! —comenta la tía al entrar en el hospital.

 

Nos dejamos todas las energías en nuestros trabajos. Dejamos para nuestra relación las sobras del plato. Nos dedicamos el tiempo en el que ya estamos cansados, tras una jornada de trabajo. Siempre es tiempo de sobra, energía de sobra, sonrisas de sobra. Para cuando nos vemos, estamos casi vacíos, como si alguien nos hubiese robado el contenido.


jueves, 10 de diciembre de 2020

Claudia Celis; Donde habitan los ángeles



Judith

Los recuerdos domados no lastiman…

 

 

Ramsés

Mire, Panchito —me dijo—, usted debe tener en cuenta que su mamá no es una mujer común y corriente. Ella es extraordinariamente bella, y los que tienen algo de extraordinario no actúan como la generalidad de las personas. Imagínesela viviendo en forma rutinaria, como Reme o como Meche, y verá que esa imagen no le va. Es cierto que su belleza la ha convertido en una persona un poco individualista, con cierta tendencia a un inmoderado amor por sí misma… ¿cómo le explicaré?

 

Ramsés

Hay mucho amor dentro de usted, Panchito, y el amor es lo único que transforma a las almas en excelentes.

 

Primera consulta

Su mayor satisfacción eran nuestros logros.

 

La petición de mano

Quisiera pedir esta pieza a quien, como linda flor, ha venido a perfumar nuestra familia.

 

La petición de mano

El tiempo, Panchito!… El tiempo pone todo en su lugar —aseguró.

 

Alejandra

Le voy a explicar —enterró la pala y se recargó en ella—: Usted ha perdido las ganas de vivir, es decir, lo ha perdido todo, porque la vida es lo único que tenemos y que en verdad nos pertenece. Usted está presente sólo para sufrir y hacemos sufrir a los que lo queremos —me tomó de los hombros—; mire, Panchito: el vivir realmente la vida, el tomar en serio la responsabilidad de vivir, nos exige mucho más que respirar y comer. Es nuestro deber superar los obstáculos y seguir adelante. Comprendo su pena, pero usted no está solo, nos tiene a nosotros que lo queremos tanto… me tiene a mí que lo quiero como a un hijo… Me abrazó y lloramos. Por primera vez di rienda suelta a ese llanto que me oprimía el alma. Después de un rato, ya tranquilos, nos alejamos de allí. Me despedí de Alejandra pensando en no regresar. No tenía para qué; a ella me la llevaba, para siempre, en el corazón.

 

Alejandra

Vivimos momentos terribles que no puedo describir; sólo de recordar mi corazón se desgarra.

 

Alejandra

Yo no pude llorar, pero dejé de vivir.

 

Mi vida

Para escalar —me dijo. —¿Cómo dice? —mi extrañeza aumentaba. —Mire, Pan chito —se puso de pie—, usted necesita, a como dé lugar, salir del abismo en el que ha caído. Sé que no va a ser nada fácil, que le llevará bastante tiempo ponerse en forma y aprender a escalar la empinada montaña de la tristeza, pero, por lo menos, ya tiene su equipo; todo está en que se decida y comience a practicar. Volvió a sentarse, abrió el periódico y siguió leyendo. Pensativo, me senté junto a él. Sentí los rayos del sol calentándome y noté el aroma de las plantas. Fue un reencuentro con la vida. —Lo voy a lograr —le dije.

 

Vuelo envidiable

Sabe? —continuó—, muchos de los que me conocen pensaban que yo tenía las alas cortadas, pero eso no es cierto. Mi hermosa Chabelita nunca me tuvo a la fuerza. Si viví pegado a ella y siempre le fui fiel, fue por amor. Ahora yo quisiera salir volando tras ella, igual que el tal Rorro —su voz se quebró—. Fíjese, Panchito, lo que es la vida; tan sin gracia que siempre me pareció ese perico, y resulta que ahora lo envidio…

 

Extraña despedida

CUESTA trabajo creer que en tan poco tiempo la vida de uno pueda cambiar tanto…

 

 

sábado, 30 de mayo de 2020

Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso


«El hombre es como un libro, su nacimiento es la portada; su bautismo, la dedicatoria; sus gritos y lamentos, la advertencia al lector; su infancia y niñez el argumento y contenido de todo el tratado que sigue; su vida y acciones, el asunto; sus crímenes y errores, las erratas de imprenta; su arrepentimiento, la fe de erratas». CARLOS FITZ-GEOFFRY en Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso


La escritura es una liturgia, una fe y una gozosa sabiduría. Pero sobre todo, la lectura. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Prólogo.

Caí rendida ante el poder de las buenas historias. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Prólogo.

Los libros me salvaron la vida una y otra vez. Los escritores, vivos y muertos, se convirtieron en mis amigos del alma, los que nunca me abandonaban, los que me susurraban sus historias con voz queda, los que me hablaban cuando nadie lo hacía, desde su corazón hasta mi corazón tantas veces en ruinas. Gracias a ellos jamás me sentí desamparada, no padecí esa enfermedad mortal contemporánea que llaman soledad, y que aqueja a tantas personas que se creen incapaces de vivir día a día consigo mismas, que no tienen amigos que vivan eternamente en los libros como los he tenido, y los sigo teniendo yo. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Prólogo.

A lo largo de toda mi vida, los libros me protegieron de la derrota, la depresión, el aislamiento e incluso de la locura.Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Prólogo.


Lo que un libro me daba sólo a mí, para mí, por mí… raramente me lo daba el autor mismo, pese a que conocía a muchos de ellos, dado que a menudo era yo quien los editaba. Lo que encontraba en aquellas páginas tenaces, resistentes, a veces melancólicas, en ocasiones descarnadas, incluso brutales, siempre resplandecientes…, esa grandiosa energía que descubría en ellos, en los libros, era incapaz de localizarla en ninguna otra parte. Y, entonces, cuando estaba perdida, errada, caída en la nada o el todo de la vida, me detenía a leer como el que hace un alto en las faenas diarias para rezar. Los libros, todos los libros del mundo, constituían mi particular I Ching, mi gran libro de las Mutaciones, mi lectura de la buena fortuna, ellos me enseñaban a diario que es mentira que el destino esté escrito, y que aunque lo estuviera, siempre es posible corregir, reescribir, mejorar. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Hacer de mi vida una obra de arte requiere esfuerzo, trabajo, voluntad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

A mí, por ejemplo, me gustaría construirme, conquistar nuevos territorios para mi mente, entretejer mis emociones formando un tapiz hermoso, que no asuste ni engañe, que no esté descompensado, que no admita la distorsión como una mácula inevitable, que no esconda el rostro entre las manos. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

La pereza es la hermanastra del trabajo. Se burla de él, se disfraza de ocio y diversión, de placeres sin número, de mando del televisor. Sin embargo, a poco que una sea algo avispada, se da cuenta de que cuando disfruta también piensa, prepara, maniobra y… trabaja. El asueto requiere concentración, no pone en marcha una pieza suelta del cerebro, sino que lo aceita para que funcione con suavidad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

La indignidad está en ser pobres por dentro. Tener el temple deshabitado como una casa vieja: eso sí que es lamentable.Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

El corazón que recoge alimentos durante el verano de su biografía, pasa mejor el invierno de su vida. Llenar la despensa del alma, para que nada falte cuando llegue la época de carestía y de hambre. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Si durante la niñez, la juventud y la madurez somos capaces de ir trayendo lo suficiente a la cabeza y el espíritu, la vejez será más. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Si la cabeza y el espíritu no han sido provistos en su tiempo, si no son más que un solar donde ni el polvo abunda, cuando la vejez nos sorprenda no estaremos preparados, y el vacío nos asustará con su provisión de carencias y de aullidos. Para procurar que eso no suceda, es preciso trabajar. Aunque uno sea rico. Aunque desayune oro como el Rey Midas. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Personas de ilusiones colmadas, con la alacena rebosante de virtudes y fuerzas. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Oyendo sus simplezas que, como diría Jung, mataban mi alma. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso,Trabajo.

Siempre estuve convencida de que las palabras, no sólo hacen el mundo, sino que también pueden salvarlo. Y, sin embargo, no encontré palabras que me salvaran a mí misma en ese momento de imperiosa necesidad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Me di cuenta de que estaba huyendo del fracaso. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Y sentí el vértigo de vivir sin ayuda de nada que no fuesen mis propias y destruidas energías. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

—Un libro —pensé, nerviosa—, necesito un libro que me diga qué debo hacer… Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Mis consejeros secretos. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Trabajo.

Mis oráculos eran los libros, y me enseñaban un camino de libertad. Ellos marcaban mis huellas sobre la escarcha, sobre el hielo resistente de la existencia que está a punto de llegar, eran mi suerte ventajosa, el aviso de los dragones que se enfrentarán en el bosque, la posibilidad del desastre o la fortuna, la fuerza silenciosa y tranquila que mana de la sabiduría y se posa en la palma de mi mano, en la que todo cabe: el universo, la antigua necedad juvenil y la nueva de la edad adulta, la paciencia, el éxito y el fracaso, la violenta tempestad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso,Trabajo.

La serenidad del ánimo

Como quiero hacer de mi vida una obra de arte, he de buscar el conocimiento, pues toda nuestra dignidad, decía Pascal, reside en el pensamiento y es por eso que hay que procurar pensar, y pensar bien. Que las ideas no mueren; el espacio y el tiempo se agotan, pero el pensamiento es un regalo del absoluto para el insignificante ser humano. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Conocimiento.

El destino no estaba escrito. Lo escribiría yo misma. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Conocimiento.

Para todo hay un tiempo, que un tiempo había pasado y que otro llegaba. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Conocimiento.

Juego de contrastes

ofrecía confianza y seguridad.

Un aleteo dentro del estómago, como siempre que me disponía a iniciar algo nuevo y me abrumaban los malos presagios y la inseguridad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Conocimiento.

Quiero ser tan honesta como los houyhnhnms de Jonathan Swift porque deseo tener respeto por mí misma y vivir bajo la claridad del día de mi vida, no encerrada en la estrecha celda de la impostura. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

Para hacer de mi vida una obra de arte, debo ser honesta, porque la deshonestidad no combina bien con el arte. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

Decía Epicteto que cuando destierras de ti el temor y el deseo, ya no hay nada que te tiranice. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

No mires atrás y continúa tu camino, es la única manera de saber adónde conduce. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

Extravagantes pero también posibles, extraordinarios a la vez que cotidianos, porque la maravilla en ellos es algo corriente. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

—Aristóteles decía que en la pobreza, y en los demás infortunios, los amigos son el único refugio. Dime, Brianda, ¿tú eres pobre? ¿Tienes amigos? Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

La pobreza ha embargado tu espíritu. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

—¿Olvidar? ¿Por qué? ¿Por qué quieres olvidar tu fracaso, si es parte de ti? ¿Quieres olvidar una parte de ti, olvidar lo que tú eres…? — Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Honestidad.

Que la vida me ponga a salvo de la afección de la tristeza. Que me ofrezca las vacunas de la risa. Y la navaja multiuso del júbilo, ya puestos a pedir. Que lave con jabón de clavo y limón sus manchas en mi piel. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Alegría.

Nadie es feo si es amado. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Alegría.

Me pregunté qué era aquello que estaba sucediendo, pero rechacé la pregunta, apartando con ella la realidad de un manotazo. Una emoción feroz e ingenua me corría por las venas, una sensación que renueva el mundo cada día en todos y cada uno de los rincones del planeta en los que dos seres se buscan y se encuentran. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Alegría.

Un aparcamiento de tiempo limitado en el paraíso. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Sexo.

Soberana de mí misma, una mujer libre. Estar sola en el mundo tiene, al menos, esa ventaja: acaba, de un golpe bajo, con todo peligro de dependencia. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Alegría.

Para hacer de mi vida una obra de arte, necesito resistir, perseverar, no impacientarme, no arrojar la toalla, seguir paso a paso con pasos pequeños, pero uno detrás de otro, incansablemente, sin ceder en mi empeño, sin replegarme como un ejército derrotado en la primera batalla. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Paciencia y valor.

Salí corriendo y mi vida entró en una dimensión nueva. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Paciencia y valor.

Procuraba quitármelo de la cabeza, pero únicamente lo lograba de verdad cuando leía y mi mente escapaba hacia otros mundos. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Paciencia y valor.

Aprendí que resistir hasta el final es condición indispensable para conocer el final de las cosas. A ser posible, un final feliz. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, Paciencia y valor.

Creo que es mejor no hablar mucho. Las palabras lo complican todo tarde o temprano. Me sorprendió el arranque de sinceridad filosófica, todo un discurso en boca de aquel hombre con el que había tenido más intimidad y a la vez menos intercambio dialéctico que con nadie en toda mi vida. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

Ser viejo es ir olvidando. Y cuando uno olvida, ya no recuerda qué motivos le hacían aferrarse a la vida. Así que resulta más fácil irse, saber que puedes irte de un momento para otro, y que tampoco es para poner el grito en el cielo. Pero, a pesar de todo, y si quieres saber mi opinión, muy humilde, te diré que a mí me parece que el tiempo es una porquería.Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

Eres viejo porque te vence la abulia, el desánimo y el dolor. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

No, Ciriaco, te equivocas. El tiempo es necesario para que tu espíritu dé su fruto. ¿Cuántos frutos tiene el árbol de tu espíritu, Ciriaco? Y, dime, ¿cómo podrías hacer de tu alma una reserva de luz si no fuera por las sombras del tiempo?Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

Los cuentos enseñan que, si tienes suerte y a ti no te come el lobo, se acaba comiendo a tu abuelita. Que debes tener cuidado con los materiales con los que construyes tu casa porque el soplido de una fiera bastaría para echarla abajo. Que las brujas saben confeccionar el mejor chocolate del mundo. Que la mayoría de las bellas se enamoran de hombres que en realidad son unos bestias… Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

Estar perdida te condujo aquí. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

La amistad, la piedra angular del resto de los sentimientos del ser humano. Quien no es capaz de sentir amistad, difícilmente podrá sentir las otras emociones nobles de las que puede disfrutar a lo largo de su vida. La amistad es el modelo del que surgen los demás sentimientos. El amigo hace cada día ejercicios de lealtad, apoyo, compasión, franqueza. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.

Las cosas maravillosas también transformaban las vidas de las personas. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El hombre viejo que todo lo olvida, Senectud.


Mi táctica es mirarte —escribió Mario Benedetti. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El niño que se quedó mudo.

Sólo envidiamos a las personas a las que no amamos. Si las quisiéramos, estaríamos contentas por todas las cosas buenas que les suceden. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, La hermana celosa.

Y si no encuentras a la persona que despierte tu amor, busca la amistad. Tener amigos te dará seguridad. La amistad y el amor son, además, dos estupendos tratamientos de belleza. Créeme, lo digo por experiencia. Yo era como tú hasta no hace mucho, tenía… Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, La hermana celosa.

La certeza de que algo maravilloso va a ocurrir. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, La hermana celosa.

A las casas se les quedan pegadas las risas y los llantos de sus anteriores moradores. Y eso puede alterar o favorecer el sueño de los nuevos propietarios. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

Las heridas producidas por una lengua son complicadas de curar, la mayoría sangran toda la vida. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, La hermana celosa.

Cuando la ruptura al fin se produjo, sentí que renacía. Que mi figura se sumergía de nuevo en la claridad del mundo. Que podía respirar. Que sacaba la cabeza desde el barrizal donde la había tenido sumergida, y recibía los benditos y brillantes rayos del sol. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

Hay personas que son malas en nuestras vidas porque, incluso aunque no sean malas de corazón, nos hacen mucho mal.Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

Agradecida de que el pasado no fuera más que eso —pasado, apenas un tiempo verbal— y yo pudiese construir mi realidad presente a salvo de aquel hombre. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

Le aliviaría fantasear, con una buena dosis de sana culpabilidad, que ojalá no volviese nunca a casa. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

La puerta está más abierta que la del infierno. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El mitómano.

Los libros ayudan a vivir. A vivir mejor. A vivir de verdad. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.


Como enseña Alicia en el País de las Maravillas, o Alicia a través del espejo, e incluso James Bond, el mañana nunca muere porque no existe en el presente. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

Sus ojos sobrepasaban la velocidad permitida a una mirada. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

Era un procrastinador, como se dice ahora, una de esas personas que todo lo dejan para mañana. Que se engañan a sí mismas pensando: «Mañana amaré, reiré, disfrutaré, leeré, haré, viajaré, seré, encontraré… viviré». Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

Vivir consiste en atrapar el momento presente, en tener la osadía de meterlo en la red igual que un pescador que no sueña con los peces que atrapará mañana, sino en los que pasan a su lado mientras extiende sus aperos por el agua. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

Todos somos bellos cuando somos amados. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

El constante malhumor es una forma de maltrato. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El que espera el mañana.

Entonces me permitía pensar en Tomás, envuelta por el profundo silencio del pueblo. Él era mi secreto. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Mantenían sus relaciones en un plano idílico, completa y puramente platónico, sin llegar a tener jamás contacto carnal. Vamos, que ni siquiera se cogían de la mano, lo que resultaba sorprendente en un mundo sin misterio como el contemporáneo, donde todo era explícito, rápido y prematuro. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Buenas tardes, ¿le dan permiso a este peregrino polvoriento, y disculpen la expresión, porque con sólo decirla ya parece que esté uno manchando el suelo, le dan su venia a este caminante fatigado para que entre un rato en su santuario fresco y culto y repose los pies y la mente? Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Un escondite en el mundo. Un nido jubiloso. Un lugar en el que estar a salvo… Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Y nos pusimos a hacer a nuestro hijo poquito a poco, al lado de la lumbre. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Los árboles continúan respirando bajo las heladas, trabajando y pensando en las próximas flores, botones, cerezas, manzanas… Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

En toda historia maravillosa hay un tesoro. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Arranque de curiosidad, de indiscreción, de mala educación impropia de mí, siempre tan comedida y escrupulosa. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Hasta los árboles descansan. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Me pareció justo recibir de un tipo tan hermético como él una pequeña compensación a su curiosidad y a la reserva con la que me correspondía, sin razón alguna. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Cuántos consejos se pueden dar junto con la sola recomendación de un libro. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, La mujer del alcalde.

Una infinita ternura unida al afán de protección de un tesoro delicado y a las prisas por seguir aprendiendo. Sonia Laredo;Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

Cómo la vida me había conducido, página a página, hasta un espacio mágico, a Nuba, mi propio reino encantado de cuento de hadas, en el que por fin yo era la protagonista. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El peregrino.

«¿Cómo podrías hacer con tu vida una obra de arte si no das cabida al amor en ella?», me pregunto a menudo. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El amor.

Los libros te hacen rico. De otra manera, pero inmensamente rico. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El amor.

Si quieres hacer de tu vida una obra de arte, debes ponerle amor. No rencor, ni odio, ni ira, ni amargura, sino amor. Amor del bueno. Sonia Laredo; Y entonces sucedió algo maravilloso, El amor.



miércoles, 20 de mayo de 2020

Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida.


Will y Mary Anne comparten sus esperanzas e inquietudes a través de sus libros preferidos. Cuando leen, no son una persona enferma y una persona sana, sino una madre y un hijo que viajan juntos. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida.


No leíamos únicamente «grandes libros», leíamos al azar, con promiscuidad y por capricho. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, En lugar seguro. 

Hablábamos de libros y hablábamos de nuestra vida. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, En lugar seguro. 


Los libros la ayudaban a centrarse, la tranquilizaban. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Cita en Samarra. 

Rebosante de pasión e ingenio. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. 

Tenía tantos amigos de sus muchas vidas distintas. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. Setenta estrofas de la vacuidad. 

Una de las mejores amigas de mi madre desde la escuela preparatoria contrató y pagó a una cocinera para que fuera una vez a la semana a servir la cena, de modo que mi madre pudiera invitar a un pequeño grupo de amigos sin cansarse más de lo debido, o sencillamente compartir una deliciosa comida casera con mi padre si no estaba de ánimo para recibir visitas. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. 

Otros escribieron acerca del efecto que había tenido mi madre en sus vidas. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. 

¿Por qué no disfrutar mientras puedes de la alegría de saber que llegaste a conmover a otras personas durante tu vida? Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. 


El destino y los efectos de las decisiones que toma la gente. Creo que la mayoría de los libros buenos comparten esa temática. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Setenta estrofas de la vacuidad. 

Esa es una de las virtudes de los libros. Nos ayudan a hablar. Pero también nos aportan algo de lo que todos podemos hablar cuando no queremos hablar de nosotros mismos. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Marjorie Morningstar. 

Mi madre me confesó entonces, mientras seguíamos allí sentados, que creía de verdad que la vida íntima era íntima. Los secretos, estaba convencida, rara vez explicaban o disculpaban nada en la vida real, o revestían mucho interés siquiera. La gente contaba más de la cuenta, dijo, no menos de lo debido. Creía que uno tenía que ser capaz de mantener su vida privada en la privacidad por cualquier motivo, o incluso sin motivo alguno. Lo aplicaba igualmente a los políticos -siempre y cuando no fueran unos hipócritas- y mucho se temía que no encontraríamos nunca gente lo bastante buena e interesante para ocupar un cargo si nos dedicáramos a fisgonear en todos los rincones de su pasado. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Marjorie Morningstar. 

En realidad no había dejado tiempo para la tristeza. Me había mantenido ocupado con mi trabajo y también con las facturas, la tintorería y los correos, todas las tareas triviales que colman mi vida. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, El Hobbit. 

La energía y la chispa que poseían, y también su sonrisa. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida,Fuerza diaria para necesidades diarias. 

Estaba, creo yo, orgullosa de su autocontrol, como si fuera una forma de ascetismo moderado. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Fuerza diaria para necesidades diarias. 

No tenía ni la menor idea de cómo vivir su muerte. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Los guardianes del libro.

Celebra algo siempre que surja la oportunidad. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Los guardianes del libro.

Yo estaba aprendiendo que cuando estás con alguien que se está muriendo, tienes la necesidad de celebrar el pasado, vivir el presente y llorar el futuro, todo al mismo tiempo. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Una lectora nada común.

La alegría no se deriva de si los personajes viven o mueren, sino de lo que han comprendido y logrado, o de cómo se les recuerda. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, La elegancia del erizo.


Una clase especial de valentía y determinación. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Los hombres que no amaban a las mujeres. 

Echaría de menos conocerla mejor. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Demasiada felicidad.

Los libros siempre habían sido para nosotros dos una manera de sacar a colación y explorar temas que nos preocupaban pero que nos resultaban incómodos, y también nos habían dado temas de conversación cuando estábamos estresados o ansiosos. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, En lugar seguro.  

Libros que ayudarían a mi madre en su viaje hacia la muerte, y a mí en el mío hacia la vida sin ella. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Epílogo.

Pienso a menudo en las cosas que me enseñó mi madre. Hazte la cama todas las mañanas; da igual que no tengas ganas, tú háztela. Escribe notas de agradecimiento de inmediato. Deshaz la maleta, aunque solo vayas a pasar una noche en ese lugar. Si no llegas con diez minutos de antelación, es que llegas tarde. Muéstrate alegre y escucha a la gente, aunque no estés de ánimo. Dile a tu pareja (tus hijos, nietos, padres) que la quieres todos los días. Usa papel tapiz para forrar las cómodas por dentro. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Epílogo.

«Mary Anne Schwalbe, que ha fallecido a los 75 años, fue una de mis amigas más íntimas durante más de cincuenta años.Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Epílogo.Su convicción de que los libros son la herramienta más poderosa en el arsenal humano, que leer toda suerte de libros, en el formato que uno elija -electrónico (aunque no era para ella), impreso o audiolibro- es el mejor entretenimiento, y también es la manera en que uno toma parte en la conversación de la humanidad. Mi madre me enseñó que se pueden cambiar las cosas en este mundo y que los libros tienen importancia: son la manera de averiguar lo que tenemos que hacer en esta vida, y el modo de decírselo a los demás. Mi madre también me enseñó, en el transcurso de dos años, docenas de libros y cientos de horas en hospitales, que los libros pueden ser el modo de intimar, y de seguir cerca, incluso en el caso de una madre y un hijo que ya estaban muy cerca de entrada, y siguen estándolo incluso después de la muerte de uno de ellos. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Epílogo.

Unos cuantos regalos (mi madre tenía un «cajón de los regalos») para que siempre puedas dar algo a la gente. Celebra los acontecimientos. Sé amable. Will Schwalbe; El club de lectura del final de tu vida, Epílogo.   

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...