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martes, 20 de noviembre de 2012

El que tenga miedos que se los trague pero no desanime a los demás


Junto a las derrotas, Dios nos ha dejado un cubo lleno de esperanzas. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.27.

El día en que nos atrevamos a llamar de verdad a Dios: Padre, ese día se habrá terminado para nosotros el miedo. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.57.

El desaliento nunca ha creado nada y ha podido dar muerte a muchos. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.71.

El que tenga miedos que se los trague pero no desanime a los demás. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.77.

¿Sabes perder el tiempo con Dios? 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.93.

¿Y porque te ves frío quieres alejarte del fuego? 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.138.

Pase lo que pase no puede ocurrir nada que Dios no quiera. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.239.

La caridad no es compatible con el odio. 
Jesús Urteaga  Loidi; Los defectos de los santos, Rialp, Madrid, 1978, p.256.

sábado, 11 de agosto de 2012

¡Que la gente que esté a tu alrededor lo pase bien!


¡Qué la gente que esté a tu alrededor lo pase bien!
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.108.

Se ha dicho que sólo el que tiene un corazón limpio es capaz de reir de verdad.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.139.

Es poco rezar cuando Dios nos ha dado cabeza, corazón, manos y dinero para que lo pongamos al servicio de los demás.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.173.

A la justicia se puede faltar de dos maneras: por no respetar los derechos del prójimo y por usar mal de los bienes que nos han sido confiados.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.173.

La avaricia es vicio de viejos.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.177.

Las quejas desmoronan la paz de un hogar.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.190.

¡Cuánto milagro de la gracia pasa inadvertido a los ojos abiertos de los hombres!
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.191.

El amor es la única moneda que cuenta allá arriba y aquí abajo.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.326.

Madres ponerse guapas es amor.
Jesús Urteaga; Cartas a los hombres (1975),  Rialp, 3 edición, 1977, Madrid, p.329.


miércoles, 9 de septiembre de 2009

Enamórate de lo que haces

Dios no tiene porqué hacer milagros para bien de un alma cuando ésta no hace nada por su Dios. Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.83.

De esa fusión de Cristo y tú surge el santo.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.86.


Constancia en los propósitos, constancia en tu trabajo de hoy…donde estés, en lo que haces. Enamórate de tu carrera, de tu profesión.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.92.


El que se queje de nuestro siglo, no es joven. El que se resiente añorando tiempos pasados, es viejo.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.110.

Yo quisiera que te ilusionaras con las aventuras de cada día; las aventuras por las que necesariamente hay que pasar; aquellas en las que nos mete la vida, sin consultar nuestro parecer.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.162.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Por los frutos nos conocerán

¿Que es lo que sobra o falta en la vida de los cristianos de hoy para que la Iglesia recobre el poder de arrastrar a los indiferentes y a los “sin Dios”? Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.46.

¿Qué falsedad encierran nuestras vidas para que no puedan presentarse como ejemplo a los paganos? Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.40. 

¿En qué estriba el fallo para que no convenzamos con nuestras vidas de que Cristo vive?
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.46.

Necesitamos ser santos para ser eficaces.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.47.

¡Cuánto beato de misa de 12 que se ríe del beato de misa de 7!
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.51.

Esta es la cuña que hay que meter en el mundo antes de que se desplome. ¡Religión y Vida!. Hacer de nuestra vida corriente una vida cara a Dios.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.52.

Dios no quiere actuar solo, y el hombre…, no es que no quiera…..es que no puede.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.53.

Ha llegado el momento de actuar, y de actuar en silencio, con discreción, sin ruido. Es preciso, y con urgencia, que seamos eficaces. Por los frutos nos conocerán.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.54.

¿Se puede realizar algo realmente serio con hombres que tienen miedo al agua fría en una mañana de invierno?
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.69.

Que te alegres cuando las circunstancias y el ambiente te traten con dureza. Es entonces cuando puedes pensar que Dios te trata así por ser uno de sus hijos fuertes. ¿Qué no ves esa reciedumbre a tu alrededor? 

¿Es que acaso quieres ser del montón?.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.69.

martes, 1 de septiembre de 2009

Demuéstrame con tu vida que Cristo vive.

¡ El mundo nos urge, porque amenaza ruina! Quiero que abras los ojos para que puedas apreciar esa vida incolora y aburrida que llevas.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.19.

Llevas dentro de ti el germen de una vida humana maravillosa, en la que se asentará esa sobrenaturalaza – que es la Gracia -, y que hará de ti, no un hombre más, sino un hijo de Dios.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.20.

Capital importancia del factor hombre en el santo. Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.22.
¿Puede seguir progresando en tu mente la idea de que la vida ha de ser para nosotros los cristianos una pasión inútil?
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.23.

la vida es un juego maravilloso en el que siempre ganan los enamorados, los afanosos, los ambiciosos. No hay nada inútil en la vida. Las contrariedades, los obstáculos, las dificultades, esos acontecimientos que según el sentir general de las gentes llevarían un signo – en la lucha por la vida, los podemos convertir en signos + trazando fuertemente la vertical en nuestro deseo.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.23.

Aquel que no tenga la valentía de vivir como hombre, ése jamás podrá ser Santo. Los santos no nos traen la consigna dada para realizar una empresa más o menos buena. Son portadores de un mensaje divino. Y Dios lo quiere todo, todo.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.25.

¡Demostradnos con vuestras vidas que Cristo Vive!
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.27.

El santo tiene deseos de Dios…el beato deseos de santidad.
Bruckberger, en Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.33.

Queremos recristianizar la sociedad, pero es preciso, en primer lugar, que nos recristianicemos nosotros mismos.
Jesús Urteaga; El Valor Divino de lo Humano (1948), Rialp, 38ª edición, Madrid, 2000, p.30.


Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...