Mostrando las entradas con la etiqueta Tomás Melendo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Tomás Melendo. Mostrar todas las entradas

viernes, 12 de febrero de 2010

El egocentrismo es un proceso que castiga al que lo sufre

Cada uno de nosotros hemos de procurar llenar de ideales, valores, actividades, entretenimientos y, en definitiva, de amor, la propia familia y el propio hogar.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.335.

La vida puede compararse a un juego de naipes, en el que contamos con cartas más o menos buenas y con la posibilidad de aprender a utilizar cada vez mejor unas y otras.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.342.

En cada instante, y para cada persona, el “mejor modo de ser” es…el que en ese momento posee. Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.343.

La puerta de la felicidad no se abre hacia adentro, sino hacia fuera, para otorgar el bien a los otros.
Kierkegaard en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.376.

La atención excesiva a los afectos o emociones – sean estos de naturaleza sensible, psíquica o propiamente espiritual- componen un modo más refinado de optar por el propio yo; y cuando semejante atención se torna exclusiva, lo bueno en sí resulta anulado en aras del bien para cada cual.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.377.

La máxima falsificación de la libertad humana consiste en rechazar lo bueno en cuanto bueno, para atender tan solo al propio beneficio.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.377.

El hombre que no elige el bien supremo al que su naturaleza le inclina, sino que se prefiere a sí mismo por encima de todo y de todos, ni se perfecciona como persona, ni logra ser feliz.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.379.

El egocentrismo es un proceso que castiga al que lo sufre. Así como la respetuosa preocupación por el objeto de nuestro amor nos da alas y fuerzas, la fijación egocéntrica en nuestro propio beneficio nos despoja de la fuerza y la confianza porque el egocentrismo nos deja a mered de un interminable “temor por nuestro pequeño Yo” que podría sufrir algún perjuicio y, al menos como posibilidad, está en constante riesgo de destrucción. Quien hace de sí el centro de todo no encuentra forma de escapar al temor por sí mismo.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.401.

Lo que importa no es tanto amar, sino, amar bien lo bueno, lo que merece ser bien amado.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.403.

Manejar el arte de poner en primer plano las facetas más alentadoras y alegres de cada momento constituye una garantía de salud mental, de eficacia y en definitiva de felicidad.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.407.

viernes, 5 de febrero de 2010

El bien en sí versus el bien para sí

Una vez visité un hogar de niños con severo retraso mental, en compañía de dos estudiantes. Uno de ellos comentó: “¡Qué terrible! ¡Cómo sufren esos pequeños! Yo nunca podría trabajar aquí”. El otro dijo:
“ Bueno, si supiera que no hay suficientes ayudantes disponibles, no me importaría trabajar aquí, porque se necesita mucho apoyo y amor”. Ambos eran compasivos, pero el primero pensó en sus propios sentimientos, el otro acerca del bienestar de los niños. Si nos damos cuenta que somos necesarios, crece nuestra fuerza para superarnos, pero si nos concentramos en averiguar si esas energías son suficientes, atendemos más a nuestras debilidades y nos sentimos frustrados.
Elisabeth Lukas en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.204.

A muchos de nosotros nos importa más cómo nos sentimos al hacer o dejar de hacer algo que si lo realizado es bueno o malo, resulta beneficioso o perjudicial para los otros.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.205.

Muchos de nuestros contemporáneos no tienen otro criterio para calificar algo como bueno o malo que la repercusión sentimental o afectiva que experimentan en sí mismos: el bien-para-sí, y no el bien-en-sí.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.205.

sábado, 30 de enero de 2010

Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad

Quien no disfruta como un enano al obrar correctamente, todavía tiene mucho que aprender y ejercitar para llegar a ser realmente bueno.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.93.

El afán de conocer depende del amor que despiertan en cada persona las distintas realidades.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.121.
Lo mejor del tiempo es que pasa. Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.155.
No es lógico, aunque si bastante habitual y comprensible, que compliquemos el presente amontonando en él el pasado y el futuro.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.155.

Una magnífica terapia ante el miedo consiste en no anticipar los problemas ni intentar resolverlos antes de que surjan; porque, en el caso de que más tarde lleguen a presentarse, será entonces – nunca antes – cuando podremos darle solución.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

Los peores problemas son los que…. Nunca llegan a existir: los que nos imaginamos y anticipamos.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

La mejor receta humana contra la mayoría de nuestros males…es el buen humor.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

8.

jueves, 28 de enero de 2010

Una persona herida, hiere a las demás

Las heridas no curadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Pueden dar origen a reacciones desproporcionadas y violentas, que nos sorprenden a nosotros mismos. Una persona herida, hiere a los demás. Y, como muchas veces oculta su corazón detrás de una coraza, puede parecer dura, inaccecible e intratable. En realidad, no es así. Solo necesita defenderse. Parece dura, pero es insegura; está atormentada por malas experiencias. Hace falta descubrir las llagas para poder limpiarlas y curarlas. Poner orden en el propio interior, puede ser un paso para hacer posible el perdón. Pero este paso es sumamene difícil y, en ocasiones, no conseguimos darlo. Podemos renunciar a la venganza pero no al dolor. Aquí se ve claramente que el perdón, aunque está estrechamente unido a vivencias afectivas, no es un sentimiento. Es un acto de la voluntad que no se reduce a nuestro estado psíquico. Se puede perdonar llorando. Jutta Burggraf en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.53.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...