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sábado, 12 de julio de 2008

El amigo siempre trae con él un aire de fiesta

El tener a la austeridad como norma es una buena profilaxis para dar a las cosas el valor que tienen.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.63.

Cuando hay abundancia, el detalle pasa inadvertido.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.63.

El perfeccionista busca más la autosatisfacción personal que la obra bien hecha.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.84.

Vivir admirando la propia profesión es uno de los mayores regalos que la vida nos puede ofrecer. El hombre necesita amar, también lo que hace. Todo desamor supone un desencuentro, y el él la infelicidad.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.86.

El amigo siempre trae con él un aire de fiesta, que ninguna otra persona puede llevar consigo. Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.91.

El que es joven de espíritu ha ganado la batalla al cansancio de la vida.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.121.

El que se admira, ríe interiormente, porque redescubre lo bello que el mundo le ofrece.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.122.

viernes, 4 de julio de 2008

Las riquezas interiores no se improvisan

Somos nosotros con nuestras disposiciones interiores quienes damos sentido y significado a los objetos que contemplamos.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.36.

El hecho admirativo es en sí mismo un valor, porque darse cuenta de algo y a la vez valorarlo supone un ejercicio de la inteligencia que enriquece a la persona que lo hace.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.37.

La vida no se puede mirar a bulto, hay que observarla minuciosamente, sin perder de vista cada uno de los aspectos que la adornan.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.45.

Encontrar una luz nueva en aquello que nos parecía ya viejo es un verdadero alarde de riqueza interior.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.47.

Las riquezas interiores no se improvisan, su conquista se alcanza después de un largo trayecto lleno de dificultades, pero una vez conquistadas perfuman con su aroma toda la existencia humana.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.56.

La belleza está presente en muchas más cosas de las que pensamos. Es una equivocación circunscribirla al mundo del arte. La belleza puede estar presente en casi todas las cosas, el problema está en descubrirla, porque hacen falta unos ojos en donde no esté presente la rutina. Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.59.

La virtud no es algo periférico en el hombre. Afecta directamente al alma.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.62.

viernes, 27 de junio de 2008

Recrearse en los pequeños detalles de la vida

La admiración sólo nace en quién ha conquistado la sencillez.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, prólogo.

Hay que revindicar tiempos para la contemplación, la reflexión.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p. 20.

Si nuestra inteligencia desprecia lo que la vida en cada momento nos ofrece, entonces se hace muy difícil admirarse por algo.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p. 21.

Recrearse en los pequeños detalles de la vida.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.23.

¡Cuántos detalles son capaces de iluminar nuestra vida cuando sabemos re-crearlos!
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.24.
Las cosas sencillas tienen mucho más que decirnos de lo que habitualmente nos dicen.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.24.

Aprender a mirar.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.29.
No es suficiente ver las cosas, es necesario mirarlas y mirarlas bien para descubrir en ellas ese algo de nuevo que siempre llevan consigo.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.29.
Guiños con que la realidad nos sorprende.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.30.

Con dificultad la realidad se deja apresar por un análisis racional, siempre queda un algo que se escapa, y ese algo es la dimensión poética del objeto.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.30.

Para llegar a admirarse es preciso antes haber mirado con cariño.
Miguel-Angel Martí García. La Admiración; 3ª edición, Umelia, 2001, Madrid, p.31.

sábado, 15 de diciembre de 2007

La Serenidad / Miguel Angel Martí

No está sereno quien no tiene nada que le moleste sino quien entiende por amor todo lo que sucede.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.15.

La ilusoria posibilidad de poderlo controlar todo, al menos a lo que a nosotros nos afecta, nos sitúa ipso facto fuera de la realidad. Porque, efectivamente, no somos dueños de conducir cada uno de los acontecimientos de nuestra existencia – grandes o pequeños- según el gusto propio. La contradicción y el desconcierto, cuando aparecen, nos recuerdan que el dominio sobre el mundo que nos rodea es mucho menor del que suponíamos.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.19.

Es inevitable que sucedan cosas que nos son adversas, lo que sí es evitable es que éstas nos desconcierten.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.20.

Las contrariedades están para vencerlas.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.20.

Aceptar lo incambiable.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.21.

Quien fomenta en sí mismo pensamientos de paz la encuentra.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.26.

Saber esperar es una muestra de madurez, por eso los niños tienen tan poca paciencia.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.29.

La inmadurez y, por tanto la falta de realismo puede llevar a suponer que las dificultades, los problemas, los obstáculos no son elementos configuradores de nuestra jornada, sino algo extaordinario fruto más bien de la mala suerte.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.72.

Siempre hay todo el tiempo del mundo cuando se está junto a quién se quiere.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.78.

El consuelo nos viene tanto del cielo como de la tierra, porque donde no alcanzan los hombres llega Dios.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.102.

Hay personas que por el simple hecho de estar a su lado nos hacen sentir queridos, y disfrutamos del don inmneso que supone el estar acompañados.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.103.

¿Qué pocos hombres y mujeres llegan al fondo del corazón de los demás! No cabe duda que el ser entrañablemente humano es la asignatura pendiente de nuestros días.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.103.

Nadie está condenado a equivocarse indefinidamente.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.116.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

las conclusiones son las que nos enriquecen intelectualmente. Vivir la vida sin sacar conlusiones sirve de muy poco.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.103.

La originalidad siempre es un valor.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.107.

Quién se ama a sí mismo no necesita adornarse con joyas ajenas, porque él también ha encontrado en su persona una joya que le hace sentirse feliz porque brilla con luz propia.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

Huyen de la realidad por no encontrar en ella la suficiente riqueza para hacerles felices.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

El amor a lo que es, a lo que existe, a lo que somos, debería estar por encima de cualquier otra posibilidad ilusoria que nos pueda deslumbrar.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

De nada sirve conocerse si luego no tenemos confianza para realizar aquello que nos caracteriza. Nadie tiene garantizado el éxito. El inicio de cualquier actividad supone un riesgo, y sin fe ese riesgo no se supera.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.109.

La desconfianza nos desorienta existencialmente, y fruto de esa desorientación surge un cansancio vital que nos lleva a la inactividad.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.110.

martes, 4 de diciembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

No tenemos derecho a trasladar a los otros nuestra visión negativa de la vida.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.

Hay personas que se han instalado en el catastrofismo y pintan de negro todo lo que ven. La vida es cara, los jóvenes son sinverguenzas, el tráfico está mal, la televisión es basura, los periódicos son sensacionalistas, los políticos mienten, etc. Pero tal vez quienes así hablan no son sinceros del todo porque guardan una carta que no enseñan, en la que ellos se salvan del naufragio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.

Las caídas acontecen desde las alturas inestables (éxito, fama, prestigio, consideración social, etc).
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.

La persona madura conoce lo que la vida tiene de dolor, y porque lo conoce trata de solucionar los problemas y recrearse en las cosas bellas y hacer felices a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.

Víctimas somos todos o ninguno. El dolor no hace acepción de personas. Y hay tantos tipos de dolores, que vete a saber cuál tiene cada uno. Parece que misteriosamente hay una distribución equitativa, aunque hay algunos sufrimientos que porque se pueden ver claman al cielo. Supone un egoísmo desmedido pensar únicamente en nuestro dolor, como si nosotros fuéramos una excepción de la condición humana. Supone una ridícula ingenuidad creer que sólo a nosotros nos salen las cosas mal mientras que a casi todos los demás la vida les sonrìe sin depararles ningún tipo de contradicción.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.92.

No vayamos salpicando innecesariamente la vida de los demás con nuestros propios dolores. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.93.
Quién inicia una conversación tiene el compromiso moral de no amargar la existencia ajena, sino más bien todo lo contrario: dejarle el regalo de un bonito recuerdo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.97.

viernes, 30 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

El precio de la paz muchas veces es el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.65.

Todo juicio requiere estudio y conocimiento profundo. Presuponer implica casi siempre equivocarse.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.66.

Formalismos que nos dejan el corazón frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.

Es relativamente facil quedar bien, lo que ya es más dificil es dejar huella.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.


Debiéramos ser más exigentes con nosotros mismos y no permitirnos ciertos comentarios que no nos hacen ningún favor ante los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.72.

En sus ojos fulgura el gozo de quién mira las cosas con amor.
E. Sánchez Rosillo, el Jinete, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.73.

Menos mal que todavía queda la posibilidad de acudir a la lectura para alimentar nuestro espíritu y calentar un poquito nuestro corazón, que a veces se muere de frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.74.

La fuerza más intima y profunda del hombre proviene del amor. Cuando el amor está presente, el hombre se enciende.
E.Swedenborg, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.77.

Es dificil conseguir la sencillez porque la astucia, la envidia, la vanidad, intentan interponerse para dar una imagen distinta de nosotros.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no es el simple, sino aquel que se ha despojado de todo lo que es mentira.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

Buscar la sencillez es una tarea que nos dignifica porque nos hace honestos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no suele ser irónico, habla llevado por sus convencimientos y no por estrategias con el fin de conseguir algo, no busca ser el protagonista de la conversación, no es tampoco adulador. En sus palabras siempre hay un trasfondo de honestidad que lo define. Ni presume de si mismo ni halaga innecesariamente al otro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Una manera de iniciarse en la sencillez podría consistir en no hacer uso tan frecuente de los adjetivos superlativos, que , entre otras cosas, de tanto utilizarlos están – paradójicamente infravalorados. Procuremos hacer que nuestras palabras se ajusten sobriamente a los hechos, sin caer en dramatizaciones las más de las veces infantiles.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Todos necesitamos hablar y hablando hemos pasado ratos inolvidables, y hemos descubierto mundos nuevos y nuestro corazón ha encontrado el calor que necesitaba, pero de ahí a soltar la lengua de una forma indiscriminada hay una gran diferencia.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

Si en nuestros encuentros con los demás evitamos la murmuración crearemos un espacio de optimismo y facilitaremos la ocasión para sacar temas que vayan más allá de las vidas ajenas. Aunque a veces no tendremos más remedio que alejarnos para siempre de alguna persona que haya adquirido el vicio de murmurar.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

Con ironías e indirectas podremos manifestar tal vez nuestra inteligencia, pero también estaremos cuestionando nuestra bondad moral. No somos unicamente nosotros los inteligentes para esconder nuestra agresividad, lo son también quienes nos escuchan para descubrirla, aunque quizá no nos hagan ningún comentario a este respecto.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Son palabras de alivio y consuelo lo que necesitamos y no observaciones críticas por muy inteligentes que éstas sean, sobre todo si se hacen en el momento y las circunstancias menos propicias.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Paz en la palabra o de lo contrario, es preferible el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Alguién trajo una rosa hace ya algunos días, y con ella trajo también algo de luz.
V. Gallego, Variación sobre una metáfora barroca en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.60.

Sonreir es una forma de agradecer la presencia del otro. Por eso sonreir es un acierto en el momento del encuentro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Sonreir con la mirada, sonreir con los labios, debería ser nuestra forma habitual de presentarnos a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Motivos para estar tristes no nos faltan y motivos para estar alegres tampoco, optemos pues por estos últimos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

La excesiva seriedad nos da un aspecto ridículo, por darnos demasiada importancia a nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

El victimismo siempre tiene un alto grado de hipocresía al que no hay que hacerle mucho caso, entre otras cosas porque peca de insolidario.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

Guardar cosas sucias en el corazón sólo sirve para envenenarlo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

La psique también posee su higiene, igual que el cuerpo, y por tanto hay que cuidarla con una frecuente ventilación que haga desaparecer los malos olores, que terminan infiltrándose hasta por las ranuras más insignificantes. Otra cosa muy distinta es tener el alma perfumada por la alegría de vivir.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

martes, 20 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

Pero cuando llega la palabra con calor y luz se produce el mismo efecto que si una estrella hubiera caído del cielo: nuestros ojos se iluminan, el corazón se enciende y la inteligencia descubre una clave más del misterio de la existencia. Y eses palabras se guardan con todo su aroma en el recuerdo para traerlas una y otra vez a la memoria.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 2004, Madrid, p.23.

Quien no tiene el hábito de escuchar con atención, demuestra poco aprecio a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro. Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.26.

En un silencio compartido también se habla.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.27.

Pudiéramos pensar quizá que nuestro curriculum es nuestra carta de presentación, cuando en realidad, día a día, son nuestras conversaciones las que van diciendo a los demás quines somos: inteligentes, simpáticos, cariñosos, educados, etc.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.36.

Poder hablar es quererse….
C. Martín Gaite, Retahílas en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.37.

Tratarnos unos a otros con el mayor calado humano posible.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.51.

Acudir a la palabra para llevar el bien y la alegría a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.

La palabra tiene muchas tareas,pero sin duda alguna la mejor es la de ser instrumento de paz. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.

martes, 25 de septiembre de 2007

La Ilusión / Miguel Angel Martí

La rutina es más una actitud del alma que una estructura laboral.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.34.

La ilusión da fuerzas a la voluntad y quita cansancio al esfuerzo.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.37.

A las almas les pasa como a las casas que a base de llenarse de cosas se hacen inhabitables.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.61.

El hecho de leer está atravesado por el nervio de la ilusión. Y es que leer supone admirarse, sorprenderse, adivinar, aprender.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p. 63.

Mientras otras actividades nos sacan de nosotros mismos, alienándose, la lectura recorre el camino inverso: nos introduce a través de la reflexión y el análisis, en el mundo de nuestro pensamiento.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p. 64.

La ilusión se alimenta de las metas alcanzadas, de los resultados adquiridos.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p. 71.

Fidelidades personales, sin ellas la estructura de la persona sigue permaneciendo abierta, rota en mil intentos de búsqueda de realización personal.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p. 72.

Sin amor, sin trabajo y sin cultivo de la inteligencia es difícil realizarse como persona y vivir la vida como una aventura; pero hace falta además que éstas cualidades estén vitalizadas por un deseo común que las incorpore integrándolas; y es aquí donde se hace insustituíble la presencia de la ilusión.
Miguel-Angel Martí García; La Ilusión, 5ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p. 94.

jueves, 20 de septiembre de 2007

La Elegancia / Miguel-Angel Martí

Bajo ningún concepto debemos hacernos concesiones en nuestro vocabulario.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.72.

Las palabras no son indiferentes: unas nos hacen daño, nos irritan, crean distancia; otras, en cambio, nos abren al encuentro y nos dulcifican el alma. Quien las domina y sabe utilizarlas es un gran afortunado porque tiene mucho adelantado en la vida y se evitará muchos disgustos, y lo que es más importante: será sembrador de paz y alegría.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.73.

Omitir los pequeños sucesos que pueblan nuestros días es una prueba clara de elegancia, porque a la hora de hablar hay que elegir los mejores temas de conversación, los más interesantes, aquellos que por su riqueza espiritual son capaces de enamorar al alma. Pero para esto es necesario tener ideas, y para tenerlas es necesario leer, pensar, reflexionar, estar enamorado de la cultura en sus distintas manifestaciones.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

Siempre es la cultura la que nos saca del pueblerino mundo de nuestro yo y nos sitúa ante un universo repleto de sugestivas búsquedas intelectuales.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

La sonrisa es elegante. Y, también, todo lo que ella conlleva: el buen humor, la alegría, la paz interior. La sonrisa es lo mejor que podemos ofrecer a quienes nos acompañan, de ahí su elegancia.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.82.

lunes, 17 de septiembre de 2007

La Elegancia / Miguel-Angel Martí

La queja en muchas ocasiones supone una falta de sencillez por no aceptar, en silencio, lo que la vida tiene de sufrimiento.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.49.

Nada perfuma tanto al espíritu como la virtud.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.49.

Nada enaltece tanto a un hombre y a una mujer como su capacidad de acogida.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.53.

No es posible la elegancia si detrás de unas formas bellas no existe un comportamiento moral que enaltezca y las integre.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.55.

La densidad de nuestra vida está en función de la cantidad y la calidad de nuestros intereses.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Es más rentable a la hora de querer ser elegantes comprar libros que ropa.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.59.

En cierto modo son equiparables un buen libro y una buena colonia, el libro aromatiza el alma, el segundo al cuerpo, y ambos a la persona: todo un éxito.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Todos necesitamos convencernos una y otra vez, hasta haberlo incorporado a nuestra estructura mental, de que nada es tan importante como creemos y de que todo tiene solución, y si se quiere, que de las situaciones más adversas podemos obtener bienes.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.65.

La buena educación es una actitud que constantemente hace acto de presencia.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.69.

domingo, 9 de septiembre de 2007

La Elegancia / Miguel-Angel Martí

Encanto, ternura…son palabras que enamoran, que iluminan y perfuman el alma con sólo nombrarlas.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.43.

El encanto es algo que emana de una persona haciéndola irresistiblemente atractiva.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.43.

El encanto es el resultado de la suma de una multitud de ingredientes de la más variada índole, que sabiamente relacionados entre sí dan lugar a una forma de ser de colmada belleza espiritual.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.43.

Lo que realmente encanta de una persona es sentirse respetada por ella.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.44.

La elegancia tiene cierto consorcio con el silencio, con el saber escuchar.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.45.

La forma de hablar de una persona dice más de ella que su vestuario.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.46.

miércoles, 5 de septiembre de 2007

La Elegancia / Miguel-Angel Martí

Lo que somos por dentro es lo que manifestamos por fuera.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.28.

Lo que de bello o elegante pueda haber en las personas es una expresión de la belleza que anida en su espíritu.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.29.

Ser delicado interormente y tener un vocabulario grosero no es posible.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.29.

Sin cariño la delicadeza no existe, porque es precisamente el amor quien inventa las mil maneras de hacer la vida agradable.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.35.

El cultivo del mundo interior propicia que nuestro sello personal esté más remarcado, porque lo que en verdad particulariza a una persona es la riqueza de su pensamiento, su cultura y su bondad.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.38.

Tu destino es buscar lo que se esconde tras la espeza corteza de los días.
E. Sánchez Rosillo, El poeta en Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.38.

La plasticidad del ser humano admite concreciones muy distintas: de ahí que la elegancia sea un bien adquirido, una conquista personal, una manifestación de la riqueza interior de quién la posee.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.42.

viernes, 31 de agosto de 2007

La Elegancia / Miguel-Angel Martí

La elegancia tiene que ver mucho más con la riqueza interior que con el adorno.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.13.

Todos tenemos experiencia de que hay personas cuyos mensajes son aburridos, pobres y repetitivos, mientras hay otras – menos – que nos sugieren mundos nuevos, cargados de sabiduría, que no tienen nada de vulgares y despiertan en nosotros la ilusión de vivir y bucear en lo mejor de nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.18.

Hablamos de lo que pensamos, y pensamos en función de lo que somos (elegantes o vulgares).
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.19.

Es que la elegancia, como el arte, no es una realidad acabada; por el contrario por su misma condición es una estructura abierta, que constantemente reclama instancias superiores.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.20.

Una persona anticuada nunca es elegante. La elegancia siempre tiene un toque de vanguardismo.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.21.

La elegancia se configura siempre en torno a un sello personal, a un estilo peculiar.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.24.

viernes, 24 de agosto de 2007

La Intimidad / Miguel Angel Martí García

El hombre maduro, que sabe vivir sus ratos de soledad en clave de felicidad no identifica, como el adolescente, la felicidad con el bullicio, sino más bien con el solaz, la tranquilidad y la lucidez interior. En este tipo de felicidad hay también actividad, pero se trata de una actividad imaginaria intelectual, a través de la cual se dan descubrimientos, nuevos hallazgos, se iluminan zonas oscuras, se disfruta ante las manifestaciones artísticas: se da, en fin, una simbiosis de contemplación y creación.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.98.

La realidad que no puede ser nombrada no es conocida.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.114

El saber escuchar se ha convertido en una nota distintiva de humanidad.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.120.

Esas personas que con su silencio, con su mirada, con su cuerpo entero están diciendo habla, tómate el tiempo que quieras, que yo te escucho, se adornan de un atractivo dificilmente superable.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.120.

martes, 21 de agosto de 2007

La Intimidad / Miguel-Angel Martí García

La realización personal pasa necesariamente por la realización de lo que éramos capaces de hacer.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.77.

El sufrimiento es un hematoma en el alma.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.87.

Tener humanidad es tener capacidad de acogida.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.88.

Quién corre del primero que se distancia es de él mismo.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.91.

Enfrentarse a uno mismo sin urgencias, tranquilo, distendido, es una verdadera aventura, porque uno está propiciando ser amable consigo mismo.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.91.

miércoles, 15 de agosto de 2007

La Intimidad / Miguel-Angel Martí García

Si yo no tomo un protagonismo decidido en mi vida, lo que acontezca en ella tendrá un sentido desintegrador, y seré un ser sin amo, adueñado por los acontecimientos que sucedan en mi.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.56.

Es necesario escuchar el silencio, para saber qué hay dentro de uno mismo.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.57.

La soledad enriquecedora es aquella que se entiende en clave de bùsqueda, no de huída.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.58.

Renunciar a algo que vimos con claridad que debìamos hacer, es renunciar a una parte de nosotros mismos; de ahí el serio empeño que debemos poner para sacarlo adelante.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.70.

viernes, 10 de agosto de 2007

La Intimidad / Miguel-Angel Martí García

En la medida en que en un sujeto la vida se traduce en vivencia, la trama biográfica de su propio yo adquiere una contextura mayor, y mejora la calidad de vida.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.26.

En las almas ocurre como en los armarios, las hay vacías y llenas, que guardan objetos de valor o sin él, limpias y sucias.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.37- 38.

El mundo interior influye en el cuerpo. La mirada, el rictus del rostro, los gestos, el mismo tono de la voz, no se originan únicamente en unos órganos físicos, sino que además son matizados, vivificados por el talante, la forma de ser que nace de lo más profundo del hombre.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.43.

Habría que decirle, a quién estuviera tan preocupado de su imagen externa, que quizás el mejor camino para el éxito sería enriquecer su mundo interior, para que de él saliera al exterior ese glamour que anda buscando.
Miguel-Angel Martí García; La Intimidad, 6ªedición (2005), Ediciones Internacionales Universitarias, 1992, Madrid, p.43.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...