Mostrando las entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Ensayo. Mostrar todas las entradas

martes, 6 de julio de 2021

Gabriel Rolón; El duelo


Gabriel Rolón; El duelo

 

Dolores misteriosos e incomprensibles que provocan un tormento que no cesa.

 

El duelo es un trabajo.

 

Borges señaló que la pobreza de una nación no se mide tanto por la enorme magnitud de sus dolores sino por la pequeñez de sus alegrías. Y así de pequeñas eran las alegrías.

 

No basta el tiempo para borrar un hecho doloroso. El olvido es un trabajo, un esfuerzo que la psiquis realiza para expulsar de la consciencia una representación que lastima, un recuerdo que duele. Pero lo que creemos olvidado acecha como una criatura de la noche a la espera del momento preciso. Y el momento siempre llega. Entonces, lo enterrado regresa y su sombra aparece en los lapsus y los sueños, en los síntomas y actos fallidos, en los chistes que dicen lo que de otro modo no podría decirse.

 

No parece haber un plan divino que justifique tanto dolor. El mal ha sido siempre la piedra en el zapato para los hombres de fe.

 

No es necesario perder la vida para alcanzar el Cielo o condenarse al Infierno.

 

Una palabra que se aleja del vacío decir cotidiano.

 

Es intolerable pensar que tanto amor, tanto miedo, tanta pasión y tantos sueños puedan desvanecerse en la nada.

 

La nada es el verdadero nombre del Infierno.

 

Algunos sostienen que el poder corrompe. Lejos de eso, pienso que en realidad delata.

 

El arte es una bendición para el alma en duelo.

 

Polvo serás, mas polvo enamorado, sentenció Quevedo. Ese fue el sueño de los románticos.

 

Cuando el duelo no se refiera a la amenaza de morir, sino a la certeza de haber perdido a alguien amado y tener la obligación de seguir viviendo.

 

Es necesario simbolizar el dolor para quitarlo de la carne. Eso hace el arte. Encuentra un lugar para desplazar el sufrimiento. Así, lo perdido abandona su aspecto cruel y adquiere una forma más bella.

 

No hay dolor mayor que acordarse del tiempo feliz en la desgracia.


Instante efímero e incompleto. Por perfecto que parezca, todo momento aloja una ausencia. Y esa ausencia basta para empañar la felicidad.

 

El duelo implica una metamorfosis. Se trata de un trabajo que permite que una persona se convierta en alguien diferente después de recibir un golpe traumático. Que logre ponerse de pie después de algo tan tremendo como la muerte o el desamor.

 

Perder lo que se ama nos empuja a vivir en un espacio desconocido.

 

No se está en duelo por haber perdido algo importante sino por la dificultad de aceptar esa pérdida.

 

La persona cambia y deja de ser quien era hasta entonces.

 

El duelo es un proceso que se atraviesa y no un problema que se resuelve.

 

El trabajo de duelo no busca recuperar nuestro antiguo ser, sino que tengamos la valentía de animarnos a ser alguien diferente. Alguien que ha perdido, y a partir de esa pérdida es capaz de dar nacimiento a algo nuevo y distinto a la vez.

 

Solo nos enluta la muerte de aquellos, poco numerosos, que tienen el estatuto de irreemplazables.   JACQUES LACAN

 

El duelo podía ser suscitado por la pérdida de cualquier abstracción que hiciera las veces del amado. Hemos nombrado la libertad o la Patria. Pienso también en el duelo que implican los cambios de etapa, el paso de la niñez a la adolescencia o la pérdida de la juventud. Y hay más. La pérdida de un trabajo, la muerte de una mascota, la imposibilidad de alcanzar una vocación o la falta de vocación alguna. Son muchas las circunstancias que pueden despertar dolor y exigir un esfuerzo para superarlas

 

¿De qué dependerá la magnitud de ese dolor? Como dijo Lacan, de que la pérdida de esa persona, emoción o circunstancia sea experimentada como una pérdida insustituible.

 

Hemos señalado que en toda relación se construye algo que es independiente de uno y otro. Podemos pensar, entonces, que el vínculo de amor se sostiene en tres pilares: el enamorado, el objeto amado y «eso» que se erige entre ambos y los excede.

 

Parafraseando a Allouch podríamos decir que el amor contiene un trozo de mí, un trozo de ti y un trozo de sí.

 

El proceso de duelo evidencia el dolor de la batalla.

 

Las sombras pierden oscuridad y el presente se ilumina.

 

El sujeto recupera su contacto con el mundo y comienza su lucha por construir su destino.

 

Estar en duelo es haber amado. No hay duelo sin amor. No hay duelo si no existió alguien que alojó nuestro deseo y nos invitó a la aventura de crear algo que no existía antes.

 

Como sostuvo Thomas Carlyle, lo que amamos nunca nos es arrebatado por completo porque… … deja tras él un vestigio luminoso semejante a esas estrellas apagadas que se ven desde la tierra después de muchos siglos.

 

El duelo es un hecho misterioso y cruel, enigmático e incurable, porque la herida jamás sanará del todo.

 

Que debemos admitir que hay algo que ya no seremos más. Aunque volvamos a amar y construyamos sueños nuevos, ninguno reemplazará a los sueños perdidos.

 

Una metáfora eficaz para describir el efecto psíquico que ejercen los objetos amados y perdidos. Son luces que continúan iluminando aunque la estrella que las originó haya desaparecido hace tiempo.

 

Duelar no implica olvidar. Implica sí, una muerte personal. El antiguo escritor latino Sirius dijo que el hombre muere tantas veces como pierde a cada uno de los suyos.

 

Pero no solo morimos con cada uno de nuestros seres amados. También morimos un poco con cada amor perdido y cada ilusión frustrada. Eso es vivir: caer con cada pérdida. El duelo es la posibilidad de levantarse y volver en busca de un deseo más.

 

Una persona ha concluido su duelo cuando aceptó la pérdida, cedió una parte de sí mismo, renunció a ese «trozo de sí» propio del vínculo con lo perdido y además, ha sido capaz de dar origen a algo nuevo. Algo vital.

 

Un nacimiento más, producto del trabajo de duelo.

 

Morir no es una opción. Vivir sí. Nadie puede evitar la muerte, pero el suicida evita la vida. Y condena al infierno a quienes no mueren con él.

 

Todos, alguna vez, seremos duelados.

miércoles, 3 de marzo de 2021

Màxim Huerta; Intimidad improvisada



Intimidad improvisada

En las profundidades del invierno finalmente aprendí que en mi interior habita un verano invencible.   ALBERT CAMUS

 

Presentación

A medias. Así está siempre la vida, ¿no? En tránsito.

 

Presentación

Clandestinidad infantil.

 

Presentación

La vida en tránsito, en espera, gastándose y calentándose. A veces se enfría, sí. Se derriten los días como aquella cera del flexo, se dilapida como el gasto en cromos, la usamos como los lapiceros sin punta, nos desembolsan emociones por cada recuerdo, nos desangramos en alguno de ellos. Se carcome en las frustraciones, se aviva en los encuentros y se disipa en los errores. ¿Y?

 

Presentación

Mientras se evapora, uno tiene derecho a borrarse, a inventarse y a corregirse. Derecho de disfraz, de fiesta y de sonrisa. Podemos darnos la vuelta, regresar, cambiar de dirección o bajarnos del coche. En el recorrido que nos han regalado, vete a saber cuánto durará, lo importante es el paisaje. Ese donde están todas las pequeñas cosas, las grandes y las invisibles.

 

Presentación

Hay un silencio forzado y otro inesperado.

 

Presentación

No saben los que mandan callar qué bien se está lejos del ruido.

 

Presentación

Y el futuro es como esa página por pintar que espera el brochazo húmedo de las acuarelas. Prometo usar el color.


Instrucciones para que la vida no se te enfríe

El inicio de Ana Karenina: todas las familias felices se parecen; las infelices lo son cada una a su manera.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

CAMINANTE, SÍ HAY CAMINO

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Husmeo novelas o cago problemas alegremente también al borde de la memoria.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Es lo que tiene viajar. No solo sellas la distancia con tu casa, también con la realidad más pesada. Ves las cosas como son, no como dicen. Aceptas el aburrimiento como algo agradable. Parafraseando a Cesare Pavese, viajar es una brutalidad, «te obliga a confiar en desconocidos y a perder de vista lo familiar. Nada es tuyo, excepto lo más esencial: el aire».

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Mark Twain: «Viajar es un ejercicio con consecuencias fatales para los prejuicios, la intolerancia y la estrechez de la mente».

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Me pedía algo de cariño con la mirada.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Dejándose querer por Navidad.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Por todo eso era violenta su presencia, porque desde la dulzura se adivinaba la puta vida. La puta vida de la gente sin hogar.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Los famosos porsiacasos— ocupaban más que el resto de necesidades.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Tal y como han pasado los años, los kilómetros y los viajes, vas reduciendo equipaje, echas menos prendas, cargas menos trastos y resumes tu vida como acortas el currículum. Al principio pones hasta las prácticas en la hoja parroquial de tu pueblo; con los años, queda una simple frase. Con la maleta, igual. Y con las circunstancias, también.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

La importancia que le damos a algunos asuntos de la vida es tan excesiva que se convierte en los porsiacasos de las maletas de viaje.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Como alma en pena del infierno de Dante.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

El dolor ante la ausencia del invisible —y el peor dolor, el de la culpabilidad y del «cómo no me di cuenta»— es gigantesco y oculto. Qué paradoja. Ese sufrimiento es mudo. Todos se callan.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

La ausencia de la hija es tan grande que ocupa todo su día.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

El excesivo regodeo que hay en el lamento, en la burla y en el odio está siendo alimentado en la red. Twitter parece un tribunal que juzga y gime, que gruñe y grita. Y los hay expertos en quejarse de todo.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

La crueldad innecesaria es uno de los rasgos más definitorios de los psicópatas y los fracasados.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Es una pena que un instrumento tan bueno como Twitter tenga más eco en el descontento que en el aplauso.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Lo poco generaba satisfacción.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Un día la edad pone en equilibrio lo importante y lo urgente. Y ese día te relajas. Ese día empieza la vida. Es la segunda epifanía.

 

Instrucciones para que la vida no se te enfríe

Desolador resulta que muchas veces no encontremos cuál es nuestro momento feliz. No digo de exagerada felicidad, de fuegos artificiales y cataratas de confeti; hablo de las pequeñas cosas que nos gustan, que nos sacan una sonrisa y que pasan desapercibidas porque esperamos el premio Gordo durante todo el día.       

 

Con un poco de azúcar

Al final, ya lo dice Borges, no sabes si recuerdas lo que viste o lo que te han repetido después. No sabes si lo viste o lo viviste. La realidad se adultera.

 

Los guionistas de la vida nunca tienen suficiente

Leer es bueno para el colesterol porque me aleja de las bolsas de golosinas y del chocolate. Leer es bueno, sea como sea. Leer es ficción. Leer es entrar en Oz. Leer es saludable.

 

La ridícula idea de amar

Faltaba chispa, química, efervescencia, riesgo, impulso literario, cama, pasión…


Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Y, como dijo André Gide: «Ante ciertos libros, uno se pregunta: ¿quién los leerá? Y ante ciertas personas, uno se pregunta: ¿qué leerán? Y al fin, libros y personas se encuentran».

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Una niña con edad. Una mujer que se inventaba la vida para hacerla verdad. Es lo que nos toca, inventarla.

 

Sensación de vértigo (duelo)

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Imaginación. Palabras. Tacto. Y, en esa relación de amor, solo queda quererse. Los libros son los amantes que coquetean contigo desde la estantería, con la falda más corta o los brazos más prietos, con portadas maquilladas, con títulos que te silban entre muchos otros queriendo irse contigo a casa. Ese hammam lleno de vaho que es una librería abarrotada de libros donde apenas se distinguen las caras necesita el sofá de tu hogar, la almohada de tu cama y el sillón de la ventana. Leer es eso, amarse. Amarse mientras se lee.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Los escritores narramos para que nos quieran. Cuando juntas palabras no solo aspiras a que te lean, que te comenten y que te recomienden. Cuando juntas palabras necesitas sentirte querido. En ese terreno débil que son las páginas de un libro solo están el autor y el lector. Silencio. Verbos.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

No estoy vencido, es solo una especie de resignación dócil y voluntaria.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Leer antes de saber leer es muy importante.


Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Gracias porque quitáis horas de ocio y elegís mi novela. Gracias por las palabras dichas, las ahogadas por los nervios y las guardadas por pudor. Gracias también al resto de libros que llenan los estantes y las cajas. Gracias a los autores que los han escrito.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Lo que somos, lo que nos ha construido, la lente con la que vemos el mundo está en los libros que leímos, en los autores que amamos, en las ficciones que nos acompañaron en el camino y en las que nos acompañarán.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Escribir es, entre otras cosas, un acto inconsciente de admiración. Un homenaje a los que me emocionaron.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Decía Eliot que el propósito de la literatura es convertir la sangre en tinta.

 

Un libro habla de ti. Y de nosotros también

Gracias a los autores que he leído por hacerme quien soy. Lo celebro en cada firma, en cada libro, en cada nuevo lector. Gracias por permitirme entrar en vuestro mundo, porque ahora he abierto el mío para mirar bajo el agua de las palabras. Desarmado.

 

El peso de la vajilla de porcelana

La vida tiene poquitas letras, dos menos que la muerte. Por eso se pasa rápida y la otra se intuye larga.

 

El peso de la vajilla de porcelana

Tan pendientes del futuro y de sus asuntos triviales que el día menos pensado todo es pasado. Hasta ese porvenir que te parecía lejanísimo.

 

domingo, 31 de enero de 2021

Siri Hustvedt; Vivir, pensar, mirar

Nota de la autora

Todo libro está destinado a alguien. Puede que el acto de escribir sea solitario, pero siempre es un intento de llegar a otra persona —a una sola persona— ya que también cada libro se lee en solitario.


Nota de la autora

El autor no sabe para quién escribe. El rostro del lector es invisible. Sin embargo, cada frase impresa en una página contiene el deseo de establecer una relación y la esperanza de ser comprendido.


El juego, los pensamientos en estado salvaje y el sótano de una novela

Recordar es siempre una forma de imaginar.


La verdadera historia

Los recuerdos se revisan con el tiempo y sus significados cambian a medida que envejecemos, algo que hoy reconoce la neurociencia y que se denomina reconsolidación de los recuerdos.


La verdadera historia

Lo que nos viene a la memoria es la última versión de ese recuerdo.


La verdadera historia

La memoria, como la percepción, no es un recuerdo pasivo de algo, sino un proceso activo y creativo.


Sobre la lectura

Parece que leer y escribir, al igual que todas las actividades que hay que aprender, alteran nuestra organización cerebral.


Sobre la lectura

Asumo las palabras escritas por el autor, quien, desde ese momento, se convierte en mi propio narrador interno, la voz dentro de mi cabeza.


Sobre la lectura

La obra es la misma, pero yo no.


Sobre la lectura

Cuando leemos volcamos en el texto nuestras historias, prejuicios, rencores, expectativas y limitaciones.


Sobre la lectura

Sé que cuando escribo, implico en mi literatura aquellos libros que he leído.


Sobre la lectura

En mí habitan las voces de otros, muchos de ellos muertos hace ya mucho tiempo.


Sobre la lectura

Los muertos hablan, gritan, susurran, se expresan a través de la música de su poesía y de su prosa.


Notas sobre el hecho de ver

el rostro amado.


Sobre la lectura

Leer es una forma creativa de escuchar que modifica al lector.


El analista en la ficción. Reflexiones sobre un ser más o menos escondido

Los libros, las conversaciones y las percepciones nos influyen y pasan a formar parte de nosotros.

 

 

lunes, 23 de noviembre de 2020

Rosa Montero; La loca de la casa


Los recuerdos no son siempre lo que parecen.

 

Uno

Me he acostumbrado a ordenar los recuerdos de mi vida con un cómputo de novios y de libros.

 

Uno

Siempre he pensado que la narrativa es el arte primordial de los humanos.

 

Uno

Para ser, tenemos que narrarnos, y en ese cuento de nosotros mismos hay muchísimo cuento: nos mentimos, nos imaginamos, nos engañamos.

 

Uno

Nos inventamos nuestros recuerdos.

 

Uno

Los humanos somos, por encima de todo, novelistas, autores de una única novela cuya escritura nos lleva toda la existencia y en la que nos reservamos el papel protagonista.

 

Dos

El escritor siempre está escribiendo.

 

Dos

Escribir, en fin, es estar habitado por un revoltijo de fantasías, a veces perezosas como las lentas ensoñaciones de una siesta estival, a veces agitadas y enfebrecidas como el delirio de un loco.

 

Dos

De joven, la muerte siempre es la muerte de los demás.

 

Tres

Los novelistas, escribanos incontinentes, disparamos y disparamos palabras sin cesar contra la muerte.

 

Tres

la especie procrea contra la muerte.

 

Tres

Soy una persona enamoradiza.

 

Tres

Para que un hombre me atrajera de verdad, yo tenía que creer que nos comunicábamos.

 

Tres

Eran unos tiempos felices y fáciles, unos tiempos sin sida, promiscuos y carnales

 

Tres

Yo también me fui camino del resto de mi vida

 

Tres

Hasta ser engullido por la línea del tiempo.

 

Tres

Las cosas en la vida, ya se sabe, casi siempre se logran a destiempo.

 

Cuatro

La presencia intuida de lo hermoso.

 

Siete

Los famosos se convierten a veces en tortugas vueltas boca arriba.

 

Siete

Lúcido librito Cumpleaños, ha hecho la reflexión que me parece más atinada sobre por qué un escritor es atacado de pronto por el desánimo, el bloqueo, el desaliento, la seca (como decía Donoso), la mudez definitiva o pasajera.

 

Siete

Uno se hace viejo por fuera, pero también por dentro.

 

Ocho

En una milésima de segundo, todo mi mundo estable, doméstico y seguro se había convertido en una pesadilla.

 

Ocho

El miedo imaginario suele ser siempre peor que el peligro o el dolor real.

 

Diez

Por qué será que, cuando no estamos sumidos en el martirio del desamor, no le damos tanta importancia a esa desdicha? ¿Será que, en el fondo de nuestra conciencia, sabemos que la pasión amorosa es un invento, un producto de nuestra imaginación, una fantasía?

 

Diez

La loca de la casa a veces es así: juega perversamente con nosotros. Nos hace experimentar un dolor destructivo y auténtico frente a sus espejismos.

 

Diez

Como soy una persona apasionada, he vivido repetidas veces ese dolor amoroso insoportable que luego siempre se acaba soportando.

 

Diez

Miradas golosas

 

Diez

Durante varios años, el recuerdo de M. me siguió produciendo una especie de desagradable pellizco en la memoria.

 

Diez

Si tú supieras la cantidad de vidas distintas que puede haber en una sola vida… Pero no se lo dije.

 

Once

«Las palabras pesan y dicen más de lo que dicen», escribe Klemperer 

 

Once

Por eso el género literario que prefiero es el de la novela, que es el que mejor se pliega a la materia rota de la vida. La poesía aspira a la perfección; el ensayo, a la exactitud; el drama, al orden estructural. La novela es el único territorio literario en el que reina la misma imprecisión y desmesura que en la existencia humana.

 

Once

La vida jamás es exacta.

 

Doce

Puesto que nuestras existencias son un cuento que nos vamos contando a medida que crecemos, adaptándolo y cambiándolo según las circunstancias, fastidia pensar que la versión final de ese relato va a ser redactada por los demás.

 

Trece

Una novela es todo lo que el escritor es: sus sueños, sus lecturas, su edad, su lengua, su apariencia física, sus enfermedades, sus padres, su clase social, su trabajo… y también su género sexual, sin duda alguna.

 

Catorce

Le añadía brillo y épica.

 

Catorce

Sigo pensando que escribir te salva la vida. Cuando todo lo demás falla, cuando la realidad se pudre, cuando tu existencia naufraga, siempre puedes recurrir al mundo narrativo.

 

Catorce

Creo que la mayoría de los novelistas percibimos que nuestro equilibrio depende de algún modo de nuestra obra.

 

Catorce

El escritor, al igual que cualquier otro artista, intenta echar una ojeada fuera de las fronteras de sus conocimientos, de su cultura, de las convenciones sociales; intenta explorar lo informe y lo ilimitado, y ese territorio desconocido se parece mucho a la locura.

 

Quince

Somos, por definición, bichos lectores. Roemos las palabras de los libros de manera incesante, al igual que la carcoma empeña todo su ser en devorar madera.

 

Quince

Para aprender a escribir hay que leer mucho.

 

Quince

Un mundo sin libros es un mundo sin atmósfera, como Marte.

 

Quince

Un lugar imposible, inhabitable.

 

Quince

Los novelistas no somos sino lectores desparramados y desbordados por nuestra ansiosa hambruna de palabras.

 

Quince

Un lector tiene la vida mucho más larga que las demás personas, porque no se muere hasta que no acaba el libro que está leyendo.

 

Quince

La muerte también es lectora, por eso aconsejo ir siempre con un libro en la mano, porque así cuando llega la muerte y ve el libro se asoma a ver qué lees, como hago yo en el colectivo, y entonces se distrae.

 

Quince

Libro caótico, maravilloso e inmenso.

 

Quince

Porque todo arte es la búsqueda de esa belleza capaz de agrandar la condición humana.

 

Quince

Soñamos, escribimos y creamos para eso, para intentar rozar la hermosura del mundo, que es tan inabarcable.

 

Quince

Así pasamos todos la vida, añorando aquello que es más grande que nosotros, el polvo de estrellas que un día fuimos.

 

Diecisiete

La muerte no sólo te espera al final del camino, sino que también te come por detrás.

 

Diecisiete

Pienso que tal vez la imaginación compita contra la memoria para apoderarse del territorio cerebral. Puede que uno no tenga cabeza suficiente para ser al mismo tiempo memorioso y fantasioso. La loca de la casa, inquilina hacendosa, limpia los salones de recuerdos para estar más ancha.

 

Diecisiete

Paraísos perdidos, promesas traicionadas, felicidades rotas.

 

Diecisiete

Mensajero del pasado y viene cargado de dolor y de melancolía.

 

Diecisiete

Todos los escritores ambicionamos atrapar el tiempo, remansarlo siquiera unos momentos en una pequeña presa de castor construida con palabras; a veces te parece estar a punto de lograrlo; a veces el tiempo forma a tu alrededor un remolino y te permite contemplar un ancho y vertiginoso paisaje a través de los años.

 

Dieciocho

Cada cual tiene un diseño secreto del amor, una fórmula enganchada al corazón.

 

Dieciocho

Me puse coqueta, que es un estado delicioso.

 

Dieciocho

La larga historia personal que me contaba su piel.

 

Dieciocho

Raras veces he sentido tanto a un hombre. Fue un festín.

 

Dieciocho

Eso también sucede con la edad: vas acumulando cicatrices, sólo que algunas son visibles y otras no.

 

Dieciocho

Ambos teníamos pareja en nuestros respectivos países y en cualquier caso la historia había sido demasiado hermosa como para fastidiarla con la cotidianeidad.

 

Dieciocho

Otra de las cosas que una aprende con la edad es a tomar las cosas como vienen. E incluso a dar las gracias.

 

Diecinueve

Escribir es hacerse pasar por otro», dice Justo Navarro.

 

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...