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sábado, 24 de mayo de 2008

Sacar de los males bienes

Si los hombres se sintiesen siempre mirados por Dios su vida sería bien distinto.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 58.

Llena de esperanza contemplar la obra de Dios en un alma fiel. Dios es siempre el mismo, somos nosotros los que podemos responder mejor o peor a su labor en nuestras almas.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 78.

Sacar de los males bienes, y de los grandes males, grandes bienes.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 86.

Servir es una de las formas de caridad más fina y delicada. El que sirve no alardea de virtud, pero la vive.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 88.

Los soberbios no entienden el servicio, quieren ser servidos por los demás.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 90.

En las discusiones es frecuente que ceda primero la persona de más categoría, ya que la terquedad es propia de personas de corta mente y flaca voluntad.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 97.

La fe es la condición de todo milagro.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 100.

viernes, 16 de mayo de 2008

Mujeres Valientes

Primero la oración y unida a ella el trabajo, lo demás puede esperar.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 12.

La diferencia entre ocuparse y preocuparse es enorme. Ocuparse es trabajar bien y con rectitud de intención. Preocuparse es dejar que se altere la imaginación y, a través de ella, se mueva el orgullo. La preocupación altera el ánimo, aumenta los problemas, impide que se actúe con humildad y con caridad. El que se preocupa se ocupa mal de las cosas.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 13.


No se debe separar a Marta y María, sino ser Marta y María. Activos y rezando.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 16.

La vida interior es como el hilo que une las perlas del collar, no se ve, pero sin él serían cuentas sueltas nada más.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 16.

San Agustín dirigiéndose a marta le dice: Tú no elegiste mal, pero ella eligió mejor. No hay aquí menosprecio, ni exclusión, sólo un orden de prioridades según la regla de oro recogida en el Evangelio: “Buscad el reino de Dios y todo lo demás se os dará por añadidura”.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 17.

La muerte es igual para todos, pero no todos reaccionan igual ante ella.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 19.

La muerte es también una penitencia para los que quedan vivos.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 21.

Es cosa clara que entiende mejor las cosas quién más ama. El que ama poco entiende menos, el que no ama no comprenderá el sentido de un regalo, el que odia lo entiende todo al revés. Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 28.

La luz sin los ojos abiertos de nada sirven.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 34.

No cuentan las diferencias de edades cuando hay amor verdadero. Las incomprensiones suelen darse más por egoísmos que por diferencias generacionales.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 35.

La edad mejora lo bueno y empeora lo malo.
Enrique Cases; Mujeres Valientes, Meditaciones sobre las mujeres en el evangelio, eunsa, Pamplona, Segunda Edición, 1996, p. 40.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...