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martes, 27 de abril de 2010

Somos como Dios nos ve

La característica especial del pobre en el Evangelio es su confianza en Dios, pues precisamente porque ante la inseguridad del mañana él mira primero hacia Dios. Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.59.

La colaboración del hombre con Dios es una ley fundamental de la creación.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.61.
Lo que hace rico a un hombre no es lo que tiene, lo que posee, sino lo que es y lo que hace, tanto de sí mismo cuanto a favor de los demás.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.70.

Procurad a vuestros hijos una instrucción sólida y, si es posible, una amplia cultura; pero desarrollad en ellos la nobleza de los sentimientos, habituándolos a simplificar sus deseos.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.82.

Repetid a vuestros hijos que no tendrán que contar con vuestro ahorro, sino con su trabajo. No les concedáis indistintamente todo lo que os pidan, pues los harías insaciables. Los caracteres se forjan en la escuela de las privaciones, y no se aprecia bien la holgura de la vida sino cuando se ha sentido más o menos el roce de la pobreza.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.83.

Todos los seres son en su naturaleza como Dios los quiere y en su existencia como Dios los ve. Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.89.

El silencio es la atmósfera propia de la cruz. Las fuerzas se escapan bajo las palabras.
Faber en Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.138.

martes, 20 de abril de 2010

Tomar el Evangelio como regla de vida

Si el hombre no respeta el orden establecido por Dios, sino que rompe la armonía de su plan, provoca desórdenes que arrastran tras de sí su propio sufrimiento.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.29.

La felicidad depende de nosotros; su fuente reside en nosotros. Si vivimos como discípulos de Cristo, poseemos dentro de nosotros mismos los medios de ser dichosos.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.31.

Nadie espera en esta vida una felicidad completa. “la felicidad de los hombres – decía Bossuet – se compone de tantas piezas que siempre falta alguna”.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.33.

La felicidad es un don que Dios nos hace y que deriva de nuestra fidelidad a sus leyes. La dicha es una consecuencia, no un fin.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.34.

A quienes les falta Dios ignoran la cantidad de dicha que aquí abajo puede poseerse.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.34.

Los deseos de santidad no serían más que palabrería si no se tradujeran en servicio y en amor al prójimo.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.41.

Nuestro mundo necesita hombres que tomen al Evangelio como regla de vida.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.47.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...