
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.13.
Todos tenemos experiencia de que hay personas cuyos mensajes son aburridos, pobres y repetitivos, mientras hay otras – menos – que nos sugieren mundos nuevos, cargados de sabiduría, que no tienen nada de vulgares y despiertan en nosotros la ilusión de vivir y bucear en lo mejor de nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.18.
Hablamos de lo que pensamos, y pensamos en función de lo que somos (elegantes o vulgares).
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.19.
Es que la elegancia, como el arte, no es una realidad acabada; por el contrario por su misma condición es una estructura abierta, que constantemente reclama instancias superiores.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.20.
Una persona anticuada nunca es elegante. La elegancia siempre tiene un toque de vanguardismo.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.21.
La elegancia se configura siempre en torno a un sello personal, a un estilo peculiar.
Miguel-Angel Martí García; La Elegancia, 2ªedición (2001), Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.24.