"Porque tengo unos Angeles en la tierra que me eligen unos libros", es que puedo asomarme a la sabiduría de otros. Una recopilación de las mejores frases o citas de los libros que he leído.
miércoles, 17 de julio de 2013
Rodear a nuestros hijos de belleza es buscar la excelencia para ellos
Si la cultura se vacía de lo Bello y cede el paso al culto al feísmo, a
la vulgaridad, los valores positivos no cuajarán, no permanecerán. Catherine L'Ecuyer, Educar en el
Asombro, Plataforma editorial, ePUB, 2012, p.353.
domingo, 14 de julio de 2013
Elsa Punset; Inocencia Radical
«El
ángel que presidió mi nacimiento dijo: “Pequeña criatura hecha de alegría y
júbilo, corre y ama sin la ayuda de nadie en la Tierra”». William Blake en Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.6.
Un pensamiento puede
arruinar o transformar una vida. Y podemos transformar estos
pensamientos. Está en nuestras manos comprender este proceso,
conocer su cara oculta, saber tocar sus resortes. Elsa Punset; Inocencia Radical,
ePUB, 2009, p.13.
Las mismas
capacidades que sirven para la creatividad pueden atarnos de pies y manos a
lealtades trasnochadas y miedos inventados. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.17.
No hay peor cárcel
que la que construimos nosotros mismos con los límites autoimpuestos y la
negación de la vida fruida e incierta. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.17.
Como siempre, a los seres humanos se nos escapa lo infinitamente pequeño
y lo infinitamente grande; sólo vemos, con los
ojos desnudos, lo que está pegado a la punta de la nariz. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.40.
A menudo ayudo a las personas a
vivir de maneras más fluidas. Cuando las
relaciones personales se complican, o cuando sentimos dolor, puede que sea
porque nos hemos quedado atrapados en el tiempo. Por ejemplo, si te quedas
atrapado en el futuro, puede que estés obsesionado por lo que está a punto de
ocurrir, por lo que podría ocurrir y entonces te embarga la ansiedad y el temor.
Elsa
Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.53.
Comprender las razones visibles e
invisibles que propician el deseo y el miedo, urgente y poderoso, es el
siguiente e ineludible paso para empezar
a ser dueños del presente. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.57.
Yo no soy mi deseo,
yo no soy mi carencia: el deseo, y en particular el deseo insatisfecho,
sólo es problemático cuando invade el sentido profundo de quienes somos. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.74.
Nadie tiene una vida perfecta,
siempre existe un ámbito, o varios, donde en un momento dado, o tal vez siempre,
las cosas dejan mucho que desear. La
fantasía ayuda a ensanchar los límites adustos de la vida real. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.93.
Pero las fantasías son también un
indicador muy útil para que podamos detectar en qué ámbitos nuestras vidas son
claramente insatisfactorias. Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.93.
En Occidente las
estrategias para modificar el comportamiento humano se han centrado en los
factores externos, como la farmacología, no en el entrenamiento mental. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.103.
Cuando descubrimos además que el sentido de control sobre la propia vida es un
factor determinante en la felicidad de una persona, resulta
aún más imperativo escapar de las fauces de la suerte y del destino, o de las
opiniones ajenas, para encontrar el sentido de los actos y de la vida por uno
mismo. Elsa
Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.165.
Los
conflictos requieren cooperación, no agresión. Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.229.
Aliviar, disolver la
tristeza de los demás no significa juzgar, sino ayudar a que las emociones
atrapadas puedan fluir: dejar al otro llorar, hablar y
sentir. Elsa
Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.267.
Los verdaderos
ganadores en esta vida son aquellos a los que no les importa ganar o
perder. Estas personas ven más allá de las tonterías de la
vida actual, tienen un sentido sólido de quienes son sin necesidad de centrarse
en sí mismos o de ser narcisistas. Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.272.
En
las relaciones sin pasión no hay sexo apasionado. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.301.
Cuando se busca la
pasión fuera de uno mismo, cuando algo tan básico para la felicidad pasa a
depender de otro, el resentimiento y la decepción mutuos son inevitables. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.302.
Decía Georges Duhamel: «Si
quieres amistad, dulzura y alegría, llévalas contigo». Todo lo que necesito está en mí: es difícil
acceder a este convencimiento pues resulta tan tentador poner la vida de uno en
manos de los demás. Y al principio, dentro de uno se hallan sobre todo las
ruinas inconexas con las que no se sabe si se será capaz de construir el milagro. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.303.
La vida ha de
arrancarse de un mar de posibilidades. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.329.
«Estamos
todos en las alcantarillas, pero algunos miran a las estrellas», decía Oscar
Wilde. Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.416.
El amor no puede desplegarse
en un terreno inhóspito. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.441.
Olvidamos o
descuidamos generar las palabras de aliento que nutren, los gestos de
complicidad que protegen, las miradas que comprenden, todo aquello que físicamente
manifiesta y encarna el amor. Escatimamos el amor como si fuese un bien escaso.
Lo reservamos para las noches de gloria y los momentos de despedida. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.445.
Estamos tan acostumbrados a vivir en la ausencia de amor que
apenas nos damos cuenta. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.446.
La autoaceptación,
dice Marianne Williamson, es la muerte del ego. Elsa Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.512.
Para casi todos la vida encierra
muchas despedidas: muertes, distanciamientos o separaciones de amigos y seres
queridos, pérdidas de ideales o de sueños… En estos casos el aprendizaje básico al que solemos resistirnos
es aprender a despedirnos con alegría de lo que la vida nos quita, y que aún
amamos. Lo expresa de nuevo con belleza el psicólogo Joan
Garriga: «Pienso que con el tiempo hay todavía un amor más profundo que vendría
a decir Te veo y, por tanto, veo de dónde vienes, veo tu camino único y
singular… incluso veo que tal vez no te quedaras conmigo para siempre. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.521-522.
Cuando miramos las
relaciones como fuentes de aprendizaje, podemos aprender nuestra lección sin
resentimiento contra nadie. Si la relación acaba, la despedida no será amarga
sino que generará gratitud por quien se cruzó en nuestro camino y aportó algo a
nuestras vidas. Nos ayudó a crecer, a transformar, a desechar, a
avanzar. Elsa
Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.522.
Amar sin juzgar significa
amar con plenitud, disfrutar con gratitud y dejar ir en libertad. Confiar en
que el amor está, como en la mirada de los niños, en cualquier lugar, para así
abordarlo sin miedo, como una fuente inagotable de aprendizaje, de
transformación y de libertad. Elsa
Punset; Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.523.
Las
circunstancias más atractivas encierran alguna trampa, y porque elijamos lo que
elijamos, siempre habrá un reto para medirnos. Nuestra libertad reside en cómo
lo afrontamos. Si lo hacemos con rabia y con dolor, desde la comprensión, la
rebelión, el afecto, la dependencia, el rechazo, la conciencia
o por la simple y llana fuerza de las cosas, es cosa de cada uno. Elsa Punset;
Inocencia Radical, ePUB, 2009, p.537.
Incluso dentro de una misma
familia dos hermanos utilizarán y sembrarán una herencia psíquica y emocional
familiar común de maneras muy diferentes y con resultados dispares. Podemos oscilar entre mirar y lamentarnos o
tomar lo que hay y estrujar lo que la vida nos entregó a manos llenas, a pleno
pulmón. Elsa Punset; Inocencia Radical,
ePUB, 2009, p.538.
viernes, 5 de julio de 2013
La fe es luz en nuestras tinieblas
Quien cree ve;
ve con una luz que ilumina todo el trayecto del camino, porque llega a nosotros
desde Cristo resucitado, estrella de la mañana que no conoce ocaso. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, 1.
El joven
Nietzsche invitaba a su hermana Elisabeth a arriesgarse, a « emprender nuevos
caminos… con la inseguridad de quien procede autónomamente ». Y añadía: « Aquí
se dividen los caminos del hombre; si quieres alcanzar paz en el alma y
felicidad, cree; pero si quieres ser discípulo de la verdad, indaga »[3]. Con lo que creer sería lo contrario de buscar. A
partir de aquí, Nietzsche critica al cristianismo por haber rebajado la
existencia humana, quitando novedad y aventura a la vida. La fe sería entonces
como un espejismo que nos impide avanzar como hombres libres hacia el futuro. ……..De esta manera, la fe ha
acabado por ser asociada a la oscuridad Carta
Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, 2-3.
La fe se ha
visto así como un salto que damos en el vacío, por falta de luz, movidos por un
sentimiento ciego; o como una luz subjetiva, capaz quizá de enardecer el
corazón, de dar consuelo privado, pero que no se puede proponer a los demás
como luz objetiva y común para alumbrar el camino. Poco a poco, sin embargo, se
ha visto que la luz de la razón autónoma no logra iluminar suficientemente el
futuro; al final, éste queda en la oscuridad, y deja al hombre con el miedo a
lo desconocido. De este modo, el hombre ha renunciado a la búsqueda de una luz
grande, de una verdad grande, y se ha contentado con pequeñas luces que
alumbran el instante fugaz, pero que son incapaces de abrir el camino. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, 3.
la
característica propia de la luz de la fe es la capacidad de iluminar toda la existencia del hombre. Porque una luz tan
potente no puede provenir de nosotros mismos; ha de venir de una fuente más
primordial, tiene que venir, en definitiva, de Dios. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, 4.
La fe nace del
encuentro con el Dios vivo, que nos llama y nos revela su amor, un amor que nos
precede y en el que nos podemos apoyar para estar seguros y construir la vida.
Transformados por este amor, recibimos ojos nuevos, experimentamos que en él
hay una gran promesa de plenitud y se nos abre la mirada al futuro. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, 4.
La fe no habita
en la oscuridad, sino que es luz en nuestras tinieblas. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, 4.
La fe está
vinculada a la escucha. Carta Encíclica
LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo primero, 8.
La fe « ve » en
la medida en que camina, en que se adentra en el espacio abierto por la Palabra
de Dios. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo
primero, 9.
La luz de la fe
está vinculada al relato concreto de la vida, al recuerdo agradecido de los
beneficios de Dios y al cumplimiento progresivo de sus promesas. La
arquitectura gótica lo ha expresado muy bien: en las grandes catedrales, la luz
llega del cielo a través de las vidrieras en las que está representada la
historia sagrada. La luz de Dios nos llega a través de la narración de su revelación
y, de este modo, puede iluminar nuestro camino en el tiempo, recordando los
beneficios divinos, mostrando cómo se cumplen sus promesas. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo primero, 9.
La idolatría no presenta un
camino, sino una multitud de senderos, que no llevan a ninguna parte, y forman
más bien un laberinto. La idolatría no presenta un camino,
sino una multitud de senderos, que no llevan a ninguna parte, y forman más bien
un laberinto. Quien no quiere fiarse de Dios se ve obligado a escuchar las
voces de tantos ídolos que le gritan: « Fíate de mí ». La fe, en cuanto
asociada a la conversión, es lo opuesto a la idolatría; es separación de los
ídolos para volver al Dios vivo, mediante un encuentro personal. Creer
significa confiarse a un amor misericordioso, que siempre acoge y perdona, que sostiene
y orienta la existencia, que se manifiesta poderoso en su capacidad de
enderezar lo torcido de nuestra historia. La fe consiste en la disponibilidad
para dejarse transformar una y otra vez por la llamada de Dios. He aquí la
paradoja: en el continuo volverse al Señor, el hombre encuentra un camino
seguro, que lo libera de la dispersión a que le someten los ídolos. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo primero, 13.
La fe es un don
gratuito de Dios que exige la humildad y el valor de fiarse y confiarse, para
poder ver el camino luminoso del encuentro entre Dios y los hombres, la
historia de la salvación. Carta Encíclica
LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo primero, 14
Recuperar la conexión de la fe con la verdad es hoy aun más
necesario, precisamente por la crisis de verdad en que nos encontramos. En la
cultura contemporánea se tiende a menudo a aceptar como verdad sólo la verdad
tecnológica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su
ciencia; es verdad porque funciona y así hace más cómoda y fácil la vida. Hoy
parece que ésta es la única verdad cierta, la única que se puede compartir con
otros, la única sobre la que es posible debatir y comprometerse juntos. Por
otra parte, estarían después las verdades del individuo, que consisten en la
autenticidad con lo que cada uno siente dentro de sí, válidas sólo para uno
mismo, y que no se pueden proponer a los demás con la pretensión de contribuir
al bien común. La verdad grande, la verdad que explica la vida personal y
social en su conjunto, es vista con sospecha. ¿No ha sido esa verdad —se
preguntan— la que han pretendido los grandes totalitarismos del siglo pasado,
una verdad que imponía su propia concepción global para aplastar la historia
concreta del individuo? Así, queda sólo un relativismo en el que la cuestión de
la verdad completa, que es en el fondo la cuestión de Dios, ya no interesa. En
esta perspectiva, es lógico que se pretenda deshacer la conexión de la religión
con la verdad, porque este nexo estaría en la raíz del fanatismo, que intenta
arrollar a quien no comparte las propias creencias. A este respecto, podemos
hablar de un gran olvido en nuestro mundo contemporáneo. En efecto, la pregunta
por la verdad es una cuestión de memoria, de memoria profunda, pues se dirige a
algo que nos precede y, de este modo, puede conseguir unirnos más allá de
nuestro « yo » pequeño y limitado. Es la pregunta sobre el origen de todo, a
cuya luz se puede ver la meta y, con eso, también el sentido del camino común. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo segundo, 25.
En esta
situación, ¿puede la fe cristiana ofrecer un servicio al bien común indicando
el modo justo de entender la verdad? Para responder, es necesario reflexionar
sobre el tipo de conocimiento propio de la fe. Puede ayudarnos una expresión de
san Pablo, cuando afirma: « Con el corazón se cree » (Rm 10,10). En la Biblia el corazón es el centro
del hombre, donde se entrelazan todas sus dimensiones: el cuerpo y el espíritu,
la interioridad de la persona y su apertura al mundo y a los otros, el
entendimiento, la voluntad, la afectividad. Pues bien, si el corazón es capaz
de mantener unidas estas dimensiones es porque en él es donde nos abrimos a la
verdad y al amor, y dejamos que nos toquen y nos transformen en lo más hondo.
La fe transforma toda la persona, precisamente porque la fe se abre al amor.
Esta interacción de la fe con el amor nos permite comprender el tipo de
conocimiento propio de la fe, su fuerza de convicción, su capacidad de iluminar
nuestros pasos. La fe conoce por estar vinculada al amor, en cuanto el mismo
amor trae una luz. La comprensión de la fe es la que nace cuando recibimos el
gran amor de Dios que nos transforma interiormente y nos da ojos nuevos para
ver la realidad. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo segundo, 26.
Esta descripción del amor ¿es verdaderamente adecuada?
En realidad, el amor no se puede reducir a un sentimiento que va y viene. Tiene
que ver ciertamente con nuestra afectividad, pero para abrirla a la persona
amada e iniciar un camino, que consiste en salir del aislamiento del propio yo
para encaminarse hacia la otra persona, para construir una relación duradera;
el amor tiende a la unión con la persona amada. Y así se puede ver en qué
sentido el amor tiene necesidad de verdad. Sólo en cuanto está fundado en la
verdad, el amor puede perdurar en el tiempo, superar la fugacidad del instante
y permanecer firme para dar consistencia a un camino en común. Si el amor no
tiene que ver con la verdad, está sujeto al vaivén de los sentimientos y no
supera la prueba del tiempo. El amor verdadero, en cambio, unifica todos los
elementos de la persona y se convierte en una luz nueva hacia una vida grande y
plena. Sin verdad, el amor no puede ofrecer un vínculo sólido, no consigue
llevar al « yo » más allá de su aislamiento, ni librarlo de la fugacidad del
instante para edificar la vida y dar fruto. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
27.
Si el amor
necesita la verdad, también la verdad tiene necesidad del amor. Amor y verdad
no se pueden separar. Sin amor, la verdad se vuelve fría, impersonal, opresiva
para la vida concreta de la persona. La verdad que buscamos, la que da sentido
a nuestros pasos, nos ilumina cuando el amor nos toca. Quien ama comprende que
el amor es experiencia de verdad, que él mismo abre nuestros ojos para ver toda
la realidad de modo nuevo, en unión con la persona amada. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
27.
Cuando estamos
configurados con Jesús, recibimos ojos adecuados para verlo. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo segundo, 31
Una verdad común
nos da miedo, porque la identificamos con la imposición intransigente de los
totalitarismos. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo segundo, 34.
La verdad de un
amor no se impone con la violencia, no aplasta a la persona. Naciendo del amor
puede llegar al corazón, al centro personal de cada hombre. Se ve claro así que
la fe no es intransigente, sino que crece en la convivencia que respeta al otro.
El creyente no es arrogante; al contrario, la verdad le hace humilde, sabiendo
que, más que poseerla él, es ella la que le abraza y le posee. En lugar de
hacernos intolerantes, la seguridad de la fe nos pone en camino y hace posible
el testimonio y el diálogo con todos.
Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
34.
El hombre
religioso intenta reconocer los signos de Dios en las experiencias cotidianas
de su vida, en el ciclo de las estaciones, en la fecundidad de la tierra y en
todo el movimiento del cosmos. Dios es luminoso, y se deja encontrar por aquellos
que lo buscan con sincero corazón.
Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
35.
Quien se pone en
camino para practicar el bien se acerca a Dios, y ya es sostenido por él,
porque es propio de la dinámica de la luz divina iluminar nuestros ojos cuando
caminamos hacia la plenitud del amor.
Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
35.
La fe recta orienta la razón
a abrirse a la luz que viene de Dios, para que, guiada por el amor a la verdad,
pueda conocer a Dios más profundamente. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo segundo,
36
La fe se
transmite, por así decirlo, por contacto, de persona a persona, como una llama
enciende otra llama. Los cristianos, en su pobreza, plantan una semilla tan
fecunda, que se convierte en un gran árbol que es capaz de llenar el mundo de
frutos.. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo tercero,
37.
Es imposible
creer cada uno por su cuenta. La fe no es únicamente una opción individual que
se hace en la intimidad del creyente, no es una relación exclusiva entre el «
yo » del fiel y el « Tú » divino, entre un sujeto autónomo y Dios. Por su misma
naturaleza, se abre al « nosotros », se da siempre dentro de la comunión de la
Iglesia. Nos lo recuerda la forma dialogada del Credo, usada en la liturgia bautismal. El creer se
expresa como respuesta a una invitación, a una palabra que ha de ser escuchada
y que no procede de mí, y por eso forma parte de un diálogo; no puede ser una
mera confesión que nace del individuo. Es posible responder en primera persona,
« creo », sólo porque se forma parte de una gran comunión, porque también se
dice « creemos ». Esta apertura al « nosotros » eclesial refleja la apertura
propia del amor de Dios, que no es sólo relación entre el Padre y el Hijo,
entre el « yo » y el « tú », sino que en el Espíritu, es también un « nosotros
», una comunión de personas. Por eso, quien cree nunca está solo, porque la fe
tiende a difundirse, a compartir su alegría con otros. Quien recibe la fe
descubre que las dimensiones de su « yo » se ensanchan, y entabla nuevas
relaciones que enriquecen la vida.
Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo tercero,
39
El cristiano
sabe que siempre habrá sufrimiento, pero que le puede dar sentido, puede
convertirlo en acto de amor, de entrega confiada en las manos de Dios, que no
nos abandona y, de este modo, puede constituir una etapa de crecimiento en la
fe y en el amor.. Carta Encíclica LUMEN FIDEI , del sumo
pontífice francisco, Roma,
29 de junio de 2013, capítulo cuarto, 56.
La luz de la fe
no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una lámpara, guía nuestros
pasos en la noche, y esto basta para caminar. Al hombre que sufre, Dios no le
da un razonamiento que explique todo, sino que le responde con una presencia
que le acompaña, con una historia de bien que se une a toda historia de
sufrimiento para abrir en ella un resquicio de luz. Carta Encíclica LUMEN
FIDEI , del sumo pontífice francisco, Roma, 29 de junio de 2013, capítulo cuarto,
57.
Dios se hace sentir en el corazón de cada persona
A
Dios se lo encuentra caminando, andando, buscando y dejándose buscar por El.
Son dos caminos que se encuentran. Por un lado, el nuestro que lo busca,
impulsado por este instinto que fluye del corazón, y después, cuando nos
encontramos, nos damos cuenta de que El nos buscaba desde antes, nos primereó. Bergoglio en Jorge Bergoglio, Abraham
Skorka; Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre Dios, Sudamericana, Bueno Aires, http://www.calameo.com, p.20.
Lo
fundamental que hay que decirle a todo hombre es que entre dentro de sí. La
dispersión es un quiebre en el interior.
Bergoglio en Jorge Bergoglio, Abraham Skorka; Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre
Dios, Sudamericana, Bueno Aires, http://www.calameo.com, p.22.
El
trabajo del hombre frente a Dios y frente a sí mismo debe mantenerse en una
tensión constante entre el don y la tarea. Cuando el hombre se queda sólo con
el don y no hace la tarea, no cumple su mandato y queda primitivo. Cuando el
hombre se entusiasma demasiado con la tarea, se olvida del don, crea un ética
constructivista: piensa que todo es fruto de sus manos y que no hay don. Esto
es lo que yo llamo el síndrome de Babel. Bergoglio
en Jorge Bergoglio, Abraham Skorka; Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre Dios, Sudamericana,
Bueno Aires, http://www.calameo.com, p.25.
Cuando me
encuentro con personas ateas comparto las cuestiones humanas, pero no les
planteo de entrada el problema de Dios, excepto en el caso de que me lo planteen
a mì. Si eso ocurre, les cuento por qué yo creo. Pero lo humano es tan rico
para compartir, para trabajar, que tranquilamente podemos complementar
mutuamente nuestras riquezas. Como soy creyente, sé que esas riquezas son un
don de Dios. También sé que el otro, el ateo, eso no lo sabe. Bergoglio en
Jorge Bergoglio, Abraham Skorka; Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre los ateos,
Sudamericana, Bueno Aires, http://www.calameo.com, p.35.
Todo hombre es
imagen de Dios, sea creyente o no. Por esa sola razón cuenta con una serie de
virtudes, cualidades, grandezas. Bergoglio en Jorge Bergoglio, Abraham Skorka;
Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre las religiones, Sudamericana, Bueno Aires, http://www.calameo.com, p.36.
Dios se hace
sentir en el corazón de cada persona. Bergoglio en Jorge Bergoglio, Abraham
Skorka; Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre las religiones, Sudamericana, Bueno
Aires, http://www.calameo.com, p.44.
Las cuestiones
de fe se transmiten con humildad. Skorka en Jorge Bergoglio, Abraham Skorka;
Sobre el Cielo y la Tierra, Sobre los líderes religiosos, Sudamericana, Bueno
Aires, http://www.calameo.com., p.63.
miércoles, 26 de junio de 2013
Perdona, perdónate y pide perdón
Un
nuevo año es una nueva oportunidad para continuar
creciendo
como personas y como cristianos; como
padres
y como hijos; como esposos, como hermanos,
como
amigos, como vecinos, como ciudadanos, como
profesionales.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Renuévate.
No te quedes encerrado en ti mismo. Vive con los otros
y para los otros. La vida cuando se comparte, cuando se entrelaza con la vida
dequienes nos rodean, se hace más vida, se revitaliza.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Vive.
Siéntete
amado por Dios y comunica ese amor que Dios te tiene, a todas las personas que
encuentres en tu camino. El amor que uno recibe, crece cuando se
comparte,
cuando se hace amor generador de más amor.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Ama
Cree
en ti mismo, en tu dignidad personal y en todo lo que ella significa. Cree en
tus aptitudes y en tus talentos. Cree en tu capacidad de amar y de recibir
amor, el don más grande con el que los seres humanos podemos contar, después
del don de la vida. Cree que tu ser y tu vida están llenos de posibilidades, que
darán muchos frutos si tú sabes desarrollarlos.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Cree.
Aunque
bien distintas en su objetivo y en su modo de realizarse, las dos “fes” – la fe
en Dios y la fe en nosotros mismos -, se necesitan mutuamente para
desarrollarnos adecuadamente. Lo importante es no confundirlas, o darle a una
el lugar de la otra. Lo primero es siempre lo primero.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Cree.
Perdona,
perdónate y pide perdón. Sin miedos ni temores. Siempre que sea necesario. Sólo
quien sabe perdonar a los otros, pedir perdón con humildad cuando siente que ha
fallado, y perdonarse a sí mismo por su fragilidad, puede vivir a plenitud y
alcanzar la felicidad y la paz del corazón.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Perdona.
La
sonrisa derriba muros, abre espacios, lleva paz a los corazones, invita a compartir,
da lugar a la amistad.
Matilde Eugenia Pérez Tamayo; Camino de la excelencia, Sonríe.
jueves, 30 de mayo de 2013
El arte de calmarse a uno mismo constituye una habilidad vital fundamental.
Cualquiera puede enfadarse,
eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado
exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y el modo correcto, eso,
ciertamente, no resulta tan sencillo.
Aristóteles, Ética a Nicómaco en Daniel
Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.9.
¿Qué cambios podemos llevar a
cabo para que nuestros hijos les vaya bien en la vida? Daniel Goleman;
Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.13.
La inteligencia emocional
constituye el vínculo entre los sentimientos, el carácter y los impulsos
morales.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.14.
Inteligencia emocional, esa
capacidad de motivarnos a nosotros mismos, de perseverar en el empeño a pesar
de las posibles frustraciones, de controlar los impulsos, de diferir las
gratificaciones, de regular nuestros propios estados de ánimo, de evitar que la
angustia interfiera con nuestras facultades racionales y por último la
capacidad de empatizar y confiar en los demás.
Daniel Goleman; Inteligencia
Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.65.
El elemento esencial de la
inteligencia emocional es la capacidad de desembarazarse de los estados de
ánimo negativos. Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona,
1995, p.99.
El arte de calmarse a uno
mismo constituye una habilidad vital fundamental.
Daniel Goleman; Inteligencia
Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.102.
Las distracciones son un
recurso sumamente efeicaz para modificar nuestro estado de ánimo por la
sencilla razón de que es difícil seguir enfadado cuando uno se lo está pasando
bien.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.112.
La gente suele preocuparse
por cosas que tienen muy pocas probabilidades de ocurrir. Daniel Goleman;
Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.119.
La táctica más extendida para
combatir la depresión son las actividades sociales.
Daniel Goleman;
Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.124.
Uno de los antídotos más
eficaces contra la depresión es la llamada reestructuración cognitiva, es decir
tratar de ver las cosas desde una óptica diferente.
Daniel Goleman;
Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.130.
Desde el punto de vista de la
inteligencia emocional, la esperanza significa que uno no se rinde a la
ansiedad, el derrotismo o la depresión cuando tropieza con dificultades y
contratiempos.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995,
p.149.
El optimismo es una actitud
emocionalmente inteligente.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos,
Barcelona, 1995, p.152.
Cuanto más abiertos nos
hallemos a nuestras propias emociones, mayor será nuestra destreza en la
comprensión de los sentimientos de los demás.
Daniel Goleman; Inteligencia
Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.162.
La clave que nos permite
acceder a las emociones de los demás radica en la capacidad para captar los
mensajes no verbales.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona,
1995, p.163.
La capacidad de expresar los
propios sentimientos constituye una habilidad social fundamental.
Daniel
Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.186.
Las críticas destructivas son
una incipiente señal de alarma que indica que el matrimonio se halla en
peligro.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995,
p.218.
El liderazgo no tiene que ver
con el control de los demás sino con el arte de persuadirles para colaborar en
la construcción de un objetivo común.
Daniel Goleman; Inteligencia Emocional,
Kairos, Barcelona, 1995, p.241.
La esperanza, al igual que su
pariente cercano el optimismo, también constituye un factor curativo.
Daniel
Goleman; Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.283.
Aunque la tendencia a la
depresión tenga un origen parcialmente genètico, su causa principal parece
radicar en los hábitos mentales pesimistas.
Daniel Goleman; Inteligencia
Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.370.
Seis emociones básicas:
felicidad, tristeza, enojo, sorpresa, miedo y disgusto.
Daniel Goleman;
Inteligencia Emocional, Kairos, Barcelona, 1995, p.416.
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