"Porque tengo unos Angeles en la tierra que me eligen unos libros", es que puedo asomarme a la sabiduría de otros. Una recopilación de las mejores frases o citas de los libros que he leído.
viernes, 4 de enero de 2019
viernes, 23 de noviembre de 2018
Cartas a un joven poeta
Rainer Maria Rilke; Cartas a un joven poeta.
La mayor parte de los acontecimientos son indecibles, se desarrollan en un ámbito donde nunca ha penetrado ninguna palabra. Y lo máximamente indecible son las obras de arte, existencias llenas de misterio cuya vida, en contraste con la nuestra, tan efímera, perdura. Carta número 1
La mayor parte de los acontecimientos son indecibles, se desarrollan en un ámbito donde nunca ha penetrado ninguna palabra. Y lo máximamente indecible son las obras de arte, existencias llenas de misterio cuya vida, en contraste con la nuestra, tan efímera, perdura. Carta número 1
Nadie puede aconsejarle ni
ayudarle, nadie. Sólo hay un medio. Entre en sí mismo. Investigue el fundamento
de lo que usted llama escribir; compruebe si está enraizado en lo más profundo
de su corazón; confiésese a sí mismo si se moriría irremisiblemente en el caso
de que se le impidiera escribir. Carta número 1
Excave en sí mismo en busca
de una respuesta que venga de lo profundo. Carta número 1
Preste atención a lo que su
propia vida cotidiana le ofrece; describa sus tristezas y anhelos, los
pensamientos fugaces y la fe en algo bello; descríbalo todo con sinceridad
íntima, callada y humilde y, para expresarse, sírvase de las cosas que le
rodean, de las imágenes de sus sueños y de los objetos de sus recuerdos. Carta
número 1
Si su vida diaria le parece
pobre, no se queje de ella; quéjese de usted mismo, dígase que aún no es lo
bastante poeta como para convocar su riqueza, pues para el creador no existe
pobreza ni lugar pobre o indiferente. Carta número 1
Y si de ese retorno hacia
dentro, de esa inmersión en su propio mundo, surgen versos, no se le ocurrirá
preguntar a nadie si son buenos o no. Tampoco intentará interesar a las
revistas, pues verá en ese trabajo su propiedad amada y natural, un fragmento y
una voz de su vida. Una obra de arte es buena cuando surge de la necesidad. Carta
número 1
En las cosas más profundas e
importantes, estamos indeciblemente solos y, para que uno pueda aconsejar o
ayudar a otro, tienen que ocurrir muchas cosas, muchas cosas han de producirse,
toda una constelación de acontecimientos ha de suceder para que por una sola
vez el consejo llegue a buen puerto. Carta número 2
Resonancia vibrante del
recuerdo; ninguna experiencia ha sido demasiado pequeña, y el más diminuto
acontecimiento se revela como un destino, y el destino mismo es como un
maravilloso y amplio tapiz en el que cada hilo es llevado por una mano cariñosa
e infinita, puesto junto a otros y soportado por otros cien. Carta número 3
Las obras de arte son
soledades infinitas. Carta número 3
Todo progreso, debe venir,
profundo, de dentro, y por nada puede ser presionado ni precipitado.
Todo es gestar y después
parir. Carta número 3
No se deje engañar por la
superficie. En lo profundo todo es ley. Carta número 4
La belleza de la madre es
maternidad entregada. Carta número 4
Evite incrementar el drama
siempre tenso entre padres e hijos. Les roba mucha fuerza a los hijos y agota
el amor de los padres, que es eficaz y cálido, aunque no comprenda. No les
exija ningún consejo y no cuente con ninguna comprensión de su parte, pero crea
en su amor que le ha sido reservado como una herencia: en ese amor hay una
fuerza y una bendición, de las que no tendrá necesidad de salirse para ir muy
lejos. Carta número 4
Disfrutaré del gran silencio,
del que espero el regalo de buenas y laboriosas horas… Carta número 5
Quizá llegaríamos a soportar
nuestras tristezas con mayor confianza que nuestras alegrías. Pues son momentos
en los que algo nuevo se ha introducido en nosotros, algo desconocido. Nuestros
sentidos enmudecen con tímido encogimiento, todo en nosotros se retrae, nace un
silencio y lo nuevo, lo que nadie conoce, se yergue en el centro y calla. Yo
creo que casi todas nuestras tristezas son momentos de tensión que nosotros
percibimos como parálisis, porque ya no sentimos la vida de nuestros sentidos
alienados. Porque estamos solos con el extraño que se nos ha introducido; porque,
por un momento, se nos arrebata todo lo habitual y lo que nos inspiraba
confianza; porque nos encontramos en una encrucijada donde no podemos
permanecer. Carta número 8
La soledad no es algo que se
pueda dejar o tomar. Somos soledad. Carta número 8
Hemos de aceptar nuestra
existencia tan ampliamente como nos sea posible. Todo, incluso lo inaudito, ha
de ser posible. Esto es lo fundamental, el único valor que se nos exige: ser
valientes ante lo más extraño, maravilloso e inexplicable que nos pueda
acontecer. Carta número 8
No hay nada que deba
asustarnos o torturarnos. Estamos puestos en la vida como en el elemento más
afín y hemos llegado a hacernos tan similares a ella a través de siglos de
adaptación que, si nos mantenemos en calma y en silencio, gracias a un feliz
mimetismo, casi no se nos puede diferenciar de ella. No tenemos ningún
fundamento para desconfiar de nuestro mundo, ya que no está contra nosotros. Si
tiene miedos, son sólo nuestros miedos; si tiene abismos, esos abismos nos
pertenecen; si hay peligros, debemos intentar amarlos. Y si disponemos nuestra
vida según el principio que nos aconseja mantenernos siempre en lo difícil, lo
que nos parecía extraño, se nos transformará en algo infinitamente fiel y digno
de toda confianza. Carta número 8
Quizá todos los dragones de
nuestra vida sean princesas que sólo esperan vernos una vez hermosos y
valientes. Quizá todo lo horrible, en el fondo, sea sólo una forma de desamparo
que solicita nuestra ayuda. Carta número 8
Deje que la vida vaya
sucediendo y traiga lo que tenga que traer. Créame, la vida siempre, siempre
tiene razón. Carta número 9
sábado, 17 de noviembre de 2018
El camino de la confianza y del amor
Dejarnos visitar en nuestra pequeñez, en nuestras pobrezas y debilidades, para recibir una fuerza nueva, la de la confianza y la fe. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.11.
Es fácil confiar cuando todo va bien, pero cuando las cosas van mal¡es muy distinto! Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.12.
Todos tenemos la necesidad de sanación, para llegar a ser más adultos en la fe, para sobrellevar con valentía la lucha hoy. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.24.
¿Cuál es ese pequeño acto de valentía y de confianza al que tú me llamas hoy? Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.24.
Entregarse confiadamente todos los días a la Sántísima Virgen diciendo un "Acordaos". Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.25.
Sólo Dios puede cambiarnos verdaderamente... ¡Tampoco podemos cambiar a los otros!....Es mejor aceptarlos como son. Y entonces se produce un pequeño milagro: Cuando se los acoge tal como son, comienzan a camniar poco a poco. es un pequeño secreto para las familias, las parejas, las comunidades. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.26.
El desánimo, es el principal peligro en la vida espiritual. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.35.
Cada día hacer lo que se nos pide sin inquietudes y sin miedo, seguros de que Dios es fiel y nos dará a cada instante lo que necesitamos. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.48.
Los dos signos más comunes y principales del orgullo son despreciar a los demás o desanimarse. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.51.
La verdadera humildad es aceptarse en paz, tal como uno es....Aceptar apaciblemente la pequeñez, los límites psíquicos, las fragilidades psicológicas, la falta de coraje y de virtud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.51.
Me acepto tal como soy y eso atrae fuertemente la gracia e Dios. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.54.
Reconciliarse con la propia debilidad. Jacques Philippe; el camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.55.
Hago pagar a los otros, lo difícil que resulta aceptar mi pobreza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.56.
La gran mayoría de los conflictos que se tienen con los demás son una simple proyección de los que se tienen con uno mismo. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.56.
Estamos muy heridos en el plano de la confianza. El hombre no se fía de Dios, le tiene miedo a Dios, huye de él en lugar de tenerle plena confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.71.
Tanto alcanza de El cuanto ella (el alma) de El espera . San Juan de la Cruz en Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.71.
Con frecuencia nos inquietamos en lugar de contar confiadamente con el señor. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.75.
Confío en ti señor, te entrego esta situación, sé que tú te ocuparás. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.77.
Uno se da cuenta que en tal o cual situación, que parecía totalmente imposible de solucionar, las cosas se fueron poniendo en su lugar. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.78.
Cuanto mas crisis, más en paz debemos estar. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.84
No hay nada más ecológico que la oración.Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.85.
El trabajo de reconciliación con uno mismo es fruto de la oración.
Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.87.
Dios deposita secretamente en nuestro corazón tesoros, para los momentos en que los necesitamos. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.92.
Vivir de una manera positiva y confiada. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.93.
No dejemos que se instalen en nosotros reacciones negativas, como el temor, la inquietud, los mecanismos de defensa, la amargura, el resentimiento, los intereses egoistas, ni las actitudes dobles, de calculo politico. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94.
Dios cuida nuestro corazón cuando se lo entregamos continuamente. Lo purifica, lo renueva, lo pacifica. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94.
Me encuentro con mis fallos... y entonces caigo en una especie de tristeza, de desánimo, y mi gran confianza en dios desaparece. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.97.
No rumiar el pasado, sino ponerlo en manos de Dios. Jacques Philippe; el camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.94.
La inquietud nunca resuelve los problemas. Lo que los resuelve es la confianza, la fe. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.105.
Si vivimos el momento presente, de una manera misteriosa, encontramos la fueza. Tengo la gracia para vivir lo que debo vivir hoy. si mañana debo afrontar situaciones mas dificiles, Dios aumentará su gracia. Jacques Philippe; eEcamino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.106.
Un padre dominicano decía: "lo que mas me cansa, no es el trabajo que hago, sino el que no llego a hacer". Con frecuencia lo que nos agota es nuestra inquietud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.107.
Vivir el momento presente supone aceptar cierta pobreza: la de renunciar a rehacer el pasado o a controlar el futuro, contentarse con el hoy. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.107.
Si reconoces que has recibido, si sabes agradecer lo que hay de bello y de bueno en tu vida, recibiraá más aún. Al revés, si siempre estas descontento e insatisfecho, recibirás cada vez menos. No es que falla Dios, ni que falla la vida, sino tu que te cierras en tu descontento y en tus amarguras. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115.
Se trata de una elección de vida. La alternativa entre el descontento y la gratitud. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115.
Cuanto más descontento, menos recibo. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115.
Cuando la vida se acepta como es, con confianza, se convierte en una vida buena y bella, aún en sus aspectos difíciles. Al revés, cuando todos son lamentos, reivindicaciones, la vida se vuelve insoportable. No es culpa de Dios, no es culpa de la vida, es nuestra actitud interior la que es destructiva. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.116.
Teresita de Lisieux, comprendió explícitamente el sufrimiento como un llamado a llegar al máximo de la confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.115.
Lo que nos va a salvar no es el hecho de saberlo todo, de comprender todo. sino la fe y la confianza. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.131.
Dejar que las emociones se expresen y calmen. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.137.
No siempre tenemos buenos argumentos para convencer al otro, ni luz para ayudarlos, y tenemos que aceptar también esa pobreza, y que sea la persona que haga su camino. Jacques Philippe; El camino de la confianza y del amor (2011), San Pablo, Buenos Aires, 2014, p.140.
miércoles, 14 de noviembre de 2018
El Caballero de la armadura oxidada
Quizá siempre os habéis tomado la verdad
como un insulto. En los bosques de Merlín
—¡Estáis tan asustado! —dijo Merlín—.
Por supuesto, por eso os pusisteis la armadura desde el principio. En los bosques de Merlín
Cuando el alumno está preparado, el
maestro aparece. El dilema del caballero
Pasado, presente y futuro son uno cuando
estás conectado a la Fuente —replicó Merlín. En los bosques de Merlín
Si realmente erais bueno, generoso y
amoroso, ¿por qué teníais que demostrarlo? En
los bosques de Merlín
Cómo podéis cuidar de ellos si ni
siquiera podéis cuidar de vos mismo? En
los bosques de Merlín
¡Una parte de su visera se había roto y
se había caído! «¿Cómo habrá sucedido?», se preguntó. Ardilla contestó a la
pregunta que él no había formulado en voz alta. —Se ha oxidado y se ha caído.
—Pero, ¿cómo? —preguntó el caballero. —Por las lágrimas que derramasteis
después de ver la carta en blanco de vuestro hijo —dijo Rebeca. El Sendero de la Verdad
Tenéis razón, Merlín. Tengo que
liberarme de esta armadura por mí mismo. El
Sendero de la Verdad
No podéis continuar viviendo y pensando
como lo habéis hecho hasta ahora —dijo Merlín—. Fue así como os quedasteis
atrapado en ese montón de acero al principio. El Sendero de la Verdad
Vuestra decisión de transitar un sendero
desconocido teniendo que cargar con una pesada armadura, requiere mucho coraje.
El Sendero de la Verdad
Tenéis que aprender a salvaros vos
primero. El Sendero de la Verdad
El primer castillo se llama Silencio, el
segundo Conocimiento y el tercero Voluntad y Osadía. Una vez hayáis entrado en
ellos, encontraréis la salida sólo cuando hayáis aprendido lo que habéis ido a aprender.
El Sendero de la Verdad
El caballero meditó sobre esto. La pena
que había sentido era tan profunda que su armadura no había podido protegerle.
Al contrario, sus lágrimas habían comenzado a deshacer el acero que le rodeaba.
El Sendero de la Verdad
¡Las lágrimas de auténticos sentimientos
me liberarán de la armadura! El Sendero
de la Verdad
Cuando aprendáis a aceptar en lugar de
esperar, tendréis menos decepciones. El
Sendero de la Verdad
Los animales aceptan, los humanos
esperan. El Sendero de la Verdad
Nunca oiréis a un conejo decir: «Espero
que el sol salga esta mañana para poder ir al lago a jugar». Si el sol no sale,
no le estropeará el día al conejo. Es feliz siendo un conejo. El Sendero de la Verdad
La mayoría de la gente está atrapada en
su armadura —declaró el rey. —¿Qué queréis decir? —preguntó el caballero.
—Ponemos barreras para protegernos de quienes creemos que somos. Luego, un día
quedamos atrapados tras las barreras y ya no podemos salir. El Castillo del Silencio
Uno nunca acaba de viajar por el Sendero
de la Verdad. El Castillo del Silencio
Julieta debía de haberse sentido muy
sola hablando con un hombre envuelto en acero; tan sola como él se había
sentido en esta lúgubre habitación. Su propio dolor y su soledad afloraron. Comenzó
a sentir el dolor y la soledad de Julieta también. Durante años la había
obligado a vivir en un castillo de silencio. Se puso a llorar. El Castillo del Silencio
¡Había necesitado el amor de Julieta y
Cristóbal porque no se amaba a sí mismo! De hecho, había necesitado el amor de
todas las damiselas que había rescatado y de toda la gente por la que había
luchado en las cruzadas porque no se amaba a sí mismo. El Castillo del Conocimiento
Pusiste una armadura invisible entre tú
y tus verdaderos sentimientos. Ha estado ahí durante tanto tiempo que se ha
hecho visible y permanente. El Castillo
del Conocimiento
Las lágrimas de autocompasión no te
pueden ayudar. No son del tipo que a tu armadura puedan eliminar. El Castillo del Conocimiento
La ambición de vuestra complicada mente
os llevó a intentar demostrar que erais mejor que otros caballeros. El Castillo del Conocimiento
La ambición que proviene de la mente te
puede servir para conseguir bonitos castillos y buenos caballos. Sin embargo,
sólo la ambición que proviene del corazón puede darte, además, la felicidad. El Castillo del Conocimiento
Podemos aprender del manzano. Se ha
convertido en un árbol hermoso y maduro que da generosamente sus frutos a
todos. Cuantas más manzanas coge más gente —dijo Merlín—, más crece el árbol y
más hermoso deviene. Este árbol hace exactamente lo que un manzano debe hacer:
desarrollar su potencial para beneficio de todos. Lo mismo sucede con las
personas que tienen ambiciones del corazón. El
Castillo del Conocimiento
Merlín dijo una vez que el conocimiento
de uno mismo podía matar al Dragón del Miedo y la Duda. El Castillo de la Voluntad y la Osadía
No necesitaba probar nada. Era bueno,
generoso y amoroso. Por lo tanto, no debía sentir ni miedo ni dudas. El dragón
no era más que una ilusión. El Castillo
de la Voluntad y la Osadía
El miedo y la duda son ilusiones. El Castillo de la Voluntad y la Osadía
Aunque este Universo poseo, nada poseo,
pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido. La cima de la verdad
Ardilla y Rebeca se sintieron tentadas
de ayudarle, pero se contuvieron, pues sabían que a veces la ayuda puede
debilitar a un ser humano. La cima de la
verdad
Antes, el temor a lo desconocido había
entumecido sus sentidos, pero ahora podía experimentar todo con una claridad
sorprendente. La calidez del sol del atardecer, la melodía de la suave brisa de
la montaña y la belleza de las formas y los colores de la naturaleza que
pintaban el paisaje causaron un placer indescriptible al caballero. Su corazón
rebosaba de amor: por sí mismo, por Julieta y Cristóbal, por Merlín, por
Ardilla y por Rebeca, por la vida y por todo el maravilloso mundo. La cima de la verdad.
jueves, 1 de noviembre de 2018
Milena Michiko Flasar; llamé corbata
Milena Michiko Flasar; Le llamé corbata.
Soy un ser humano comprimido.
Yo
mismo era una raya sin sangre.
No
quería encontrarme con nadie. Encontrarse con alguien significa implicarse.
Quedar anudado a un hilo invisible.
Encontrarse
con alguien hace que te conviertas en parte de su tejido; precisamente esto era
lo que trataba de evitar.
Volver
a mirar desde unos ojos perplejos. Me refiero a que fueron mis ojos los que
enfermaron en primer lugar. Después les siguió mi corazón.
Vivimos
unos con otros bajo el mismo techo y, si no sentimos la urgencia de salir
fuera, es sencillamente porque consideramos que es normal vivir así, bajo un
mismo techo.
Fue
aquel viento el que nos presentó.
Alguien
que suspira de ese modo, pensé, no está únicamente cansado. Lo sentía, más que
pensarlo. Sentía que se trataba de alguien que estaba cansado de la vida.
Lo
hacía siendo tan completamente consciente de lo que hacía que el acto cotidiano
se convertía en algo relevante.
Llorar
es un asunto privado.
Su
mirada y el reconocimiento con el que me había alumbrado tan solo iluminaron un
poco el espacio a mi alrededor.
Con
mis ojos interiores vi.
Su
secreto nos había hecho aliados.
Lo
mejor del trabajo es volver a casa. Milena Michiko Flasar; Le llamé corbata.
Mientras haya esperanza, no quiero saber
cómo sería si le dijera la verdad. ¿Y para qué, en todo caso? Se merece algo
mejor, algo mucho mejor que la verdad.
Me
llamo Taguchi Hiro. Tengo veinte años. Veinte años es la edad que escogí para
mí.
Cada
hombre es una acumulación de historias.
Se
pueden escribir poemas funerarios, cientos de poemas, acerca de una misma
muerte; sin embargo, cada uno de ellos dirá una cosa diferente dependiendo de
lo que decida omitirse.
Desde
que fui despedido el tiempo se ha vuelto aproximado.
Nunca
he engañado a Kyōko con otra mujer. Puedo afirmarlo con sinceridad. Ninguna tentación era tan poderosa como la
promesa que le había dado.
Todo comienza con la primera mentira. Se
instala en el sistema. Echa raíces en él. En este primer estadio de su
crecimiento se siente la tentación de arrancarla. A esta le sigue una segunda
mentira. Las raíces se hacen más profundas. La tercera, la cuarta, la quinta
mentira. A partir de este momento, sería necesaria una pala. La sexta. La
séptima. Se necesitaría una excavadora. Las raíces ya se han extendido
demasiado. Una red subterránea. No puede verse. Solo si se arrancara, se haría
perceptible como el agujero que queda. La octava, la novena, la décima mentira.
En algún momento el sistema queda invadido por completo. Si se intentaran
extraer las raíces de la tierra, la superficie se vendría abajo.
A eso me refería. La mentira tiene un
precio. Una vez que mientes te encuentras en otro espacio. Vives bajo un mismo
techo, permaneces en las mismas habitaciones, duermes en la misma cama, das
vueltas bajo la misma colcha. Pero la mentira se mete en medio y lo corroe
todo. Es una fosa. No se puede sortear. Hace que la casa se parta en dos. ¿Y
quién sabe si no ocurre lo mismo con la verdad?
El
tiempo tiene arrugas
Es
difícil despertar a alguien que no duerme
Si
me hubiese quedado sentado un momento más, y hubiese esperado su sonrisa,
habría descubierto que su discapacidad era insignificante comparada con la mía.
Que lo que se había endurecido en mi interior me impedía, en lo más íntimo y
profundo, sentir la ternura de sus mejillas. De nosotros dos, era yo quien
padecía la lesión cardiaca más grave.
En
los ojos secos también hay lágrimas.
Qué
es peor, preguntó Kyōko después de un rato. ¿El hecho de que me ocultara su
situación o el hecho de que yo le ayudara a ocultármela?
En
el último momento está en tu mano hacer algo para que todo cambie, y entonces
no pasa nada. Te has convertido en parte del público. El otro está en el
escenario. Es una obra para un solo actor, los focos apuntan hacia su rostro,
una obra solitaria. Mientras que tú, en la última fila, en la oscuridad,
incapaz de intervenir, contemplas cómo la acción continúa sin ti. Cae el telón.
Desde el principio, no debí de colaborar en la obra. Aun cuando lo hiciera por
amor a él, debí haber sabido que una obra de este tipo no podía terminar bien.
El
quería cumplir su promesa con la vida cotidiana, y yo quería cumplir la mía, la
de permanecer a su lado por amor a nuestra vida cotidiana.
A
él no le gustaba especialmente su trabajo. Lo único que le gustaba de él era la
rutina, y la satisfacción que le proporcionaba seguirla.
Si
se dice que solo se vive una vez, por qué se muere tantas veces.
Aquello
que se evita, con mucha frecuencia tiene consecuencias más dolorosas que
aquello que se hace.
Se
dice que un maestro es inmortal. Incluso después de abandonar el cuerpo, sus
enseñanzas continúan con vida en el corazón de sus alumnos.
Este
extenderse uno mismo hacia el otro, es lo que necesitamos con más urgencia.
De
lo auténtico con ayuda de lo inauténtico.
martes, 23 de octubre de 2018
Tolstoi; La felicidad Conyugal
Lo que sonaba en mi alma era:
¿para qué? ¿Para qué hacer algo si de forma tan gratuita se desaprovechaban mis
mejores años? ¿Para qué? Y a ese para qué no había más respuesta que las
lágrimas. Capítulo I
Me parecía que mi vida estaba
condenada a transcurrir en ese lugar solitario y apartado del mundo. Capítulo I
Usted no debe y no puede
estar triste —dijo—. Tiene usted la música, que entiende, los libros, los
estudios… Tiene toda una vida por delante, para la que ahora justamente debe
prepararse si no quiere lamentarlo después. Dentro de un año ya será tarde. Capítulo
I
Estudie más, no ceda a la
melancolía. Capítulo I
Tanto con sus palabras como
con sus ojos me colmó de caricias. Capítulo II
Los libros que antes leía
sólo para matar el tedio de pronto fueron para mí uno de los mayores placeres
en la vida; y todo únicamente porque él y yo hablábamos de libros, los leíamos
juntos, y era él quien me los proporcionaba. Capítulo II
El decía que en la vida hay
una felicidad indiscutible: vivir para el otro. Capítulo II
Él me descubrió todo un
universo de alegrías en el presente, sin modificar nada en mi vida, sin añadir
nada, salvo a sí mismo a cada una de mis impresiones. Capítulo II
Ese estado de ánimo especial
de alegría inmotivada que tanto me gustaba en él y que llamábamos «loco
entusiasmo». Capítulo III
El corazón me latió con tanta
fuerza y una alegría tan inquietante, como prohibida. Capítulo III
Mi pecho estaba henchido de
una felicidad tan grande que cuando volvía de la iglesia a casa tenía miedo de
la vida, tenía miedo de cualquier impresión, de cualquier cosa que pudiese
destruir esa felicidad. Capítulo IV
Ahora tiene en el alma una
música que es mejor que cualquier otra música en el mundo. Capítulo IV
Sólo sentía que algo
extraordinario me estaba ocurriendo. Capítulo V
Los sentimientos, las inquietudes y la felicidad de
esos dos meses podrían ser suficientes para toda una vida. Capítulo VI
Nuestra vida no desmerecía
frente a nuestros sueños. Capítulo VI
Leía, me dedicaba a la
música, a su madre, a la escuela; pero todo era únicamente porque cada una de
estas ocupaciones estaba relacionada con él y merecía su aprobación; pero en
cuanto él no estaba ligado a alguna cosa, los brazos se me caían, y me
resultaba muy extraño pensar que hubiese en el mundo algo aparte de él. Capítulo
VI
Sólo él existía para mí en el mundo, y para mí era el
más maravilloso y el más impecable de los hombres; por eso no podía vivir para
nada más que no fuese él, que no fuese ser a sus ojos lo que él creía que yo
era. Y él me creía la mejor y la primera de las mujeres
del mundo, dotada de todas las virtudes posibles; y yo intentaba ser esa mujer
a los ojos del mejor y el primer hombre de todo el universo. Capítulo VI
Quería movimiento y no el fluir sosegado de la vida.
Quería inquietudes, peligros y sacrificio en aras del sentimiento. Había un
exceso de energía en mí que no encontraba su lugar en nuestra vida apacible.
Era presa de arrebatos de melancolía que yo, como si fuera algo malo, intentaba
ocultarle, y también tenía arrebatos de una desbocada ternura y regocijo, que
lo asustaban. Capítulo VI
Estaba tan ofuscada por ese
súbito amor que por mí se había despertado de pronto en tanta gente extraña,
por ese aire de elegancia, de placer y novedad que ahora respiraba por primera
vez, había desaparecido tan repentinamente esa su influencia moral que tanto me
oprimía, y me resultaba tan agradable en este nuevo mundo no sólo ponerme a su altura
sino situarme por encima de él y de ese modo amarlo más y de forma más
independiente que antes, que no lograba entender qué era aquello, tan dañino
para mí, que él veía en la vida social.
Esas
falsas relaciones pueden acabar con nuestras verdaderas relaciones, y yo aún tengo esperanza de que las verdaderas
vuelvan. Capítulo VII
Una lucha de generosidades. ¿No es eso la felicidad
conyugal? Capítulo VII
Me
aterró que fuera a romperse para siempre esta relación que era toda mi
felicidad, y quise volver. Capítulo VII
Sentí que todo un abismo se
había abierto entre nosotros. Capítulo VII
De
pronto su rostro me pareció viejo y desagradable. Capítulo VII
A
partir de entonces nuestra vida cambió radicalmente, y también cambiaron
nuestras relaciones. Ya no estábamos tan bien a solas como antes. Había
cuestiones que evitábamos, y nos era más fácil hablar cuando había una tercera
persona con nosotros que cuando estábamos frente a frente. En cuanto la
conversación versaba sobre la vida en la aldea o sobre algún baile, era como si
un tropel de chiquillos se nos pusiera a correr en plenos ojos y nos resultara
incómodo mirarnos. Como si los dos sintiéramos dónde estaba el abismo que nos
separaba y tuviésemos miedo de acercarnos a él. Capítulo VIII
Para
cada uno de nosotros fueron surgiendo nuevos intereses, nuevas preocupaciones
propias que ya no intentábamos hacer comunes. Dejó de inquietarnos que cada uno
de nosotros tuviese un mundo propio, ajeno al mundo del otro. Capítulo VIII
Desaparecieron definitivamente sus accesos de alegría
conmigo, sus niñerías; desapareció también su eterno perdón y su indiferencia
por todo, eso que antes tanto me había molestado. Tampoco volvió a aparecer su
mirada profunda que antes me desconcertaba y me alegraba; desaparecieron las
plegarias juntos, los éxtasis compartidos, e incluso nos veíamos con poca
frecuencia: él siempre estaba de viaje y ni se
inquietaba ni se afligía por dejarme sola; yo llevaba una vida social muy
intensa en la que él no me hacía falta. Capítulo VIII
Me hice a la idea de que no se trataba de falta de
sinceridad, sino de la no necesidad de sinceridad. Capítulo IX
Ahora no sería capaz de
entender eso que antes me parecía tan claro y tan justo: la felicidad de vivir
para el otro. Capítulo IX
Cada época tiene su amor… Capítulo
IX
De la misma manera que aquel
año, cuando acababa de conocerte, pasaba noches enteras en vela pensando en ti,
y yo mismo cultivé ese amor, y ese amor no hacía más que crecer en mi corazón,
de esa misma manera en Petersburgo y en el extranjero pasé noches terribles en
vela rompiendo, destruyendo ese amor que me atormentaba. Al amor no logré
destruirlo, pero destruí lo que me atormentaba y me tranquilicé, y sigo
amándote, pero con un amor distinto. Amor, pero no aquel; ha quedado su lugar,
pero él ha estado muy enfermo, no tiene fuerza ni vitalidad, han quedado
recuerdos y gratitud, pero…No vamos a intentar repetir lo vivido —continuó—, ni
vamos a engañarnos. ¡Qué bien que no existan las inquietudes y las ansiedades
de antaño! No tenemos nada que buscar ni por qué inquietarnos. Ya lo hemos
encontrado y nos ha tocado una buena parte de felicidad. Ahora lo nuestro es
borrarnos y despejar el camino, mira para quién —dijo, señalando a la nodriza
que había llegado con Vania y se había detenido en la puerta de la terraza—.
Así es, querida —concluyó, atrayendo mi cabeza hacia él y besándola. No me
besaba un amante, sino un viejo amigo. Capítulo IX
Lloro por ese amor que se
fue, que ya no existe ni volverá a existir. ¿Quién tiene la culpa? No lo sé. Ha
quedado. Capítulo IX
Lo miré, y de pronto me sentí
aliviada; como si me hubiesen amputado ese nervio emocional enfermo que tanto
me había hecho sufrir. Capítulo IX
De pronto entendí clara y
tranquilamente que el sentimiento de aquella época había pasado de manera
irreversible, como el tiempo mismo, y que hacerlo volver no sólo era imposible,
sino que provocaría opresión y malestar. Y, por otro lado, ¿de verdad había sido tan buena aquella época que a mí me
parecía tan feliz? ¡Había pasado tanto tiempo, tanto! Capítulo IX
A
partir de ese día el idilio con mi marido terminó. El sentimiento de antaño se
convirtió en un recuerdo querido e irrevocable, y el nuevo sentimiento de amor
por mis hijos y por el padre de mis hijos sentó el comienzo de otra vida, feliz
de manera absolutamente distinta, una vida que aún no he terminado de vivir en
este momento… Capítulo IX
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