viernes, 3 de julio de 2009

Ascensión al monte

Del mismo modo que la ascensión al monte, la santificación es un proceso que debe realizarse mediante el esfuerzo ordenado de ir dando un paso tras otro en dirección a la cima. Precisamente por eso, este proceso de purificación, de mejora, ha sido llamado ascética o ascésis, palabra griega que significa sencillamente esfuerzo o ejercicio. No hay que pensar, sin embargo, en una subida angustiosa que exija un esfuerzo agotador. Ni el Sinaí, ni el Carmelo son cimas muy empinadas y tienen rutas de subida muy sencillas. Lo importante como en una excursión de montaña, es ascender poco a poco, saboreando los paisajes que se ensanchan en el horizonte, disfrutando de los aromas de la vegetación, de las amplitudes del cielo, de los frescores de las brisas que se levantan. Como en una excursión, caben aquí los momentos de descanso y de recuperación. Subir cuesta un poco, pero las bellezas de la ascensión compensan el esfuerzo; y en el caso de la vida cristiana, la cima proporciona, no simplemente la contemplación de un maravilloso paisaje, sino la de Dios mismo.

En esa ascención, es imprescindible la gracia de Dios para dar cualquier paso que acerque a la cima. Dios la da generosa y misteriosamente. Puede llevar al cristiano por caminos nuevos e imprevistos hacia la contemplación. Y la da de manera distinta a cada persona. Es muy importante contar con esa ayuda. La empresa de subir por sí mismo – prescindiendo de Dios - sólo lleva al agotamiento; y el resultado no sería la santidad cristiana, que supone un profundo equilibrio de potencialidades y capacidades, sino una persona desequilibrada. Un hombre dominado por la soberbia podría emprender esa subida por sí mismo e incluso llegar a una cierta altura, pero muy lejos de la cima, porque el camino escogido no puede acercarle. La diferencia estriba en que el cristiano que se acerca a la cima ama cada vez más a Dios, mientras que el otro sólo se ama a sí mismo.
Juan Luis Lorda; Para ser Cristiano (1991), Ediciones Rialp, 7ª edición, 2000, Madrid, p. 16-17.


miércoles, 1 de julio de 2009

Dios está especialmente donde se le necesita

La vida divina que está en nosotros surge verdaderamente del Corazón de Dios.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.34.


La perfección de la fe consiste en apoyarse en Dios, en su promesa, en su presencia hasta actuar con una seguridad completa. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.104.

Toda necesidad autenticamente humana atrae a Dios. Toda oración, aunque sea imperfecta, es escuchada. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.106.


La anorexia espiritual de un alma, le impide reconocer a menudo, el alivio que le ofrece la presencia íntima y concreta de Dios.J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.108.
 Es más importante hacer posible el bien que evitar que se produzca el mal. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.111.

Dios está especialmente donde se le necesita. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.116.

Creer en la Providencia es al menos creer que nada de lo que nos afecta y nos daña escapa a la actividad de Dios, le es indiferente, le deja inactivo. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.118.

Cuando se ha hecho todo lo que se podía hacer siempre queda la oración. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.155.

Para aquel que tiene fe, todo es voluntad de Dios. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.186.

Los que han comprendido el misterio de la Providencia acaban por no querer otra cosa más que lo que Dios quiere para ellos. Dios está ahí, me suceda lo que me suceda. Lo reconozco en sus dones, en lo que hace en mí. Lo reconozco en el discurrir de mi vida. Lo reconoceré cuando llegue la muerte inevitable. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.186.

Todo es gracia si se confía todo a Dios. Todo es gracia porque Dios no se ocupa de las cosas humanas más que para habitarlas y hacer de ellas un camino hacia Él. J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.192.

jueves, 25 de junio de 2009

Creer en la Providencia

“Providencia”” ¡Qué palabra tan especial! Evoca ante todo felicidad, paz, seguridad.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.9.

La Providencia es el desarrollo en el tiempo de un designio eterno….Eterno quiere decir siempre presente, siempre actual, siempre activo.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.11.
¿Un Dios que sufre? Ciertamente, sí. Pero ha hecho falta que se hiciera hombre para poder sufrir. No sufre en su divinidad, sino en su humanidad, en el tiempo, por un tiempo.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.14.

La Providencia divina habita en la naturaleza y en la historia, pero a cada persona es dirigida individualmente.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.17.

Jesús, modelo por excelencia de una vida humana completamente guiada por la Providencia divina.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.19.
La Providencia no se experimenta siempre y en seguida. Es un misterio de fe. Hay momentos en que se impone con evidencia. En otros parece ausente. Y, sin embargo, está ahí. Porque creemos en un Dios que sobrepasa todo lo que nosotros podemos experimentar, pero que sabemos por la fe, que es amor y presencia.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.20.
Dios no obra sólo a través de la gracia interior que mueve nuestro corazón, sino por su Providencia que suscita los acontecimientos, las situaciones, los reencuentros, realidades en sí mismas naturales pero con ocasión de las cuales Dios mismo se da con su gracia.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.21.

El sufrimiento pasa. Haber sufrido permanece eternamente.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.23.

La gran revelación del Evangelio sobre la Providencia…es que Dios quiere ser nuestro Padre y cuida de los hombres como un padre cuida de sus hijos.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.31.
La Providencia de Dios sobre nosotros es esta acción paterna, muy cercana, fuerte y tierna, que, una vez despertados a la vida, nos mantiene y nos hace crecer mientras vela sobre nuestros pasos más pequeños, teniendo en cuenta lo poco que somos.
J.M. Nicolas; Creer en la Providencia (1995), Cuadernos Palabra, Madrid, 1998, p.33.

domingo, 7 de junio de 2009

Consolemos a la Virgen

Toda la vida de María fue un mar de amargura, por tener siempre presente la Pasión y muerte de Jesús. San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IX, De los Dolores de María, Punto primero, 2, p. 480.

El dolor que padeció la Virgen fue tan grande, que si se distribuyese entre todas las criaturas susceptibles de dolor, bastaría para que todas murieran repentinamente.
San Bernardino de Sena en San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IX, De los Dolores de María, Punto segundo, 1, p. 483.

María Conocía todos sus futuros padecimientos: El hombre entra llorando en este valle de lágrimas, y todos deben sufrir y padecer los trabajos que cada día caen sobre ellos; pero ¿cuánto más penosa sería nuestra vida, si cada uno supiera de antemano los males que para el porvenir le estén reservados? “Infelicísimo sería aquel – dice Séneca – que conociese los secretos de su vida futura, y antes que cayese en miseria, sería ya miserable.” El Señor compadeciéndose de nosotros, oculta a nuestras miradas las cruces que nos tiene preparadas, pues ya que las tenemos que llevar, no las tengamos que sobrellevar dos veces.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Primer dolor: La Profecía de Simeón, 1, p. 496.

Reveló la bienaventurada Virgen María a Santa Brígida, que mientras vivió en la tierra no tuvo ni siquiera una hora en que no sintiese su corazón traspasado de dolor.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Primer dolor: La Profecía de Simeón, 3, p. 499.

Consolemos a la Virgen dando amorosa acogida en nuestro corazón a su hijo, que aún hoy día es perseguido y maltratado por los pecados de los hombres.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Reflexiones sobre cada uno de los Siete Dolores de María, Segundo dolor: La Huída a Egipto, 6, p. 507.

Dice San Agustín que para alcanzar con más seguridad y mayor abundancia el favor y protección de los santos, es menester imitarlos, porque al ver que nos esforzamos por copiar en nuestras almas las virtudes que ellos practicaron, se sienten más inclinados a rogar por nosotros.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, p. 544.

La humildad es el fundamento de todas las virtudes.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, p. 544.

Para cultivar la vida interior hay que buscar la soledad.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, De las Virtudes de María Santísima, X, 3, p. 584 .

¡Dichosas las acciones que van encerradas entre dos Avemarías!
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Tercera parte, De varios obsequios y prácticas de Devoción a María, Obsequio I, El Ave María, p. 591. 


miércoles, 3 de junio de 2009

María es la primera después de Dios

Cuando Satanás quiere ganar un alma, trabaja para cegarle el canal de la devoción a María; porque una vez cegado este canal, con toda facilidad se apodera del alcázar del corazón.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, primera parte, Cap.V, I, 6, p. 180.

Si para coger el fruto hay que ir al árbol, para hallar a Jesús hay que ir a María, y el que halla a María ciertamente encontrará a Jesús.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, primera parte, Cap.V, II, 2, p. 190.

Los Santos del Cielo sin María no pueden alcanzarnos gracia alguna.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, primera parte, Cap.V, II, 7, p. 194.

¿Porqué María no nos declaró las grandes maravillas que Dios había obrado en ella? ……porque su misma grandeza las hacía inexplicables.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IV, Punto segundo, p. 398.

María es la primera después de Dios.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IV, Punto segundo, p. 400.

Si deseamos complacer a esta divina Madre, saludémosla a menuda con el Ave María.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IV, Punto segundo, p. 401.

Ya se sabe que para que la Virgen ayude al pecador, es menester que se resuelva a romper los lazos que le ligan al demonio.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso IV, Punto segundo, p. 403.

El que desea alguna Gracia debe acudir a María.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso V, p. 407.

Contra vos Señora pecan – dice San Buenaventura – no sólo los que os insultan y blasfeman, sino también los que nada os piden.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso V, Punto segundo, p. 416.

Tres cosas que endulzan la muerte del hombre: el estar desprendido de las cosas de la tierra; el verse libre de los remordimientos de conciencia; el dar por segura la salvación.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso VII, Punto primero, p. 441.

El amor y los deseos de nuestro corazón van siempre a descansar adonde creemos hallar nuestro tesoro y nuestro contento.
San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Segunda parte, Discurso VII, Punto segundo, 1, p. 447.

viernes, 29 de mayo de 2009

Las Glorias de María

Jesuscristo reserva para Sí la Justicia y concede a su madre la Misericordia. Será desgraciado y lo será para siempre en la otra vida, el que pudiendo, mientras viviere, acudir a mí, que soy tan bondadosa con todos y estoy tan ansiosa de ayudar a los pecadores, descuida el implorar mi favor y miserablemente se condena.
Revelación de Santa Brígida en San Alfonso Maria de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, I, 7, p. 52.

María es verdaderamente Madre de nuestras almas. San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, II, p. 56.

Jesucristo con su redención nos trajo más bienes que males nos acarreó Adán con su pecado.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, II, 1, p. 56.

María ama mucho a los hombres porque ama mucho a Dios.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 2, p. 68.

María ama a los hombres porque Cristo al morir se los encomendó.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 3, p. 70.

María sale al encuentro de los que a Ella acuden, para que la hallen antes de que se propongan buscarla.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 6, p.74.

María socorre de especial manera a los que la aman.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 7, p. 74.

Hagan los devotos de María cuanto les pueda inspirar el amor más apasionado; Inventen nuevas maneras de manifestar su amor….
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, III, 9, p. 79.

Pedir a María la gracia de amarla.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.III, Oración, p. 82.

El que aspire al honor de ser hijo de María debe, ante todo, renunciar al pecado.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.I, IV, 1, p. 84.

A María jamás se la invoca en vano.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, I, 4, p. 155.

Para maría no hay imposibles.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, I, 5, p. 157.

El demonio nada puede contra los devotos de María.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.IV, II, 6, p. 166.

Satanás, cuando quiere ganar a un alma, trabaja por cegarle el canal de la devoción a María.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 6, p. 180.
María, puerta del Cielo y cuello del Cuerpo Místico de Jesucristo.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 7, p. 181.

María es la tesorera de las gracias.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 8, p. 182.

Sin María es imposible llegar a Jesucristo.
San Alfonso María de Ligorio; Las Glorias de María, 2ªEdición, Rialp, Madrid, 1980, Primera parte, Cap.V, II, 10, p. 184.

lunes, 25 de mayo de 2009

Nada te Turbe, Nada te Espante

Las principales causas perturbadoras de la paz del alma son ocho: Cuatro de ellas son de orden corporal: el dolor, la enfermedad, la muerte y la soledad de corazón. Las otras cuatro son de naturaleza espiritual y se relacionan directamente con el orden sobrenatural: las tentaciones, el pecado, los escrúpulos de conciencia y el misterio de la divina predestinación. Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.13-14.
Dios permite el dolor en vista de un bien.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.17.
El mundo de hoy no aprecia como es debido los bienes espirituales.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.21.
La virtud no tiene más que un solo enemigo: el pecado, y este depende enteramente de nosotros. Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.22.
A veces, aquella desgracia que atribuímos a la casualidad o a la mala suerte, no es sino, una forma inesperada de expiación.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.23.
Es un hecho que, cuando el mundo nos sonríe, nos olvidamos del cielo.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.26.

Santa Teresa exortaba a sus monjas diciéndoles cariñosamente: “Sabed sufrir un poquito por amor a Dios, sin que lo sepan todos”.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.38.

Todo verdadero amor va acompañado de la necesidad de manifestarse, y se manifiesta por los beneficios que reparte.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.53.

No sólo sobrevivirán a la muerte los sentimientos, sino también los lazos que existieron acá en la tierra. Entre esos lazos los hay que fueron establecidos por el mismo Dios, otros fueron santificados y consagrados por la religión, otros finalmente, fueron creados por la amistad y la gratitud... la muerte no los rompe, sino que los fija más aún, haciéndoles más estrechos y más indisolubles.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.54.

La tentación es una solicitación al mal. Procede casi siempre de uno de los tres grandes enemigos de nuestra alma: el mundo, el demonio y la propia carne.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.62.

El oficio propio del demonio es tentar.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.62.

La concupiscencia “viene del pecado y al pecado inclina”.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.63.

Movimientos de cólera, malhumor y desazón contra sí mismo, son causa de orgullo y tienen su origen en el amor propio, que nos turba e inquieta al vernos tan imperfectos.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.74.
Debemos aprovecharnos de nuestras propias faltas y pecados para nuestro adelantaminto en la vida espiritual.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.75.

Tal vez sería más propio decir que los tiempos son tres: presente de las cosas pasadas (memoria), presente de las cosas presentes (visión) y presente de las futuras (espectación). Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.95.
El sol que ayer iluminaba nuestra juventud, bañará muy pronto con su luz rojiza las hierbas de nuestra tumba.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.99.
Esta vida es más importante que la otra, pues la otra depende de ésta y no al revés.
Antonio Royo Marín; Nada te Turbe, Nada Te Espante (1982), Ediciones Palabra, Madrid, décima edición, 2003, p.180.

miércoles, 20 de mayo de 2009

Menos ecologismo y más ecología

En el mundo y en el hombre hay un “desperfecto” una pesada contradicción interna, un desajuste íntimo y profundo, una ruptura entre la grandeza de nuestra vocación originaria y la miseria actual de nuetro corazón. Una evidencia cegadora, consecuencia de un hecho histórico ocurrido en los orígenes, que está más allá de toda verificación posible y que conocemos por revelación divina. Aparentemente incomprensible ante cualquier actitud racionalista, este dogma de fe es la única clave para entender el corazón y la conducta humana. Sin ella, la historia del hombre resulta no sólo misteriosa, sino absurda. El hecho del pecado original ilumina la concepción del hombre, del mundo y de la vida, permite una explicación y un fundamento tanto a la grandeza del hombre como a su miseria. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 266. El pecado original es una realidad fácil de intuir y simple de entender por la experiencia que cada cual tiene de su propia contradicción interna. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 272. El hombre es poderoso para destruir, pero en el orden sobrenatural nada puede construir por sí mismo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 273. El pecado original ha transformado a los hombres en pecadores y en permanentes conversos. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. La Iglesia es Santa, pero camina con los pies de los hombres. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 274. Quienes prestan menos atención a sus propios pecados son los que están más atentos luego a los pecados de los demás. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 275. Menos ecologismo y más ecología. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 286. La religión verdadera no puede ser nunca un “escapismo” o un mero “consuelo” para los avatares de esta tierra, sino, sobre todo, un incentivo para amar a Dios y al prójimo, para el cumplimiento del propio deber y para la transformación del mundo. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 320. No hay santo sin oración. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 358. Si se comprendiera lo que es cada misa – memorial de la muerte y resurrección del señor – y los frutos que trae consigo, se correría a participar de ella no sólo el domingo. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 361. En la Misa se encierra todo lo que Dios espera de cada uno: adoración, reparación por los pecados, petición, purificación, conversión…todas las acciones de la propia vida, las grandes y las más pequeñas en apariencia. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 363. Toda la labor pastoral y apostólica valen lo que vale la Misa de los que participan. La Misa es la oración por excelencia. Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 364. El tercer milenio será cristiano. Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 374.

viernes, 15 de mayo de 2009

El Hombre en el Huracán III

Para defender el aborto suele argumentarse que las mujeres son “dueñas de su propio cuerpo” y, por tanto, pueden hacer con él lo que quieran. Sin embargo, ningún ser humano es dueño en plenitud de su cuerpo: le fue dado un día, deberá devolverlo con la muerte y dar cuenta de él ante Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 179.

La paternidad responsable tiende a veces a hacerse sinónimo de un control más “mitigado” de la natalidad, que se traduce en un tener pocos hijos. Parecería que la manoseada “responsabilidad” aumenta en la misma proporción en que la “paternidad” disminuye.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 195.

La anticoncepción se gesta en una mentalidad egoísta, cómoda y hedonista.
Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 207.

Todo método de control de la natalidad se traduce en una instrumentalización del propio cuerpo y del otro cónyuge. Con estos procedimientos se exalta la dimensión placentera inscrita por dios en el uso de la sexualidad, al mismo tiempo que se rechaza y elimina su virtud procreativa.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 208.
Se afirma en ocasiones que la continencia periódica “separa a los cónyuges” ya que el amor tiene una cierta espontaneidad y no puede ceñirse a períodos rìgidos. La realidad muestra lo contrario: cuando hay serios y justos motivos, la continencia períodica resulta perfectiva y unitiva para los casados cuando ambos la asumen amorosa y sacrificadamente. Potencia entre ellos el afecto mutuo al no circunscribir la relación matrimonial a lo meramente sexual. La comunicación se incrementa entre marido y mujer acerca del dinamismo sexual y procreador de la esposa; fortifica y acrecienta el respeto del varón hacia su mujer, ya que será ella que marque la pauta en las relaciones conyugales; determina las circunstancias de la nueva vida, permitiendo que el futuro hijo sea más intensamente querido; deja la conciencia de los cónyuges en paz; consigue muchas bendiciones de Dios; permite el triunfo del amor generoso sobre toda instrumentalización egoísta.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 211.

El que cada uno pueda tener su concepto de bien hace difícil la determinación del “bien objetivo”. Es un hecho que hay diversos conceptos de bien y que incluso han sido intelectualizados de manera diferente. El utilitarismo estima que el bien es lo que es útil y beneficioso para el propio interés; el hedonismo lo entiende como lo que reporta placer y deleite; el formalismo kantiano lo circunscribe al cumplimiento del deber a secas; la fenomenología lo percibe como lo que es valioso para la necesidad propia; la ética aristotélica lo plantea como un bien que es apetecido por sí mismo, sin instrumentalización alguna, como objeto propio y último de la voluntad, en la búsqueda virtuosa de la vida feliz. El cristianismo lleva a su plenitud el planteamiento aristotélico….agregando loa subordinación del hombre y de su obrar a Dios; la relación entre el bien moral de los actos humanos y la vida eterna; el seguimiento de Cristo que conduce al amor perfecto; y el don del Espíritu Santo, fuente y fuerza de la vida moral del hijo de Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 221.
El bien real siempre perfecciona al hombre y a sus facultades, potencia lo humano, alegra y colma de sentido la vida humana. Un bien objetivo por el cual valga la pena morir es el único verdadero bien que sirve para vivir.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 222.

Las exigencias del orden sobrenatural, no se pueden conocer sin la fe, ni vivir sin la gracia.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 223.
La moral natural tiene por fin que el hombre resguarde su dignidad humana, mientras que la moral cristiana apunta más allá: a la grandeza operativa propia del hijo de Dios.
Raúl Williams.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 223.
Mientras menos formación doctrinal tengan las personas se produce más la confusión entre lo “natural” y lo “espontáneo”, por una sobrevaloración del sentimiento y de los impulsos en desmedro de la razón y la verdad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 231.
La moralidad surge cuando el hombre apoya y secunda lo humano que hay en él, ese “mejor” al que debe tender.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 236.
El error y el mal siempre ahondan el vacío personal.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 240.
La moral de Cristo es una “moral de actitudes” en la que no interesa un “contenido ético específico”, sino el “Espíritu de Jesús”.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 245.

lunes, 4 de mayo de 2009

El Hombre en el Huracán II

En el hombre existe una intuición natural que lo mueve con frecuencia a aceptar porciones razonables de dolor con vistas a una conveniencia superior: ¡no hay mal que por bien no venga! Se afirma. En esta expresión popular late todavía de modo oscuro el sentido cristiano del dolor. La fe cristiana no suprime el sufrimiento; más bien lo eleva, lo purifica, lo sublima. Ciertamente el dolor es un mal, pero un mal susceptible de un uso saludable, capaz de rendir al hombre valiosos servicios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 63.

No basta con sufrir, hay que aprender a sufrir. Con la fuerza que viene de Dios es posible usar bien del sufrimiento, convertido en medio de maduración, de purificación y de santificación personal.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 64.

¿Se puede amar de verdad si no es para siempre?
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 68.

Un matrimonio fracasado no es sinónimo de un matrimonio nulo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 72.

Todo matrimonio que ha nacido vivo y sano, y que luego con el paso del tiempo, se ha enfermado no puede ser disuelto o abortado jurídicamente.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 72.

Se olvida que los cónyuges se casan “porque se quieren”, pero una vez contraído el matrimonio “deben quererse” porque están casados.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 77.

Tanto el varón como la mujer poseen valores propios, y cada cual supera al otro en su especificidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 108.

El hombre como persona se trasciende al relacionarse, de manera que sólo en la entrega a otra persona – para la cual quiere vivir y a la que quiere amar – puede encontrar la plena realización de su personalidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 108.

La sociedad se fue tornando misógina en la medida en que se alejó del mensaje de Jesucristo. Jutta Burggraf en Raúl Williams B.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 119.

Uno de los resultados de la descristianización de la sociedad y la cultura es la desvalorización de la mujer. Este fenómeno tiende a diluir las características más nobles del ser femenino, en aras de la conquista de unos ideales propugnados por una sociedad masculinizante abocada al culto de la producción, la eficacia y el éxito. Se estima, en consecuencia, que la posibilidad de la autorrealización femenina se circunscribe al mundo del trabajo y de la profesión, en desmedro de la propia familia y del hogar.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 123.

La verdadera identidad femenina fue revelada por Dios en la figura de Santa María.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 140.

La única meta cristiana es la santidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 141.

viernes, 24 de abril de 2009

El sexo no es una tecla suelta

La mayor cúspide a la que el hombre puede arribar es enlazar libremente su vida con la voluntad de Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Nadie puede permanecer tranquilo mientras no sepa el plan divino previsto para él desde toda la eternidad.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 15.

Dios se hace presente en la vida de cualquier persona de modos muy variados y sencillos; a través de un libro, una predicación, un hecho, una amistad o un buen ejemplo. Los golpes de gracia – la hora de la visitación – son suaves, pero claros: una inquietud interior que estremece las inercias y rutinas de la propia vida, haciendo ver lo precario e insatisfactorio de los propios afanes. En una palabra es un deseo vivo de más, más.
Raúl Williams B.; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 16.

La casa es la continuación del vientre materno: lo recibido en ella afectará positiva o negativamente a toda la vida del hijo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 18.

La finalidad humana del sexo es el amor y el fin del amor es el matrimonio.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 30.

Si las relaciones prematrimoniales enseñaran a amar, hoy habría más matrimonios estables y duraderos.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 32.

El sexo no es una tecla suelta, sino que debe estar armoniosamente inserto en una vida llena de sentido. Y lo que da sentido a la vida no son ni el matrimonio ni el celibato, sino la fe y el amor a Dios.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

El único enemigo de la personalidad madura es el egocentrismo.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

Hay personas inmaduras tanto para el celibato como para el matrimonio. En los dos casos, la dificultad proviene de la mayor o menor victoria conseguida sobre el egoísmo: quien no sabe negarse está incapacitado para el amor a Dios y para el amor humano.
Raúl Williams; El Hombre en el Huracán, Centro de Estudios Bicentenario, 3ª Edición, Santiago, 2007, p. 37.

martes, 24 de febrero de 2009

Damos demasiado poco si damos sólo lo material

Toda la obra de Jesús brota de su oración, es su soporte.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.166.


Nada puede llegar a ser correcto si no estamos en el recto orden con Dios.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.168.


Lo verdaderamente importante en la oración no es esto o aquello, sino que Dios se nos quiere dar….La oración es un camino para purificar poco a poco nuestros deseos, corregirlos e ir sabiendo lo que necesitamos de verdad: a Dios y a su espíritu.Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.171.


Damos siempre demasiado poco si sólo damos lo material.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.240.


Tenemos que aprender de nuevo, desde lo más íntimo, la valentía de la bondad; sólo lo conseguiremos si nosotros mismos nos hacemos “buenos” interiormente, si somos “prójimos” desde dentro y cada uno percibe qué tipo de servicios se necesita en mi entorno y en el radio más amplio de mi existencia, y como puedo prestarlo yo. Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.240.


Hay que recortar la autoexaltación del hombre y de las instituciones; todo lo que se ha vuelto demasiado grande debe volver de nuevo a la sencillez y a la pobreza del señor mismo. Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.308.

sábado, 14 de febrero de 2009

Jesús de Nazaret II

El contenido central del “Evangelio” es que el Reino de Dios está cerca…..y se pide a los hombres una respuesta a este don: conversión y fe.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p. 74.

Sin un “morir”, sin que naufrague lo que es sólo nuestro, no hay comunión con Dios ni redención. Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.95.

Las Bienaventuranzas son promesas en las que resplandece la nueva imagen del mundo y del hombre que Jesús inaugura, y en las que “se invierten los valores”.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.99.

Las Bienaventuranzas expresan lo que significa ser discípulo.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.101.

Las Bienaventuranzas son como una velada biografía interior de Jesús, como un retrato de su figura.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.102.

Sólo el hombre reconciliado con Dios puede estar también reconciliado y en armonía consigo mismo, y sólo el hombre reconciliado con Dios y consigo mismo puede crear paz a su alrededor y en todo el mundo.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.114.

Cuando el hombre pierde de vista a Dios fracasa la paz y predomina la violencia, con atrocidades antes impensables, como lo vemos hoy de manera sobradamente clara.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.114.

Las invectivas no son condenas, no son expresión de odio, envidia o enemistad. No se trata de una condena, sino de una advertencia que quiere salvar.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, Chile, p.126.

Las bienaventuranzas se oponen a nuestro gusto espontáneo por la vida, a nuestra hambre y sed de vida. Exigen conversión, un cambio de marcha interior respecto a la dirección que tomaríamos espontáneamente.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.128.

La verdadera “moral” del cristianismo es el amor. Y éste, obviamente, se opone al egoísmo; es un salir de uno mismo, pero es precisamente de este modo como el hombre se encuentra consigo mismo.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.129.

Puesto que ser hombre significa esencialmente relación con Dios, está claro que incluye el hablar con Dios y el escuchar a Dios.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.161.

La oración no ha de ser una exibición ante los hombres; requiere esa discreción que es esencial en una relación de amor.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, Chile, 2007, p.162.

domingo, 25 de enero de 2009

Jesús de Nazaret

En todos los tiempos, el hombre no se ha preguntado sólo por su proveniencia originaria; más que la oscuridad de su origen, al hombre le preocupa lo impenetrable del futuro hacia el que se encamina.
Joseph Ratzinguer; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.23.

Jesús no aparece como un hombre genial con sus emociones, sus fracasos y sus éxitos, con lo que, como personaje de una época pasada, quedaría a una distancia insalvable de nosotros. Se presenta ante nosotros más bien como “el Hijo predilecto”.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.47.

Jesús tiene que entrar en el drama de la existencia humana – esto forma parte del núcleo de su misión – recorrerla hasta el fondo, para encontrar así a la “oveja descarriada”, cargarla sobre sus hombros y devolverla al redil.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.50.

El núcleo de toda tentación: apartar a Dios que, ante todo lo que parece más urgente en nuestra vida, pasa a ser algo secundario, o incluso superfluo y molesto. Poner orden en nuestro mundo por nosotros solos, sin Dios, contando únicamente con nuestras propias capacidades, reconocer como verdaderas sólo las realidades políticas y materiales, y dejar a Dios de lado como algo ilusorio, ésta es la tentación que nos amenaza de muchas maneras.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.52.

Es propio de la tentación adoptar una apariencia moral.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.53.

Cuando a Dios se le da una importancia secundaria, que se puede dejar de lado temporal o permanentemente, entonces fracasan precisamente estas cosas presuntamente más importantes.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.58.

Si el corazón del hombre no es bueno, ninguna otra cosa puede llegar a ser buena. Y la bondad de corazón sólo puede venir de Aquel que es la bondad misma, el Bien.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.58.

El tentador no es tan burdo como para proponernos directamente adorar al diablo. Sólo nos propone decidirnos por lo racional, preferir un mundo planificado y organizado, en el que Dios puede ocupar un lugar, pero como asunto privado, sin interferir en nuestros propósitos esenciales.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.67.

¿Qué ha traído Jesús realmente, si no ha traído la paz al mundo, el bienestar para todos, un mundo mejor? ¿Qué ha traído? La respuesta es muy sencilla: a Dios. Ha traído a Dios.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.69.

Ha traído a Dios: ahora conocemos su rostro, ahora podemos invocarlo. Ahora conocemos el camino que debemos seguir como hombres en este mundo. Jesús ha traído a Dios y, con El, la verdad sobre nuestro origen y nuestro destino; la fe, la esperanza y el amor. Sólo nuestra dureza de corazón nos hace pensar que esto es poco.
Joseph Ratzinger; Jesús de Nazaret, Planeta, tercera edición, Santiago, 2007, p.70.

sábado, 10 de enero de 2009

El Amor Supremo II

Cuánto más contrario a nuestra voluntad es algo, más estrechamente se parece a la Cruz.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.319.
Un santo debe ser una persona con quién resulte fácil vivir.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.325.

Cualquiera que desee llevar una vida espiritual en el mundo debería leer La Introducción a la Vida Devota de San Francisco de Sales.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.326.
Lo que una mujer ha hecho por sus hijos, puede verse en su rostro.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.326.
Como resultado del pecado original, solamente por una constante lucha podemos mantener el control sobre nosotros mismos.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.363.

Lo que se llama a menudo una voluntad débil es realmente la voluntad propia que no ha desarrollado suficientes motivos o ideales para ser movida.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.364.

Somos miembros del mismo Cristo, de modo que lo que nos hacemos a nosotros se lo hacemos a El.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.366.

Solamente los que aman a Dios pueden comprender la Novena Sinfonía.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.375.

La custodia del corazón es una de las reglas más importantes en la vida espiritual.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.388.

Nos imaginamos la santidad como la perfección de nuestra propia vida, mientras que en realidad es la perfección de la vida de Cristo en nosotros.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.394.

Inquisidor: ¿porqué permaneces allí sin hacer nada?
Estatua: Porque mi amo no me colocó aquí para hacer algo, sino simplemente para permanecer inmóvil.
Inquisidor: ¿Y qué ventaja sacas con tal modo de proceder?
Estatua: no estoy aquí por mi propio interés o servicio, sino para obedecer y cumplir la voluntad de mi amo y hacedor y esto es bastante para mi.
Inquisidor: ¿como te puede satisfacer contentar a un amo que no ves?
Estatua: yo no lo veo, pero mi amo si me ve y le gusta verme aquí y esto es todo lo que necesito para ser feliz.
Inquisidor: ¿Pero deberías por lo menos desear hacerle algún buen servicio al amo?
Estatua: no deseo nada más mientras mi amo desee dejarme aquí, porque mi única felicidad es contentar a aquel a quién pertenezco y por quién soy lo que soy.
En el Amor de Dios de San Francisco de Sales (estracto)…Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.401.
Lo que tenemos que hacer es concentrarnos en el primer paso y nunca considerar la dificultad del próximo.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.409.

martes, 30 de diciembre de 2008

Eugene Boylan; El Amor Supremo,

La vida espiritual es una sociedad de amor entre Dios y el Hombre.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.10.

La misericordia es la actitud de la Bondad confrontada con la miseria.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.40.

Dos vidas están presentes en nosotros: la de Cristo, que El desea que nosotros hagamos nuestra, y la del Viejo Adán, nuestro propio ser independiente. En cada acción deliberada tenemos que escoger entre ellas. Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.95.

No podemos ver cómo están las Tres personas en un solo Dios, pero no podemos negar que es razonable aceptar la palabra de Dios de que existen.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.101.

El verdadero amor no busca su propio beneficio, sino el bien del amado.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.107.

Dios quiere nuestro amor y no estará satisfecho con ninguna otra cosa.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.110.

Hay solamente una fuente de verdadera felicidad en esta vida y en la futura, que es el amar y ser amado.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.112.

Los Santos se han distinguido siempre por su disposición a interrumpir sus oraciones privadas para servir a Cristo en la persona del prójimo.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.156.

La parte más importante de cada acción es el amor que la anima.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.293.

La ley de la fertilidad espiritual es sobrenatural.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.294.

Literalmente, no sabemos lo que es bueno para nosotros.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.302.

El hombre realmente espiritual es conocido por la rectitud de su conversación y, aún más, por la integridad de su silencio.
Eugene Boylan; El Amor Supremo, (1952), Ediciones Rialp, 6 edición, Madrid, 2002, p.314.

domingo, 28 de diciembre de 2008

Es Cristo que Pasa

Un día…abre tu corazón al Señor y cuéntale tu historia.….
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 1.

La mortificación es la oración de los sentidos….
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 9.
Para servir, servir….
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 50.

El cristiano sabe que Dios hace milagros…. Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 50.

Dios no se conforma con la estabilidad en un nivel conseguido…..
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 54.

La conversión es cosa de un instante; la santificación es tarea de toda la vida…
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 58.

Todos los hombres son amados de Dios, de todos ellos espera amor.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 110.

Ninguna persona es un verso suelto, sino que formamos parte de un mismo poema divino.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 111.

La vida cristiana es un constante comenzar y recomenzar, un renovarse cada día.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 114.

El cristiano no es nunca un hombre solitario, puesto que vive en un trato continuo con Dios.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 116.

La caridad, más que en dar, está en comprender.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 123.

Sembrar cada día un poco. Y la cosecha desbordará los graneros.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 160.

Un hombre vale lo que vale su corazón.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 164.

Tenemos que ser muy humanos; porque, de otro modo, tampoco podremos ser divinos.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 166.

Santificar el tiempo.
Es Cristo que Pasa, Josemaría Escrivá de Balaguer, 132.



sábado, 27 de diciembre de 2008

Surco

Medítalo despacio: es muy poco lo que se te pide, para lo mucho que se te da.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco,5.

Estos días – me comentabas – han transcurrido más felices que nunca – Y te contesté sin vacilar: porque “has vivido” un poco más entregado que de ordinario.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 7.

hay que pedirte más: porque puedes dar más, y debes dar más. Piénsalo. Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 13.

¡Es una locura confiar en Dios…!, dicen. – ¿Y no es más locura confiar en sí mismo, o en los emás hombres?
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 44.

Propósito sincero: hacer amable y fácil el camino a los demás, que ya bastantes amarguras trae consigo la vida.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 63.

Todo lo que ahora te preocupa cabe dentro de una sonrisa, esbozada por amor de Dios. Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 89.

La audacia es fortaleza…..
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 97.

¿Miedo? …..nunca.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 102.

….Hacer feliz, muy feliz a la gente….
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 185.

…¿Te duele? Déjate tallar….
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 235.

…Me basta tener delante de mi un crucifijo, para no atreverme a hablar de mis sufrimientos…. Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 238.

…La enfermedad se porta bien conmigo…
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 254.

…Ser transparente consiste más en no tapar que en querer hacer ver…
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 333.

…Cuando se ama de veras…siempre se encuentran detalles para amar todavía más. Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 420.

Cuando falta la oración “pasan y pesan más cosas”.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 479.

La tristeza y la intranquilidad son proporcionales al tiempo perdido….
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 510.

¡Qué ansias tienes de ser extraordinario! Lo que te pasa es ¡vulgarísimo!
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 564.

Evita con delicadeza todo lo que pueda herir el corazón de los demás.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 807.

Si el tiempo fuera solamente oro…, podrías perderlo. Pero el tiempo es vida, y tú no sabes cuánta te queda.
Josemaría Escrivá de Balaguer, Surco, 962.

miércoles, 24 de diciembre de 2008

San Josemaría Escrivá de Balaguer; Forja

Cristo clavado en la cruz, ¿y tú? ¿todavía metido sólo en tus gustos!, me corrijo: ¡clavado por tus gustos!
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 761.

Pon, entre los ingredientes de la comida, “el riquísimo” de la mortificación. San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 783.

Espíritu de penitencia significa saberse vencer todos los días, ofreciendo cosas – grandes y pequeñas – por amor y sin espectáculo.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 784.

…Callar y confiar: dos armas fundamentales en el momento de la adversidad, cuando se te nieguen los remedios humanos….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 799.

Dios nos quiere infinitamente más de lo que tu mismo te quieres…¡déjale, pues, que te exija!.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 813.

…Serás buen instrumento, si cada día luchas para ser mejor.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 821.

….Esfuérzate en no ser obstáculo, sino instrumento….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 874.

…El que tiene la felicidad, el bien, procura darlo a los demás.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 914.

¡Huye del espectáculo!: que tu vida la conozca Dios….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 941.

Ninguna alma, ¡ninguna! Puede resultarte indiferente.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 951.

….Tienes que llevar fuego, tienes que ser algo que queme, que arda, que produzca hogueras de amor de Dios, de fidelidad, de apostolado.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 985.

Si no hubiera más vida que ésta, la vida sería una broma cruel: hipocresía, maldad, egoísmo, traición.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 1000.

Cada vez estoy más persuadido: la felicidad del Cielo es para los que saben ser felices en la tierra. San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 1005.

Jesús: que mis distracciones sean al revés: en lugar de acordarme del mundo, cuando trate Contigo, que me acuerde de ti, al tratar las cosas del mundo.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 1014.

Jesús, no quiero pensar lo que será el “mañana”, porque no quiero poner límites a tu generosidad.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 1032.

martes, 23 de diciembre de 2008

San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja

…Con los años la soberbia aumenta si no se corrige a tiempo.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 596.

Propósito: No habiendo verdadera necesidad, nunca hablaré de mis cosas personales.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 601.

…Si te fuera más fiel!...
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 603.

No sabes si has progresado, ni cuánto…¿De qué te servirá ese cálculo? Lo importante es que perseveres, que tu corazón arda en fuego, que veas más luz y más horizontes….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 605.

…No hay oficios de poca categoría…depende del nivel espiritual del que lo realiza.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 618.

6. …Cuando nos decidimos a hacer lo que debemos, las dificultades se superan fácilmente.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 625.

…Una persona que “no sabe obedecer”, aprenderá nunca a mandar.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 626.

…Si cumplimos – fieles y entregados – este gran tejido será hermoso y sin falla – pero, si uno suelta un hilo acá, otro allá, y otro por el otro lado…., en lugar de un hermoso tejido, tendremos un harapo hecho jirones.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 640.

…Date cuenta que eres muy débil…..
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 643.

....Te crecías ante las dificultades….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 653.

…Llenar de luz el mundo sin que se vea el foco.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 670.

…Cada hijo que os concede Dios es una gran bendición divina: ¡no tengáis miedo a los hijos! San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 691.

….Ayudar a los hijos a ser santos…
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 692.

…No podemos llevar una doble vida: no podemos enseñar lo que no practicamos. En otras palabras, hemos de enseñar lo que, por lo menos, luchamos por practicar.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 694.

…No tener prisa…..¡teniéndola!
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 708.

...Enfréntate con los problemas con sentido sobrenatural…..
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 709.

Las obras en servicio de Dios nunca se pierden por falta de dinero: se pierden por falta de espíritu.
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 731.

En cada jornada, haz lo que puedas por conocer a Dios….
San Josemaría Escrivá de Balaguer, Forja, 737.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...