viernes, 30 de abril de 2010

Dios sabe lo que nosotros no sabemos

El creyente avanza entre tinieblas con la certidumbre de que, aún cuando él no vea nada, Dios por su parte, lo está mirando siempre. Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.192.
Dios sabe lo que nosotros no sabemos.
Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.199.

En cuanto se discute una obligación se prepara uno a no ejecutarla.
Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.201.

Un cristiano cree que el mal no es más fuerte que el bien.
Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.242.

El temor es una falta de fe.
Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.244.

Jesús se sirve de nosotros para continuar su obra.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.256.

martes, 27 de abril de 2010

Somos como Dios nos ve

La característica especial del pobre en el Evangelio es su confianza en Dios, pues precisamente porque ante la inseguridad del mañana él mira primero hacia Dios. Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.59.

La colaboración del hombre con Dios es una ley fundamental de la creación.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.61.
Lo que hace rico a un hombre no es lo que tiene, lo que posee, sino lo que es y lo que hace, tanto de sí mismo cuanto a favor de los demás.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.70.

Procurad a vuestros hijos una instrucción sólida y, si es posible, una amplia cultura; pero desarrollad en ellos la nobleza de los sentimientos, habituándolos a simplificar sus deseos.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.82.

Repetid a vuestros hijos que no tendrán que contar con vuestro ahorro, sino con su trabajo. No les concedáis indistintamente todo lo que os pidan, pues los harías insaciables. Los caracteres se forjan en la escuela de las privaciones, y no se aprecia bien la holgura de la vida sino cuando se ha sentido más o menos el roce de la pobreza.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.83.

Todos los seres son en su naturaleza como Dios los quiere y en su existencia como Dios los ve. Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.89.

El silencio es la atmósfera propia de la cruz. Las fuerzas se escapan bajo las palabras.
Faber en Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.138.

martes, 20 de abril de 2010

Tomar el Evangelio como regla de vida

Si el hombre no respeta el orden establecido por Dios, sino que rompe la armonía de su plan, provoca desórdenes que arrastran tras de sí su propio sufrimiento.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.29.

La felicidad depende de nosotros; su fuente reside en nosotros. Si vivimos como discípulos de Cristo, poseemos dentro de nosotros mismos los medios de ser dichosos.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.31.

Nadie espera en esta vida una felicidad completa. “la felicidad de los hombres – decía Bossuet – se compone de tantas piezas que siempre falta alguna”.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.33.

La felicidad es un don que Dios nos hace y que deriva de nuestra fidelidad a sus leyes. La dicha es una consecuencia, no un fin.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.34.

A quienes les falta Dios ignoran la cantidad de dicha que aquí abajo puede poseerse.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.34.

Los deseos de santidad no serían más que palabrería si no se tradujeran en servicio y en amor al prójimo.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.41.

Nuestro mundo necesita hombres que tomen al Evangelio como regla de vida.
Georges Chevrot; Las Bienaventuranzas (1952), Rialp, Undécima edición, Madrid, 1991, p.47.

sábado, 17 de abril de 2010

Sin oración la fe se desdibuja

Ningún cristiano puede conformarse con conocer a Jesucristo solo de oídas: la vida cristiana es esencialmente una relación personal con Jesús.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 5.

Más que de la parábola del hijo pródigo, deberíamos hablar de la parábola del Padre misericordioso.
Juan Pablo II en Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 5.

Si queremos vivir como hijos de Dios, hemos de aprender a acoger su misericordia: no podemos saber verdaderamente quiénes somos si desconocemos el amor de Dios por nosotros.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 13.

En todas las cegueras hay falta de oración.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 30.

Sin oración la fe se desdibuja y se pierde la única clave que permite entenderse a fondo a sí mismo y ser señor de la propia vida: que no hemos sido hechos para la soledad, sino para el amor.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 31.

Hemos sido creados para vivir en un diálogo entusiasmante con Dios.
Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 31.

Es a Jesús a quien buscaís cuando soñáis la felicidad; es El quien os espera cuando no os satisface nada de lo que encontráis; es El la belleza que tanto os atrae; es El quien os provoca con esa sed de radicalidad que no os permite dejaros llevar por el conformismo; es El quien os empuja a dejar las máscaras que falsean la vida; es El quien os lee en el corazón las decisiones más auténticas que otros querrían sofocar. Es Jesús el que suscita en vosotros el deseo de hacer de vuestra vida algo grande.
Juan Pablo II en Jorge Miras; cara a cara con Jesús, Ediciones Palabra, Madrid, 2003, p. 32.

miércoles, 14 de abril de 2010

Tiempo por dentro

Están agobiados porque les falta tiempo por dentro para vivir el presente y así poder disfrutarlo, haciendo una cosa detrás de otra, con paz y con una sonrisa.
Jaime Nubiola, Tiempos de Agobio (artículo), Almudi.org, Abril 2010.

martes, 13 de abril de 2010

Construirnos una celda interior

Por la gracia de Dios hay hoy día muchas almas que se acercan diariamente a la Santa Mesa. M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 7.

Jesús se da a nosotros especialmente por la Comunión.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.19.

En el momento de la Comunión entra Jesús de tal suerte en nuestro corazón y en nuestra alma, que nuestros afectos y nuestros pensamientos pueden llamarse afectos suyos y pensamientos suyos. Primeramente los tiene El. Después nos los comunica según la medida actual de nuestro amor. Si un alma tiene poco amor, Jesús se ve forzado a limitarse a las estrechas dimensiones y restringir sus dones.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 20.

Desde el fondo de su tabernáculo, Jesús me mira sin cesar, con una mirada que me penetra a fondo. ¡Y qué mirada tan atenta y tan tierna!.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.38.

La ley del amor es lanzarse al exterior.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.51.

No nos contentemos con un amor vivo: busquemos un amor despierto, siempre activo, cuya ambición sea llegar a vivir sin cesar por Jesús con la adorable Trinidad.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 56.

El alma se recoge cuando, juntando todas sus potencias, entra en sí misma para encontrar a Dios allí.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p.59.

Construirnos una celda interior.
Catalina de Siena en M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 62.

Que nunca la parte que se da al prójimo disminuya la que se debe dar a Dios; que nuestra acción no se separe de nuestra contemplación, sino que sea nuestra contemplación la que se exteriorice y se expansione en el alma de nuestros hermanos.
M.V.Bernadot. De la Eucaristía a la Trinidad, Cuadernos Palabra, Madrid, 1983, p. 68.

sábado, 10 de abril de 2010

Dar paz y alegría a los demás

Quien rechaza a Cristo se queda sin luz y ya no sabe por donde va el camino. Queda desorientado en lo más íntimo de su ser.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.94.

La presencia de satanás en la historia de la humanidad aumenta en la misma medida en que el hombre y la sociedad se alejan de Dios.
Juan Pablo II en Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.81.
Jesus se hace presente en los enfermos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.100.
Aprender a ser buenos enfermos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.100.

Ante el aparente fracaso de muchas tentativas debemos recordar que Dios no pide tanto el éxito, como la humildad de recomenzar sin dejarse llevar por el desaliento y el pesimismo.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.127.

En el fondo de nuestros corazones hay profundos contrastes: somos capaces de lo mejor y de lo peor.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.130.

Un sincero arrepentimiento es siempre la ocasión de un encuentro nuevo con el Señor, del que se pueden derivar insospechadas consecuencias para nuestra vida interior.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.132.

La alegría verdadera tiene su orígen en Cristo.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.153.

La tristeza nace del descamino y del alejamiento de Dios.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.153.

Dar paz y alegría a los demás.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.153.

Muchas personas pueden encontrar a Dios en nuestro optimismo, en la sonrisa habitual, en una actitud cordial.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.155.

lunes, 29 de marzo de 2010

Por mucho imaginar enferma la memoria

Ni siquiera sicológicamente hablando es posible el desarrollo de la personalidad sin una gran cantidad de renuncias. El hombre, como la obra de arte, se hace a base de renunciamientos. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.31. 

El recogimiento es el secreto de la vida de oración. Y que este amoroso silencio interior – exige una generosidad sin fronteras. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.36. 

Recogerse no significa olvidar, significa atender, como un hijo atiende al padre que le habla. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.36. 

Consérvate para Dios, y entonces lo verás todo más bello. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.37. 

Por el mucho imaginar enferma la memoria. Ramón Llull en La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.37. 

Frena tu fantasía y serás alma de oración. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.37. 

Está bien que trabajes para tapar una a una las grietas por donde el recogimiento se te escapa, pero es mejor que enciendas un gran fuego en el centro de tu corazón, y así ningún frío podrá atarazar tu interior vitalidad enamorada. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.39. 

Cuando vuelvo mi vista atrás y miro mi vida pasada, debo confesarme que hacía tan pocos progresos en la vida espiritual porque me faltaba la meta precisa. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.74. 

Toda alma que quiere amar desconfía de lo que es demasiado fácil. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.119.

Lo entonado, lo acorde, es sencillo; lo que desafina es complicado. La simplicidad es el signo de Dios. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.119. 

Si somos sencillos con Dios también lo seremos con los hombres. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.120.

viernes, 26 de marzo de 2010

No te contentes con tu oración actual

Almas religiosas enfermas de poca fe. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.17.
La castidad es un vuelo de amor que arrastra en sus alas encendidas la fragilidad del propio cuerpo.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.18.

Fe y amor. ¡Atención! ¡Penetra bien en estas palabras, no las dejes resbalar por muy oídas. Si ellas no se hacen ardor de nuestra carne, el bien que obremos no logrará arrastrar a nadie: no será vital.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.18.
Cuidar que las obras no sean seco ramaje, aparatoso y sin savia.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.20.

Gritar hacia fuera y no clamar hacia adentro es el origen de todas las afonías y quebrantos de los cristianos.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.20.

Hay que aprender a orar, a vivir hacia adentro, a SER. La acción irrumpirá luego, ineludiblemente, “como la flor estalla en la rama que ya no puede más con la primavera que lleva dentro”. La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.20.
Debemos correr y apresurar el paso detrás de Jesucristo.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.25.

Algunos se esconden bajo la fórmula tan aceptada del “hago lo que puedo”, cuando ésta no ha sido nunca suficiente norma de conducta; ante todo, como afirma un dicho italiano, se hace lo que se debe – agotándolo – después se hace lo que se puede, y ¡ entonces será posible hacer lo que se quiere!
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.26.

No te contentes, lector con tu oración actual, sea del grado que sea.
La vida en Dios, Introducción a la Vida Espiritual y Sermones Capitulares Cartujos (1951), Ediciones Rialp,5ª edición,Madrid, 1991, p.27.

miércoles, 24 de marzo de 2010

Centrarse en los demás te ayuda a centrarte

El apego perderá la batalla, cuando lo desocultemos y lo miremos de frente, cara a cara, porque nuestra ceguera es lo que le da poder sobre nosotros. María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.8.
El apego es miedo, y éste es un sentimiento que quita libertad e impide amar.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.9.

Dejar de mentirse a uno mismo es el mejor de los amuletos.
Patrick Millar en María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.26.
Aprender y aceptar que fuimos lo mejor que pudimos ser.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.29.

Nada se queda quieto…y si uno no camina….¡La vida nos empuja!...uno mismo es quien elige si para bien o para mal…para arriba o para abajo.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.33.
Las actitudes son más importantes que las aptitudes.
Winston Churchill en María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.47.

Cada vez que sucede algo malo, puedo elegir entre ser víctima o aprender de ello.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.48.
Nadie percibe una vibración de otro sin experimentarla.
Herman Hesse en María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.71.

La mujer completa ama a sus hijos a través de su marido.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.80.
Lo más grande que un hombre puede hacer por sus hijos es amar a la madre de sus hijos. Theodore hesburgh en María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.84.
Centrarse en los demás te ayuda a centrarte.
María Guadalupe Buttera, Roberto Federico Ré; Madurando nuestros apegos, San Pablo, Buenos Aires, 2009, p.109.

miércoles, 17 de marzo de 2010

¡No os dejéis desanimar y no renunciéis a vuestros sueños!

El cristianismo no es en primer lugar una moral, sino experiencia de Jesucristo, que nos ama personalmente, jóvenes o viejos, pobres o ricos; nos ama también cuando le damos la espalda.
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.
¡si verdaderamente hemos encontrado a Jesús no podemos menos que dar testimonio de él a todos aquellos que aún no han cruzado la mirada con él!
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.

¡No tengáis miedo, vosotros, queridos jóvenes y queridas jóvenes, si el Señor os llama a la vida religiosa, monástica, misionera o de especial consagración: Él sabe dar gozo profundo a quien responde con valor!.
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.

Jesús recuerda al joven rico los diez mandamientos, como condiciones necesarias para “tener en herencia la vida eterna”. Estos son puntos de referencia esenciales para vivir en el amor, para distinguir claramente el bien del mal y construir un proyecto de vida sólido y duradero.
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.

Dios nos da los mandamientos porque nos quiere educar en la verdadera libertad, porque quiere construir con nosotros un Reino de amor, de justicia y de paz. Escucharlos y ponerlos en práctica no significa alienarse, sino encontrar el camino de la libertad y del amor auténticos, porque los mandamientos no limitan la felicidad, sino indican cómo encontrarla.
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.

¡A pesar de las dificultades, no os dejéis desanimar y no renunciéis a vuestros sueños! Cultivad en cambio en el corazón deseos grandes de fraternidad, de justicia y de paz. El futuro está en las manos de quienes saben buscar y encontrar razones fuertes de vida y de esperanza. ¡Si queréis, el futuro está en vuestras manos, porque los dones y las riquezas que el Señor ha puesto en el corazón de cada uno de vosotros, plasmados por el encuentro con Cristo, pueden traer auténtica esperanza al mundo! Es la fe en su amor la que, haciéndoos fuertes y generosos, os darás el valor de afrontar con serenidad el camino de la vida y a asumir responsabilidades familiares y profesionales. Empeñaos en construir vuestro futuro a través de itinerarios serios de formación personal y de estudio, para servir de modo competente y generoso al bien común.
Mensaje del Santo Padre Benedicto XVI para la XXV Jornada Mundial de la Juventud (28 marzo 2010)."Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" (Mc 10,17). 22 de febrero de 2010.

sábado, 13 de marzo de 2010

Dejarnos hacer y rehacer por Dios cuantas veces sea necesario

Quién ha dejado que su sensibilidad interior se “duerma” o “muera” para las cosas de Dios, se queda sin señales y desorientado.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.45.
Para afrontar decididamente la lucha contra el pecado venial es preciso reconocerlo como tal, como ofensa a Dios que retrasa la unión con El.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.59.

En el examen de conciencia se confronta nuestra vida con lo que Dios esperaba, y espera, de ella. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.61.
Dejarnos hacer y rehacer por Dios cuantas veces sea necesario.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.69.

La soberbia es como esos espejos curvos que deforman la verdadera realidad de las cosas. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.72.

La santidad es ejercicio de virtudes un día y otro, con constancia, en el ambiente y en las circunstancias en que vivimos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.73.

Todo debe servir para amar a Dios y hacer apostolado.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.74.

Cuando correspondemos al amor de Dios los obstáculos se vencen; y al contrario, sin amor hasta las más pequeñas dificultades parecen insuperables.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.81.

jueves, 25 de febrero de 2010

El que abandona la mortificación queda atrapado por los sentidos

Cuando alguién diga: “Yo tengo una pereza irremediable, yo no soy tenaz, yo no puedo terminar las cosas que emprendo”, debería pensar: “No estoy lo suficientemente cerca de Cristo”. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.11.


Para los que tengan pesimismo, pensando que sus defectos no tienen remedio, sepan que ha llegado el momento. Comienza la Cuaresma; miremósla como un tiempo de cambio y de esperanza.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.11.


La persona que abandona la mortificación queda atrapada por los sentidos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.12.

Sin espíritu de sacrificio y de mortificación no hay progreso en la vida interior.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.12.

Ningún día sin cruz, ninguna jornada, en la que no carguemos con la cruz del Señor.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.13.

La cruz – pequeña o grande – aceptada produce paz y gozo. Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.7, p.14.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.18.

Si alguna vez en nuestro apostolado personal nos pareciera que alguien tiene una enfermedad del alma sin aparente solución. Si la hay; siempre. Quizá el Señor espera de nosotros más oración y mortificación, más comprensión y cariño.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.19.

El demonio conoce el mercado y, como buen vendedor, ofrece exactamente lo que calcula que el comprador tomará.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.21.

El demonio promete siempre más de lo que puede dar.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.22.

Nuestro propio yo puede ser, en muchas ocasiones, el peor de los ídolos.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.23.

La confesión, un encuentro con Cristo.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.30.

La vida interior es un diálogo de amor en el que Dios es siempre el punto de referencia.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.30.

El espíritu de penitencia está principalmente en cumplir, cueste lo que cueste, el deber de cada instante.
Francisco Fernández Carvajal; Hablar con Dios, Palabra, Madrid, 1997, T.2, p.32.

viernes, 19 de febrero de 2010

¿Cuál es la Justicia de Cristo?

Aquello de lo que el hombre tiene más necesidad no se le puede garantizar por ley.
Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2010.

El hombre es frágil a causa de un impulso profundo, que lo mortifica en la capacidad de entrar en comunión con el prójimo. Abierto por naturaleza al libre flujo del compartir, siente dentro de sí una extraña fuerza de gravedad que lo lleva a replegarse en sí mismo, a imponerse por encima de los demás y contra ellos: es el egoísmo, consecuencia de la culpa original.
Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2010.

¿Cuál es la justicia de Cristo? Es, ante todo, la justicia que viene de la gracia, donde no es el hombre que repara, que se cura a sí mismo y a los demás.
Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2010.

Convertirse a Cristo, creer en el Evangelio, significa precisamente esto: salir de la ilusión de la autosuficiencia para descubrir y aceptar la propia indigencia, indigencia de los demás y de Dios, exigencia de su perdón y de su amistad.
Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2010.

La fe no es un hecho natural, cómodo, obvio: hace falta humildad para aceptar tener necesidad de Otro que me libere de lo “mío”, para darme gratuitamente lo “suyo”. Esto sucede especialmente en los sacramentos de la Penitencia y de la Eucaristía. Gracias a la acción de Cristo, nosotros podemos entrar en la justicia “más grande”, que es la del amor (cf. Rm 13,8-10), la justicia de quien en cualquier caso se siente siempre más deudor que acreedor, porque ha recibido más de lo que podía esperar.
Benedicto XVI, Mensaje para la Cuaresma 2010.

viernes, 12 de febrero de 2010

El egocentrismo es un proceso que castiga al que lo sufre

Cada uno de nosotros hemos de procurar llenar de ideales, valores, actividades, entretenimientos y, en definitiva, de amor, la propia familia y el propio hogar.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.335.

La vida puede compararse a un juego de naipes, en el que contamos con cartas más o menos buenas y con la posibilidad de aprender a utilizar cada vez mejor unas y otras.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.342.

En cada instante, y para cada persona, el “mejor modo de ser” es…el que en ese momento posee. Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.343.

La puerta de la felicidad no se abre hacia adentro, sino hacia fuera, para otorgar el bien a los otros.
Kierkegaard en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.376.

La atención excesiva a los afectos o emociones – sean estos de naturaleza sensible, psíquica o propiamente espiritual- componen un modo más refinado de optar por el propio yo; y cuando semejante atención se torna exclusiva, lo bueno en sí resulta anulado en aras del bien para cada cual.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.377.

La máxima falsificación de la libertad humana consiste en rechazar lo bueno en cuanto bueno, para atender tan solo al propio beneficio.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.377.

El hombre que no elige el bien supremo al que su naturaleza le inclina, sino que se prefiere a sí mismo por encima de todo y de todos, ni se perfecciona como persona, ni logra ser feliz.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.379.

El egocentrismo es un proceso que castiga al que lo sufre. Así como la respetuosa preocupación por el objeto de nuestro amor nos da alas y fuerzas, la fijación egocéntrica en nuestro propio beneficio nos despoja de la fuerza y la confianza porque el egocentrismo nos deja a mered de un interminable “temor por nuestro pequeño Yo” que podría sufrir algún perjuicio y, al menos como posibilidad, está en constante riesgo de destrucción. Quien hace de sí el centro de todo no encuentra forma de escapar al temor por sí mismo.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.401.

Lo que importa no es tanto amar, sino, amar bien lo bueno, lo que merece ser bien amado.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.403.

Manejar el arte de poner en primer plano las facetas más alentadoras y alegres de cada momento constituye una garantía de salud mental, de eficacia y en definitiva de felicidad.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.407.

viernes, 5 de febrero de 2010

El bien en sí versus el bien para sí

Una vez visité un hogar de niños con severo retraso mental, en compañía de dos estudiantes. Uno de ellos comentó: “¡Qué terrible! ¡Cómo sufren esos pequeños! Yo nunca podría trabajar aquí”. El otro dijo:
“ Bueno, si supiera que no hay suficientes ayudantes disponibles, no me importaría trabajar aquí, porque se necesita mucho apoyo y amor”. Ambos eran compasivos, pero el primero pensó en sus propios sentimientos, el otro acerca del bienestar de los niños. Si nos damos cuenta que somos necesarios, crece nuestra fuerza para superarnos, pero si nos concentramos en averiguar si esas energías son suficientes, atendemos más a nuestras debilidades y nos sentimos frustrados.
Elisabeth Lukas en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.204.

A muchos de nosotros nos importa más cómo nos sentimos al hacer o dejar de hacer algo que si lo realizado es bueno o malo, resulta beneficioso o perjudicial para los otros.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.205.

Muchos de nuestros contemporáneos no tienen otro criterio para calificar algo como bueno o malo que la repercusión sentimental o afectiva que experimentan en sí mismos: el bien-para-sí, y no el bien-en-sí.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.205.

jueves, 4 de febrero de 2010

También se sufre por no querer sufrir

Cuanto más ansiosamente buscamos algo, tanto más dificultamos el conseguirlo. La angustia realiza aquello mismo que teme y podemos decir que el deseo vivido con excesiva intensidad ahoga aquello mismo que tanto anhela. Viktor Frankl en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.189. 

El hombre de hoy sufre también por no querer sufrir, igual que podemos enfermar a fuerza de buscar la salud perfecta. Pascal Bruckner en en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.189. 

Somos humanos en la medida que somos capaces de no vernos, de no notarnos y de olvidarnos de nosotros mismos dándonos a una causa para servir, o a otra persona para amar. Viktor Frankl en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.195. 

Es un hecho largamente demostrado que el exceso de instrospección resulta perjudicial. El ser humano se caracteriza por tener una naturaleza volcada hacia el mundo. Si se pega a su ego de manera hipocondríaca, cae en la vorágine de miedos propia de una criatura desvalida……..La sicología también nos enseña que las personas que no se gustan están permanentemente dedicadas a sí mismas, mientras que las que están de acuerdo consigo mismas apenas reflexionan sobre ellas- ¿Ignórate y te tendrás en cuenta! . Elisabeth Lukas en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.202.

sábado, 30 de enero de 2010

Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad

Quien no disfruta como un enano al obrar correctamente, todavía tiene mucho que aprender y ejercitar para llegar a ser realmente bueno.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.93.

El afán de conocer depende del amor que despiertan en cada persona las distintas realidades.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.121.
Lo mejor del tiempo es que pasa. Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.155.
No es lógico, aunque si bastante habitual y comprensible, que compliquemos el presente amontonando en él el pasado y el futuro.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.155.

Una magnífica terapia ante el miedo consiste en no anticipar los problemas ni intentar resolverlos antes de que surjan; porque, en el caso de que más tarde lleguen a presentarse, será entonces – nunca antes – cuando podremos darle solución.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

Los peores problemas son los que…. Nunca llegan a existir: los que nos imaginamos y anticipamos.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

La mejor receta humana contra la mayoría de nuestros males…es el buen humor.
Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.156.

8.

viernes, 29 de enero de 2010

La belleza libera. Renueva, vigoriza e inspira

La belleza libera. Renueva, vigoriza e inspira. Todos los ejecutivos lo saben y a veces obran en consecuencia, y por eso eligen escenarios de gran belleza para las reuniones de suma importancia. Para agasajar a un cliente o para planificar el futuro se necesita el mejor entorno posible, un lugar que nos lleve a dar lo mejor de nosotros mismos. A nivel intuitivo, todos sabemos que la belleza desempeña un papel que no puede compararse con nada más en su impacto en el espíritu humano, ya que libera todas nuestras energías y reflexiones más profundas y nos conecta con nuestros afectos más elevados.

Tom Morris “ Si Aristóteles dirigiera la General Motors” en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.67.

jueves, 28 de enero de 2010

Una persona herida, hiere a las demás

Las heridas no curadas pueden reducir enormemente nuestra libertad. Pueden dar origen a reacciones desproporcionadas y violentas, que nos sorprenden a nosotros mismos. Una persona herida, hiere a los demás. Y, como muchas veces oculta su corazón detrás de una coraza, puede parecer dura, inaccecible e intratable. En realidad, no es así. Solo necesita defenderse. Parece dura, pero es insegura; está atormentada por malas experiencias. Hace falta descubrir las llagas para poder limpiarlas y curarlas. Poner orden en el propio interior, puede ser un paso para hacer posible el perdón. Pero este paso es sumamene difícil y, en ocasiones, no conseguimos darlo. Podemos renunciar a la venganza pero no al dolor. Aquí se ve claramente que el perdón, aunque está estrechamente unido a vivencias afectivas, no es un sentimiento. Es un acto de la voluntad que no se reduce a nuestro estado psíquico. Se puede perdonar llorando. Jutta Burggraf en Tomás Melendo, Gabriel Martí; Elogio a la Afectividad, Ediciones Internacionales Universitarias, Madrid, 2009, p.53.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...