sábado, 10 de diciembre de 2022

Barbara Vine; Bodas de azufre


 

1

Tenía noventa y cuatro inviernos.

 

1

Stella sigue siendo una persona que pertenece al país de los vivos.

 

1

No sé cómo se llamaba ni a qué se dedicaba ni cuándo murió ni nada acerca de él y esa es la idea que tengo yo de lo misterioso. Stella es un misterio. Nunca habla de su marido, jamás menciona siquiera que lo tuvo alguna vez. Es más, podría añadir que jamás hace referencia al pasado y eso es realmente asombroso en un lugar como este, porque del pasado es de lo único que hablan la mayoría de los huéspedes. Es su único tema de conversación. Y para algunos de ellos, Maud Vernon por ejemplo, es el pasado remoto, como si el mundo permaneciese inmóvil desde 1955. El otro día me preguntó si el chocolate seguía racionado.

 

6

Se sabe cuándo se ha dejado de ser una muchacha, cuándo no nos queda más remedio que reconocer que se es demasiado vieja para algo, que no estamos ya para esos trotes.

 

6

Nunca pensé en que me aburría, hasta que conocí a Ned, o, mejor dicho, hasta que identifiqué el aburrimiento con el matrimonio, y entonces me dije que no podía esperar emoción de mi matrimonio.

 

6

En el campo, la gente empieza a envejecer mientras es joven.

 

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Se trataba de una casa que no era un hogar, sino un refugio para desconectarse del mundo, un lugar para ocultarse a los ojos del prójimo, un abrigo de la tormenta.

 

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Nunca he sabido hasta qué punto creía realmente en sus elucubraciones, si todo aquello no sería otra escena del guión dramático que preparaba para sí misma. Para vivirlo en lugar de la vida,

 

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Pensaba a veces que Gilda había dividido sus existencia en estas fases: juventud pictórica de encanto y emociones, matrimonio con un hombre locamente enamorado de ella y edad mediana

 

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En la que él se había descarriado y ella luchaba para recuperarlo.

 

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Me adentraba en el país de las últimas veces.

 

19

Es un lugar extraño y encontrarse allí otorga peso a todo lo que una hace.

 

19

Casi todas las personas que conozco viven así, no como desean vivir sino de la forma mejor y más prudente que consiguen.

 

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Es como si existiesen dos clases de tiempo, uno para la felicidad y otro para el miedo.

jueves, 8 de diciembre de 2022

Lorena Franco; Palabras

Si tienes palabras más fuertes que el silencio, habla. Si no las tienes,entonces guarda silencio. EURÍPIDES

 

Palabras

Yo vivía en un cuento precioso y era feliz sin percibir, en ningún momento, lo que sucedería.

 

Palabras

Escondida entre las sombras de mi decepción y desconsuelo.

 

Melancolía

El que ama más tiene una recompensa aún mayor y, ¿sabes cuál es? Conocer la capacidad que tiene su alma de ofrecerlo todo por nada.

 

Época

Fuimos un cuento breve, que leeré mil veces.

 

Época

¿Cómo olvidar a alguien que te dio tanto para recordar?

 

Serendipia

SERENDIPIA Hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta.

 

Serendipia

Conocerte fue un hallazgo inesperado y en su momento pensé que afortunado, como sucede cuando sientes felicidad al estar al lado de alguien. Me hiciste feliz. Pero estoy empezando a darme cuenta que lo mejor que pudo pasarme fue que me abandonaras

 

Desenlace

Quizás no se trate del final feliz, quizás se trate de la historia.

 

Desenlace

No había sido yo quien le había provocado dolor a nadie.

 

Desenlace

una historia. Los científicos dicen que estamos hechos de átomos, pero a mí un pajarito me contó que estamos hechos de historias.   EDUARDO GALEANO

 

 

Ferran Torrent; La vida en el abismo


1

Uno es en el juego lo que es en la vida: una extensión de sus propias dudas, de su osadía, de los rasgos personales que le caracterizan.

 

4

Me atraían y todavía me atraen los tipos que vulneran las normas, los que viven al límite, los que aceptan el riesgo como parte natural de la vida, los que se lo juegan todo a una carta —incluso en el sentido metafórico de la expresión—, aquellos que, si lo pierden todo, no expresan ni una palabra de lamento, ni una queja, conscientes quizá de que la derrota es una motivación para recuperarse y el éxito un permiso para seguir recorriendo un angosto sendero flanqueado únicamente por enormes acantilados, en el que se han acostumbrado a vivir porque todo lo demás, lo que interesa a la mayoría, les aburre, les agobia hasta el extremo de anular su personalidad.

 

4

Exagerado en los contenidos de sus relatos, se veía empujado por el deseo de elevar su autoestima con historias probablemente apócrifas, en cualquier caso fascinantes.

 

4

Pero es bien sabido que, exceptuando a los escritores y artistas en general, todos los gremios son proteccionistas.

 

5

Dicen que, en esencia, todo conflicto es un malentendido.

 

11

Aburrimiento radical.

 

11

La suicida concepción del juego del Rubio les forzaba a entrar en su terreno. Era enormemente difícil enfrentarse a alguien dispuesto a todo. Les provocaba con sangre fría, con el dominio de una mirada inmutable, perturbadora. Se diría que había perdido circunstancialmente la conciencia de los más elementales principios del sentido común. Aquello les insultaba, porque la respuesta no podía ser inteligente ni sabía. No. La respuesta a tanta ofensiva, a tanta soberbia, se hallaba en el terreno ignoto al que él quería llevarles, en donde perdían la noción de pensar, de dirimir con habilidad si era oportuno o no aceptar la apuesta.

 

11

Hay una desenvoltura interior, una metafísica de tahúr, que determina la firmeza del aspecto, y no hay manera de representarlo si no tienes metodizado un punto de locura, de resolución o de coraje que te libere de la racionalidad.

 

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El gran jugador, el genuino, siempre busca algo más, atraído por su particular abismo. Al igual que el buen narrador busca la perfección imposible, el tahúr persiste en la intuición perfecta, en la partida genial, sin darse cuenta de las fisuras que escapan a su control en el plan para lograr tal objetivo.

 

15

He encontrado en la literatura la terapia casi perfecta para crear los universos reales que me interesan.

 

15

Supongo que un ídolo es alguien al que admiramos por lo que no somos.

 

15

No se trata de ser joven o viejo, es un problema de fe laica, de creer en la única esperanza, la terrenal.

 

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El horror a la cotidianidad vacía de sorpresas.

 

16

No hay mejor estrategia que disponer de varias.

 

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Jugué para ganar; no tanto dinero como confianza, seguridad en la convicción de que era capaz de enfrentarme a mis miedos. Gané, y mucho.

 

16

El bingo de ludopatía para pobres.

 

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Me pregunto, pues, si el Rubio existió o fue sólo fruto de mi imaginación transgresora, de mi deseo por prevaricar una moral estúpida que se aferraba como una garrapata a mi cerebro, de mi obstinación juvenil por inventarme un referente radical que me protegiera de una vida esquemática, con toda la simplicidad mediocre que implicaba. 


16

Cámara de gas, al ver que el veneno empezaba a envolverle, exclamaba un desesperado e inútil «sálvame, Joe Louis», encomendándose al único dios que reconocía, el campeón mundial de los pesos pesados. El Rubio fue mi dios durante muchos años. Aún debería serlo, porque aún soy aquel cobarde con miedo a aprender el radical oficio de vivir contra las convenciones sociales; aún soy el inútil incapaz de dispararse en la sien de la vulgaridad cotidiana.



Yasmina Khadra; El escritor



De mis errores, no estoy arrepentido. Mis alegrías no tienen ningún mérito. La Historia no tendrá otra edad que la de mis recuerdos, y la eternidad el engaño de mi letargo. SID ALÍ, Lo que sueñan los lobos

 

Estaba decidido a engullirse la vida con la voracidad de los que se han curado milagrosamente.

 

1

Tal vez me habría servido de consuelo una pequeña sonrisa ante una separación que tenía algo de ruptura y de acuartelamiento a la vez.

 

2

No era cuestión de aislarte ni de compadecerte de tu destino.

 

4

Hay que saber tolerar lo que no podemos impedir. Sobre todo cuando tienes menos de doce años. Un niño es simplemente un niño. No tiene más remedio que adaptarse. Su única oportunidad está en su capacidad de acomodarse. Y sólo hay una. Una sola y única oportunidad. Ínfima y no renovable. Mi instinto de supervivencia hacía las veces de la sensatez. A eso me agarraba. La Cosita que se reducía en mí se negaba a marchitarse del todo. Estaba hundida, hecha polvo, pero se mantenía firme. Una vida es toda una historia. Y una historia no tiene por qué ser un cuento de hadas. Es algo que le ocurre a alguien, que le encanta o le desencanta, le hace o le deshace, soberana e inmutable, intransigente e inexorable. Lo que importa es lo que sacas de ella, no lo que en ella dejas.

 

4

Me identificaba más fácilmente con las historias que tenían que ver con una familia solidaria frente a la adversidad. Sentía admiración por una madre coraje, un niño leal o un pariente patéticamente abnegado hacia los suyos.

 

4

La atrocidad no está en el horror que descubrimos, ni en el gesto que la inflige; está en la pena que sobreviene de súbito. Me dolía todo el cuerpo a causa de mi improvisado jergón, y me dolían hasta los pensamientos por darme de cabezadas.

 

5

Desde ese año empecé a refugiarme en los libros. Cada título me proporcionaba una grieta a través de la cual me escapaba de El Mechuar. Los cuentos me propulsaban al centro mismo de un mundo cautivador, me preservaban mientras duraba una lectura, de las influencias negativas de la fortaleza.

 

5

Comenzaba una página como se emprende un camino, y me dejaba ir al capricho de la narración. Escogía mis amigos entre los personajes, cavaba mis madrigueras en medio de las guaridas de los bandidos y los antros de las brujas, mientras los ogros tripudos me adoptaban, algo que los instructores, debido a su impericia, no lograban nunca del todo.

 

II. La isla de Kolea

El pecado original del arte es haber querido convencer y complacer, como si se tratara de flores que crecen con la esperanza de terminar en un jarrón. JEAN COCTEAU

 

8

La lectura era nuestra principal forma de evasión. Nos hablaba del mundo que tanto echábamos de menos, de gente que nos hubiera gustado conocer, de tierras lejanas y de otras civilizaciones; nos contaba las guerras, los dramas y las aberraciones de una humanidad en perpetuo cuestionamiento; nos explicaba los mecanismos de la gloria y la decadencia; nos enseñaba a conocer mejor a los demás y nos hablaba de acontecimientos en los que una escuela como la nuestra no tenía por qué fijarse. Teníamos sed de aprender, sed de vivir y de existir; no ya como matrículas, sino como individuos, con lo que eso supone en cuanto a estados de ánimo, aspiraciones, voluntad de ser distintos, de vestirse de manera distinta, de caminar de manera distinta en lugar de caminar al paso, de llevar el mismo uniforme y la misma cruz sin tener la posibilidad de examinar nuestra situación o de cortar con todo. Leer significaba, para nosotros, la negación del hecho consumado; era abatir las barreras que nos separaban de los demás, que nos recluían; hacer pedazos la camisa de fuerza que nos inmovilizaba y nos retenía lejos de las cosas sencillas y ordinarias de la vida.

 

8

Después de cada lectura atravesaba un momento de éxtasis, como si rumiara un alimento celestial. Estaba como en las nubes.

 

jueves, 29 de septiembre de 2022

Como si existiese el perdón, Mariana Travacio



Como si existiese el perdón

Un fantôme ne meurt jamais, il reste toujours à venir et à revenir. JACQUES DERRIDA


Hablaba cada día menos, como si solo pudiera hablar para dentro, consigo misma, para acomodarse a la tristeza.


Corazón espantado


Con esa palidez de lo que ya no tiene alma.

Los abrazos oscuros; Julia Montejo


 

Vamos por la vida oyendo mal, viendo mal e interpretando mal para dar sentido a la historia que nos contamos a nosotros mismos. JANET MALCOLM

La maternidad me hizo descubrir un amor nuevo y elástico, plagado de sutilezas ignotas.

 

El dulce premio al tiempo exclusivamente entregado a ellas.

 

Ese silencio lleno de mar.

 

Qué gran verdad que el lujo hoy es el espacio.

 

Álex necesitaba la verdad, pero en realidad no quería saber. Lo que ahora sabíamos los dos es que el amor también se agota. A veces se rasga de repente o muere por el mero desgaste. Exactamente igual que una prenda, porque a menudo eso que llamamos amor no es más que un abrigo con el que decidimos protegernos dos. Y allí nos quedamos, perdiendo más o menos movilidad dependiendo de lo holgada que nos quede la prenda, a salvo del mundo, del tiempo, de la soledad. Dos cuerpos se procuran calor mutuo aunque paguen por ello un precio prohibitivo. Y lo hacen porque fuera hace frío y tienen miedo.

Nuestra casa en el árbol; Lea Vélez


 


Mamá, explícame una cosita, por favor. ¿Por qué existen los grandes hombres, pero no existen los grandes niños? MICHAEL COLLINSON, seis años

 

Viajar al país de la infancia.

 

Metáforas físicas de la realidad moral

 

Nosotros somos de los que convierten la realidad en ficción y viceversa.

 

El tiempo solo corre cuando vamos contra él.

 

Vivir en un libro de aventuras!

 

Fue como entrar en un cuadro.

 

El inventario de nuestro amor.

 

Hogar mental

 

Caí fascinado en un trance de recuerdos, preguntándome si la infancia no será más que el lugar donde se siembran profecías.

 

Amor a contrarreloj.

 

Fueron los años en los que escribimos la partitura de nuestra vida y la música de los recuerdos pasa por mi interior como el río salado que corre frente a las ventanas.

 

El tiempo de resurgir. El tiempo inmóvil en que rompimos con todo

 

Fue el tiempo de sembrar pasiones con largas conversaciones, el tiempo de enamorarnos de símbolos y personas que marcarían nuestras profesiones, pero, sobre todo, fue el tiempo en que mi madre construyó una casa en un árbol para salir del dolor.

 

Cogiendo caminos diferentes y atajos no vamos a ahorrarnos más que unas pocas horas de vida, ¿sabes, mami? —dijo mi hermano. —Sí, cariño, eso es verdad, pero vamos a ganar muchas horas de diversión. —¿Y eso es lo que los adultos llaman «la felicidad»? —pregunté. —Sí. La felicidad es el resultado de hacer una resta. Es lo que queda después de quitarle al día todas las horas amargas, aburridas, inútiles o idiotas. Hijitos lindos, ¡que esa resta no nos dé nunca «a deber»! ¡Convirtamos lo prosaico en poesía!

 

Hay que vivir miniaventuras!,

 

—¿Cuál es vuestro momento favorito del día?

 

El dolor me inunda mientras seis ojos infantiles se clavan en mí. Seis ojos que dependen para todo de mis movimientos. El dolor es buscar a tientas, de rodillas, unas llaves y creer que, si no las encuentro, les estoy fallando a ellos, al mundo, al marido muerto, a mi madre, que me educó para ser fuerte, a la sociedad. ¿Cómo voy a poder cuidarles, consolarles, hacerles felices si no soy capaz de encontrar estas malditas llaves? ¡Malditas, malditas llaves! El dolor es creer que todo depende de no perder esas llaves o que todo depende de encontrarlas.

 

Hay que buscar la risa en todo lo que no nos entusiasma. Pongo el ejemplo de la risa porque la risa solo funciona en presente. La risa se vive en el acto. Ni nadie trabaja hoy para reír mañana, ni nadie se ríe hoy para que le suceda algo aún más divertido la semana que viene. La risa es el presente perfecto.

 

Un niño se construye con decisiones, amor, lecciones, lecturas.

 

Jugando en aquellos recuerdos.

 

La felicidad se transmite de padres a hijos.

 

La libertad es la belleza del momento

 

Tocándonos a todos con su mirada callada

 

Recreamos con el cerebro lo que otros nos cuentan, lo que leemos, lo que sienten los demás. Las palabras son imágenes y, si sabemos millones de palabras, conocemos millones de imágenes. Cuantas más palabras conocemos, más imaginación tenemos.

 

Si algo han conseguido la orfandad y la confianza que tenemos con la muerte, es a enseñarnos que bromear con lo más tremebundo es la única forma de asimilarlo. El humor negro es la escalera hacia el sol.

 

La belleza ayuda a ser feliz.


Agradecimientos

A mis hijos, Richard y Michael Collinson, niños de mirada maestra, espíritu volador, libertaria rebeldía, sin cuyas preguntas incisivas y su extraordinaria imaginación, jamás de los jamases, nunca, ni en un millón de años, podría haber escrito una sola palabra de lo que precede. Y ya, por último, al destino, que me puso de nombre Lea para que desobedeciera con violencia tal imperativo del verbo leer y me pusiera a escribir. A todos, gracias. Lea Vélez, 7 de octubre de 2016

 

Las vencedoras; Laetitia Colombani



Capítulo 4

Cuantos más testigos hay de una agresión, menos son los que reaccionan. Y con la pobreza pasa lo mismo.

 

Capítulo 4

Una costumbre de los tiempos del bufete. «La puntualidad es la cortesía de los reyes».

 

Capítulo 9

La felicidad de los demás es cruel. Te pone delante un espejo despiadado.

 

Capítulo 9

Para que la quisieran, se convirtió en lo que se esperaba que fuera. Se amoldó a los deseos de los demás, renegando de los suyos. Y por el camino se perdió.

 

Capítulo 9

Cualquier cosa en lugar de quedarse allí contemplando su vida echada a perder.

 

Capítulo 10

Al que estrecha entre los brazos con el pensamiento todas las noches, mientras se pregunta si podrá perdonarla algún día.

 

Capítulo 10

Ante tanto sufrimiento, las palabras, las pobres palabras, son impotentes.

 

Capítulo 18

Un primer paso en un largo camino.

 

Capítulo 20

Los grandes amores y los grandes proyectos se miden por los riesgos que se corren por ellos.

 

Capítulo 20

Nada como la poesía para endulzar la vida.

 

Capítulo 22

Abordar a la joven indigente significa crear un vínculo, abrir camino a la empatía. Entablar conversación es reconocer al otro en su humanidad. Luego es difícil sortearlo, seguir ignorándolo.

 

Capítulo 22

No hay que minusvalorar los pequeños gestos y las sonrisas: son poderosos. Apuntalan murallas contra la soledad y el abatimiento.

 

Capítulo 23

Los obstáculos solo son piedras en el sendero, le dice. La duda forma parte del camino. No es uniforme, hay trechos agradables y tramos desiguales y llenos de zarzas, de arena, de pedruscos, antes de las praderas cubiertas de flores… Hay que seguir avanzando, cueste lo que cueste.

 

Capítulo 23

Eres una guerrera —le susurra una noche—, un ángel combatiente. Tienes una fuerza inmensa. Tu vida dejará una huella profunda.

 

Capítulo 27

Debemos tener fe en nuestro trabajo y nuestros métodos, creer que algo va a ocurrir, y ocurrirá. WILLIAM BOOTH

 

Capítulo 28

Tiene el atractivo de las almas heridas, de quienes han caído y se han vuelto a levantar.

 

Capítulo 28

Una frase de Yvan Audouard que hay pintada en una pared no muy lejos de allí: «Bienaventurados los agrietados porque dejarán pasar la luz». Esa noche la luz es intensa, el palacio refulge con mil brillos.

 

Capítulo 28

Dad lo que poseáis, y lo que no tengáis. Cuando suene vuestra hora, alzaréis el vuelo hacia cielos desconocidos y os sentiréis más ligeras. Porque en verdad os digo: lo que no se dé se habrá perdido.   Monja anónima del convento de las Hijas de la Cruz, siglo XIX

 

Capítulo 28

Ha llegado el momento de partir, de puntillas, sin hacer ruido. No me llevo nada conmigo. No he hecho nada aquí abajo, no he traído nada al mundo, no he construido ni producido, tampoco he engendrado.   Mi vida solo ha sido una chispa breve y anónima como tantas otras, olvidadas por la Historia. Una llama minúscula y ridícula. Pero no importa. Aquí estoy, íntegra, en la oración que mis labios respiran.   Vosotras, las que vendréis detrás, seguid luchando, seguid danzando, y no os olvidéis de dar. Dad vuestro tiempo, dad vuestro dinero.

Rachel Cusk; A contraluz



1

Lo inesperado a veces parece una invitación del destino.

 

1

Explicar por qué el matrimonio se había roto: el matrimonio es, entre otras cosas, un sistema de creencias, un relato, y aunque se manifiesta en cosas muy reales, sigue un impulso que, en última instancia, es un misterio. Al final, lo real era la pérdida de la casa, que se había convertido en el emplazamiento geográfico de todas las cosas que habían desaparecido y que representaba, suponía yo, la esperanza de que un día esas cosas pudieran regresar.

 

1

Durante unas semanas, vivió en un estado de ilusión pura que, en realidad, era aturdimiento, como el aturdimiento que sigue a una herida antes de que el dolor asome abriéndose paso lenta pero implacablemente por entre la cerrada niebla analgésica. El tiempo empeoró; el yate se volvió frío e incómodo. El padre de su mujer lo convocó a una reunión en la que le pidió que renunciara a cualquier derecho sobre los bienes que el matrimonio tuviera en común, y él accedió.

 

1

En un naufragio se pierden muchísimas cosas. Lo que queda son fragmentos, y si no te agarras bien a ellos, el mar te lleva a ti también.

 

2

Estaba rodeado de personas para las que el concepto de transformación personal era artículo de fe.

 

2

Universidad, una de antes de marcharse a América. Lo que Ryan había aprendido de todo aquello era que tus fracasos nunca dejan de regresar a tu lado, mientras que tus éxitos son algo de lo que siempre tendrás que convencerte.

 

2

Demasiados vínculos con lo que eras. No está muy seguro de qué ha sucedido; lo único que sabe es que él ya no se reconoce en esos cuentos, aunque sí recuerda la efervescencia que sentía al escribirlos, recuerda que algo en su interior se concentraba, pujando irresistiblemente para nacer. No ha vuelto a tener esa sensación; está casi convencido de que para seguir escribiendo tendría que partir de cero, y entonces, ya puestos, también podría acabar haciéndose astronauta o granjero. Es como si no fuera capaz de recordar qué lo había empujado hacia las palabras en primer lugar, hacía ya tantos años, pero aun así sigue tratando con ellas. Supongo que es un poco como el matrimonio, dice. La estructura entera la levantas en un momento de intensidad que ya no volverá a repetirse. Es la base de tu fe y a veces te despierta recelos, pero nunca renuncias a ella porque es ahí donde reside buena parte de tu vida.

 

2

El manejo de un hogar tiene algo de negocio. Para no tener que abandonarlo, lo mejor es que, desde el primer momento, todos se sinceren sobre sus necesidades.

 

2

La escritura nace de la tensión, la tensión entre lo que está dentro y lo que está fuera. La tensión superficial, ¿no se dice así? 

 

2

Por muy ocupado que estés, por muchos hijos y compromisos que tengas, si hay pasión, sacas tiempo.

 

2

Cuando haces sitio para una pasión, la pasión no aparece. Al final me moría de ganas de volver al trabajo, solo para descansar de tanta vida doméstica.

 

4

El éxito te aleja de las cosas que conoces, por lo visto, mientras que el fracaso te condena a ellas.

 

4

Empezaba a ver en las vidas ajenas un comentario de la mía. Observando a la familia del barco, yo veía una visión de lo que ya no tenía: veía algo, en otras palabras, que no estaba allí. Esa gente habitaba su propio momento, y aunque yo podía verlo, era tan incapaz de regresar a ese momento como de caminar sobre las aguas que nos separaban. Y de esas dos maneras de vivir —habitar el momento y vivir fuera de él—, ¿cuál era la más real?

 

4

Su madre le dijo que la vida familiar era agridulce hicieras lo que hicieras. Si no era el divorcio, sería otra cosa, le dijo. La infancia perfecta no existía, aunque la gente haría lo que hiciera falta para convencerte de lo contrario. La vida sin dolor no existía. Y por lo que al divorcio respectaba, ya podías llevar una vida de santo, que experimentarías las mismas pérdidas, por mucho que trataras de justificarlas.

 

4

Lo daría todo para volver a verte con seis años una vez más. Pero todo acaba desmoronándose, por mucho que trates de evitarlo. Y si algo regresa, hay que estar agradecido.

 

5

Las personas interesantes eran como las islas, me dijo: no te las encontrabas por la calle o en una fiesta, tenías que saber dónde estaban y concertar una cita con ellas.

 

5

Me parece que la vida es una serie de castigos por esos momentos de inconsciencia, que el destino de uno se labra con aquello en lo que no nos fijamos o de lo que no nos apiadamos; que lo que ignoras o no te molestas en comprender se convertirá, precisamente, en aquello que no te quedará más remedio que conocer.

 

5

Olga también tenía su dimensión romántica, solo que el romance era maternofilial…

 

5

Qué dices, Paniotis? —exclamó Angeliki—. ¿Que tus hijos han emigrado porque sus padres se divorciaron? Amigo mío, me temo que te equivocas dándote tanta importancia. Que los hijos se queden o se vayan depende de sus ambiciones: su vida es suya. Hemos acabado convenciéndonos, no sé cómo, de que si decimos ni que sea una palabra fuera de lugar ya los hemos marcado para siempre, pero eso es ridículo, claro está, y, de todos modos, ¿por qué su vida tendría que ser perfecta? Esta idea nuestra de perfección es lo que nos agobia, y está profundamente arraigada en nuestros deseos.

 

7

Son curiosas las ganas con las que los demás te animan a hacer cosas que ellos no harían ni en sueños, ese entusiasmo con el que te guían hacia tu propia destrucción: es dificilísimo que hasta los más bondadosos, los que más te quieren, se tomen tus intereses verdaderamente en serio, porque suelen aconsejarte desde una vida más segura y más aislada que la tuya, en la que escapar no es una realidad, sino algo con lo que de vez en cuando sueñan.

 

7

La sensación de entusiasmo que también es un renacimiento de la identidad.

 

7

Ha estado presente en todas sus experiencias de enamoramiento; y, al final, a pesar de todo, esos han sido los momentos más absorbentes de su vida.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...