viernes, 28 de marzo de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

Una vez que la queja entra en nosotros, perdemos la espontaneidad hasta el punto de que ya ni siquiera la alegría evoca alegría en nosotros.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 80.

Alegría y resentimiento no pueden coexistir.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 80.

Una vez, me sentía solo y le pedí a un amigo que aliera conmigo. Me contestó que no tenía tiempo y, sin embargo, un poco más tarde me lo encontré en una fiesta en casa de un amigo común. Al verme me dijo: “ Ven, únete a nosotros, me alegro de verte.” Pero yo estaba tan enfadado por no haber sabido nada de la fiesta, que era incapaz de quedarme. Se despertaron en mi interior todas mis quejas por no ser aceptado y querido y abandoné la habitación dando un portazo. Era incapaz de participar de la alegría que allñi se respiraba. En un momento, la alegría de aquella habitación se había convertido en fuente de resentimiento.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 80.

Justo en el momento en que quiero hablar o actuar desde lo más generoso de mí mismo, me encuentro atrapado en la ira y el rencor. Y cuanto más desinteresado quiero ser, más me obsesiono porque me quieran. Cuanto más lo doy todo de mí para que algo salga bien más me pregunto porqué los demás no lo dan todo como yo. Cuando pienso que soy capaz de vencer mis tentaciones, más envidia siento hacia los que ceden a ellas. Parece que allí donde se encuentra mi mejor yo, se encuentra también el yo resentido y quejicoso.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 82.

El amor del padre no fuerza al amado. Aunque quiera curarnos a todos de nuestra oscuridad interior, somos libres para elegir permanecer en la oscuridad o caminar hacia la luz del amor de Dios. Dios está allí. La luz de Dios está allí.. El perdón de Dios está allí. Lo que está claro es que Dios siempre está allí, siempre dispuesto a dar y perdonar, independientemente de lo que nosotros respondamos. El amor de Dios no depende de nuestro arrepentimiento o de nuestros cambios.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 85.

Cada hijo de Dios tiene su sitio, todos ellos son sitios de Dios. Tengo que dejar de lado cualquier intento de comparación, cualquier rivalidad o competición, y rendirme al amor del Padre. Para esto hace falta un salto de fe porque tengo poca experiencia en el amor que no hace comparaciones y desconozco el poder de un amor así. Mientras permanezca fuera, en la oscuridad, sólo podré experimentar la queja y el resentimiento que resulta de las comparaciones que hago.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 88.

Dios me implora que vuelva a casa, que vuelva entrar en su luz, que vuelva a descubrir allí que, en Dios, todo el mundo es amado única y totalmente. En la luz de Dios puedo considerar que mi hermano, mi prójimo pertenece a Dios tanto como yo. Pero fuera de la casa de Dios, hermanos y hermanas, maridos y mujeres, amantes y amigos se convierten en rivales e incluso en enemigos; cada uno de ellos vive dominado por los celos, las suspicacias y los resentimientos.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 88.

miércoles, 26 de marzo de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

El resentimiento interior revela mi propio “extravío”.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 77.

Mi ira y mi envidia eran pruba de mi esclavitud.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 77.

El extravío del hijo resentido es tan difícil de reconocer precisamente porque está estrechamente ligado al deseo de ser bueno y virtuoso. Sólo yo sé los esfuerzos que he hecho por ser bueno, agradable, por que se me acepte, y por ser un ejemplo a imitar. Toda mi vida me he esforzado por evitar las situaciones que me conducen al pecado; siempre he sentido pánico de caer en la tentación. Pero junto a esto estaba también la seriedad, la moralidad, incluso un cierto fanatismo, que hacía que me resultara cada vez más difícil sentirme a gusto en la casa de mi Padre. Me hice menos libre, menos espontáneo, menos jovial y cada vez más era considerado una persona “dura”.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 78.

Cuando escucho las palabras con las que el hijo mayor ataca a su padre, veo que hay una queja más profunda. Es la queja que llega de un corazón que siente que nunca ha recibido lo que le corresponde. Es la queja expresada de mil maneras, que termina creando un fondo de resentimientos. Es el lamento que grita “He trabajado tan duro, he hecho tanto y todavía no he recibido lo que los demás consiguen tan fácilmente. ¿Porqué la gente no me da las gracias, no me invita, no se divierte conmigo, no me agasaja, y sin embargo presta tanta atención a los que viven la vida tan frívolamente”?
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 78-79.

A menudo me descubro quejándome por pequeños rechazos, faltas de consideración o descuidos. A menudo observo dentro de mí ese murmullo, ese gemido, esa queja, ese lamento, que crece y crece aunque yo no lo quiera. Cuanto más me refugio en él, peor me siento. Cuanto más lo analizo, más razones encuentro para quejarme. Y cuanto más profundamente entro en él, más complicado se vuelve. Hay un enorme y oscuro poder en esta queja interior. La condena a los otros, la condena a mi mismo y el rechazo, van creciendo más y más fuertemente. Cada vez que me dejo seducir por él, me enreda en una interminable espiral de rechazo. Cuanto más profundamente entro en el laberinto de mis quejas, más y más me pierdo, hasta que al final me siento la persona más incomprendida, más rechazada y más despreciada del mundo.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 79.

De una cosa estoy seguro: quejarse es contraproducente. Siempre que me lamento con la esperanza de inspirar pena y recibir así la satisfacción que tanto deseo, el resultado es el contrario del que intento conseguir. Es muy duro vivir con una persona que siempre se está quejando, y muy poca gente sabe cómo dar respuesta a las quejas de una persona que se rechaza a sí misma. Lo peor de todo es que, generalmente la queja, una vez expresada, conduce a lo que quiere evitar: más rechazo.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 79.

lunes, 24 de marzo de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

Una voz, una voz muy débil, me susurró que jamás un ser humano sería capaz de darme el amor que buscaba, ni aquella amistad, ni otra relación íntima; tampoco una comunidad podría satisfacer las necesidades más profundas de mi corazón.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 55.

Judas traicionó a Jesús. Pedro lo negó. Los dos eran hijos perdidos. Judas no fue capaz de resistir el hecho de que seguía siendo hijo de Dios, y se ahorcó.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 55.

Sin embargo, la voz de mi condición de hijo, no es una voz fácil. Las voces oscuras del mundo que me rodea intentan persuadirme de que no soy bueno y de que sólo podré serlo subiendo por la escalera del éxito. Estas voces me llevan a olvidarme de la voz que me dice “mi hijo, el amado”recordándome que el hecho de ser amado es independiente de cualquier mérito o hazaña. Estas voces oscuras empujan a la voz suave, amable y llena de luz que sigue llamándome “mi favorito”: me empujan a la periferia de mi existencia y me hacen dudar de que haya un Dios amoroso esperándome en lo profundo de mi ser.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 57.

Uno de los grandes retos de la vida espiritual es recibir el perdón de Dios. Hay algo en nosotros, los humanos, que nos hace aferrarnos a nuestros pecados y nos previene de dejar a Dios que borre nuestro pasado y nos ofrezca un comienzo completamente nuevo. A veces, parece como si quisiera demostrar a Dios que mi oscuridad es demasiado grande como para vencerla. Mientras el quiere devolverme toda la dignidad de mi condición de hijo suyo, yo sigo insistiendo en que me contentaría con ser un jornalero. Pero ¿realmente quiero que se me devuelva toda la responsabilidad del hijo? ¿Realmente deseo que se me perdone totalmente y que me sea posible vivir de otra forma? ¿Tengo la suficiente fe en mí mismo y en una enmienda tan radical? ¿Deseo romper con mi tan arraigada rebelión contra Dios y rendirme a su amor tan absoluto que puede hacer que surja una persona nueva? Recibir el perdón implica voluntad de dejar a Dios ser Dios y de dejarle hacer todo el trabajo de sanación, restauración y renovación de mi persona. Siempre que intento hacer yo sólo parte del trabajo, termino conformándome con soluciones del tipo “convertirme en jornalero”. Siendo jornalero puedo seguir manteniéndome distante, puedo seguir rebelándome o quejándome del salario. Siendo el hijo amado, tengo que exigir mi dignidad y empezar a prepararme para llegar a ser Padre.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 58.

jueves, 21 de febrero de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

Pero el Padre no podía obligarle a que se quedara en casa. No podía forzar su amor. Tenía que dejarle marchar en libertad, sabiendo incluso el dolor que aquello causaría a ambos. Fue precisamente el amor lo que impidió que retuviera a su hijo a toda costa. Fue el amor lo que le permitió dejar a su hijo que encontrara su propia vida, incluso a riesgo de perderla.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 49.

Aquí se devela el misterio de mi vida. Soy amado en tal medida que soy libre para dejar el hogar. La bendición está allí desde el principio. La he rechazado y sigo rechazándola. Pero el Padre continúa esperándome con los brasos abiertos, preparado para recibirme y susurrarme al oído: “Tu eres mi hijo amado, en quién me complazco.”
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 49.

No estoy seguro de tener un hogar y veo a otros que parecen estar mejor que yo. Entonces me pregunto cómo puedo llegar donde están ellos. Me empeño en agradar, en tener éxito, en ser reconocido. Cuando fracaso siento celos y resentimiento hacia ellos. Me vuelvo suspicaz, me pongo a la defensiva y siento pánico al pensar que no conseguiré lo que quiero o que perderé lo que ya tengo. Atrapado en este enredo de deseos y necesidades, ya no sé cuales son mis motivaciones. Me siento víctima del ambiente y desconfío de lo que hacen o dicen los demás. Siempre en guardia, pierdo mi libertad interior y divido el mundo entre los que están conmigo y los que están contra mí. Me pregunto si realmente le importo a alguien. Me pongo a buscar argumentos que justifiquen mi desconfianza. Y dondequiera que vaya los encuentro, y me digo: “no se puede confiar en nadie”. Y entonces me pregunto si alguna vez alguien me ha querido. El mindo a mi alrededor se vuelve oscuro. Se me endurece el corazón. Mi cuerpo se llena de tristeza. Mi vida pierde sentido. Me he convertido en un alma perdida.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 52.

Aunque lo hubiera perdido todo: dinero, amigos, reputación, dignidad, paz interior y alegría, todavía seguía siendo el hijo de su padre.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 53.

jueves, 14 de febrero de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

Cayendo constantemente en la misma trampa, antes de ser plenamente consciente de ello, me encuentro a mi mismo preguntándome por qué alguien me ha hecho daño, por qué me ha rechazado, o por qué no me ha prestado atención. Sin darme cuenta, me veo obsesionado por el éxito, por mi soledad, y por la forma en que el mundo abusa de mí. A pesar de mis constantes esfuerzos a menudo me encuentro soñando despierto, soñando que soy rico, poderoso y muy famoso. Todos estos juegos mentales me revelan la fragilidad de mi fe en que soy “el hijo amado” aquél en quien descansa el favor de Dios. Tengo tanto miedo a no gustar, a que me censuren, a que me dejen de lado, a que no me tengan en cuenta, que constantemente estoy inventando estrategias nuevas para defenderme y asegurarme el amor que creo que necesito. Y al hacerlo, me alejo más y más de la casa de mi padre y elijo vivir en un “país lejano”.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 46.

La cuestión es la siguiente: “¿A quién pertenezco? ¿A Dios o al mundo?” Muchas de mis preocupaciones diarias me sugieren que pertenezco más al mundo que a Dios. Una pequeña crítica me enfada, y un pequeño rechazo me deprime. Una pequeña oración me levanta el espíritu y un pequeño éxito me emociona. Me animo con la misma facilidad que me deprimo. A menudo soy como una pequeña barca en el océano, completamente a merced de las olas. Todo el tiempo y energía que gasto en mantener cierto equilibrio y no caer, me demuestra que mi vida es, sobre todo, una lucha por sobrevivir: no una lucha sagrada, sino una lucha inquieta que surge de la idea equivocada de que el mundo es quién da sentido a mi vida.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 47.

Mientras sigo corriendo por todas partes preguntando: “¿Me quieres? ¿Realmente me quieres?”, concedo todo el poder a las voces del mundo y me pongo en la posición del esclavo, porque el mundo está lleno de “síes”. El mundo dice: “Si, te quiero si eres guapo, inteligente y gozas de buena salud. Te quiero si tienes una buena educación, un buen trabajo y buenos contactos. Te quiero si produces mucho, vendes mucho y compras mucho.” Hay interminables “síes” escondidos en el amor del mundo. Estos “síes” me esclavizan, porque es imposible responder de forma correcta a todos ellos. El amor del mundo es y será siempre condicional. Mientras siga buscando mi verdadero yo en el mundo del amor condicional, seguiré “enganchado” al mundo, intentándolo, fallando, volviéndolo a intentar. Es un mundo que fomenta las adicciones porque lo que ofrece no puede satisfacerme en lo profundo de mi corazón.

Adicción es probablemente la palabra que mejor explica la confusión que impregna tan profundamente la sociedad contemporánea. Nuestras adicciones nos hacen agarrarnos a lo que el mundo llama las claves para la realización personal: acumulación de poder y riquezas; logro de status y admiración; derroche de comida y bebida, y la satisfacción sexual sin distinguir entre lujuria y amor. Estas adicciones crean expectativas que no consiguen más que fracasar nuestras necesidades más profundas. A medida que vamos viviendo en un mundo de engaños, nuestras adicciones nos condenan a búsquedas inútiles en el “país lejano” obligándonos a afrontar constantes desilusiones mientras seguimos sin realizarnos. En estos tiempos de crecientes adicciones, nos hemos ido muy lejos de la casa del Padre.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 47-48.

martes, 12 de febrero de 2008

El Regreso del Hijo Pródigo

Habiendo recibido gratis puedo dar gratis. Como el Amado, puedo enfrentarme a cualquier cosa, consolar, amonestar, y animar sin miedo a ser rechazado y sin necesidad de afirmación. Como el Amado, puedo sufrir persecución sin sentir deseos de venganza, y recibir alabanzas sin tener que utilizarlas como prueba de mi bondad. Como el Amado, puedo ser torturado y asesinado sin tener ninguna duda de que el amor que se me da es más fuerte que la muerte. Como el amado, soy libre para dar y libre para recibir, libre incluso para morir al tiempo que doy vida.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 43.

He abandonado el hogar una y otra vez. ¡He huído de las manos benditas y he corrido hacia lugares lejanos en busca de amor! Esta es la gran tragedia de mi vida y de la vida de tantos y tantos que encuentro en mi camino. De alguna forma, me he vuelto sordo a la voz que me llama “mi hijo amado”, he abandonado el único lugar donde puedo oír esa voz, y me he marchado esperando desesperadamente encontrar en algún otro lugar lo que ya no era capaz de encontrar en casa.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 44.

Dejo el hogar cada vez que pierdo la fe en la voz que me llama y hago caso de las voces que me ofrecen una inmensa variedad de formas para ganar el amor que tanto deseo.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 45.

Cólera, resentimiento, celos, deseos de venganza, lujuria, codicia, antagonismos y rivalidades son las señales que me indican que me he ido de casa.
Henri J. M. Nouwen; El Regreso del Hijo Pródigo, Meditaciones ante un cuadro de Rembrandt, primera edición 1994, PPC Editorial, 30ª edición, Madrid, 2004, p. 46.

jueves, 7 de febrero de 2008

La Virgen Nuestra Señora / Federico Suárez

El hombre busca la seguridad, pero una seguridad en la que todos los hilos estén en su mano. De aquí que la fe se viva tan mal, porque la fe implica un riesgo.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 120.

Que el arbol que se tiene más cerca parezca el más grande del bosque no quiere decir en modo alguno que realmente lo sea, y una persona normal se da cuenta perfecta de ello. Pero si se obra en consecuencia con lo que parece y no de acuerdo con lo que es, entonces se llega a los mayores absurdos.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 134.

El punto de contacto entre Dios y el hombre es la gracia.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 141.

El deber, no es sino la manifestación de un amor más alto, aunque con frecuencia sea menos sensible.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 160.

Es inexcusable no dar a los padres alegrías que se pueden dar.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 175.

El ser padres no equivale a ser propietarios del hijo. Dios tiene, sobre los hijos, derechos muy superiores a los de los mismos padres, muy superiores también a los que tiene la comunidad. A fin de cuentas los padres no pueden ni siquiera elegir a los hijos, pero Dios si elige a los padres de cada uno.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 184.

Es sorprendente contrastar los años de estudio que se dedican a obtener un tìtulo universitario, y la escaza atención que merece el prepararse adecuadamente para una misión tan decisiva como es el educar a los hijos.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 185.

No hay nada que desperdiciar en un hogar cristiano: las alegrías y las penas, el trabajo y el descanso, la pobreza y la abundancia, el éxito y el fracaso, todo puede ser santificado.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 190.

Sólo en el momento de la muerte se puede exclamar “Consummatum est”.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 309.

martes, 5 de febrero de 2008

La Virgen Nuestra Señora / Federico Suárez

El futuro no era ya cosa exclusivamente suya. El mismo Dios iba ir indicándole, a través de mil pequeñas circunstancias, cuál iba de ser su actitud en cada momento, su conducta en cada circunstancia.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 20.

Toda vida se convierte en una gigantesca y apasionante aventura cuando Dios toma posesión de un alma.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 22.

Este dejarse invadir por Dios es lo que da a la vida su sentido y lo que la convierte en algo que merece la pena vivir, lo que elimina de raíz toda rutina, lo que da interés y relieve a los mil pequeños sucesos de la cotidiana existencia.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 22.

Dios permite que el hombre use mal su libertad antes que arrebatarle esa libertad que le ha dado.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 26.

Dios no mantiene nada inútil sobre la tierra.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 28.

Sólo aquel que quiere hacer la voluntad de Dios conoce si el mensaje que recibe es de Dios o no. Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 50.

Todos estamos para algo, todo cuanto existe tiene una función. La creación no es una mera agregación, una yuxtaposición de seres, sino una grandiosa estructura que tiene unidad, razón de ser y objeto, ordenada en distintos planos, que van desde las piedras inertes a los ángeles que sirven en el trono de Dios (Pieper).
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 79.

Dios no manda inútiles sobre la tierra, y mientras hay, para el hombre, tiempo, hay también la certeza de que todavía tiene un algo que hacer que, precisamente, justifica su existencia, y un quehacer que dice relación con Dios.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 79.

El descubrimiento de la vocación personal es el momento más importante de toda existencia. Hace que todo cambie sin cambiar nada, de modo semejante a como un paisaje, siendo el mismo, es distinto después de salir el sol que antes, cuando lo bañaba la luna con su luz o le envolvían las tinieblas de la noche.
Federico Suárez; La Virgen Nuestra Señora; 25ª edición (1956) ediciones Rialp, Madrid 2002, p. 80.

viernes, 1 de febrero de 2008

Práctica de Amor a Jesucristo / San Alfonso María de Ligorio

Heme aquí, señor mío; haced de mí y de mis cosas cuanto os agrade; dadme la gracia de amaros y de cumplir perfectamente vuestra voluntad, y nada más os pido.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.281.

Más busca Dios nuestro provecho que nuestra satisfacción.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.284.

El propósito de no cometer pecado, por pequeño que sea, es indicio de que estamos en gracia de Dios. (Francisco de sales).
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.285.

¡Cómo cautivan a Dios estos actos de confianza y resignación en medio de las tinieblas de la desolación!
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.285.

No siempre se puede tener a mano al padre espiritual que nos aconseje en nuestras obras y, sobre todo, en nuestras dudas; pues la lectura puede suplirlo, suministrándonos luces, y enseñándonos el camino para huir de los engaños del Demonio y de nuestro amor propio, y para acertar a conocer la voluntad de Dios.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.291.

Tan grande es el provecho que causan los libros buenos, como es grande el daño que causan los libros malos.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.292.

Buscad leyendo y encontraréis meditando (San Bernardo).
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.293.

Así como el espejo nos descubre las manchas del rostro, la lectura de los libros santos nos descubre las manchas de la conciencia.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.294.

Conviene, antes de acabar la lectura, escoger de entre lo leído algùn piadoso pensamiento para llevarlo consigo, como llevamos una flor al salir de un jardín donde nos hemos recreado unas horas con sus delicias.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.300.

Los trabajos de esta vida son pruebas de que Dios nos ama y de que quiere salvarnos en la otra. San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.301.

De lo que se hace por obediencia no hay que dar cuenta a Dios (Felipe Neri).
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.308.

martes, 29 de enero de 2008

Práctica de Amor a Jesucristo / San Alfonso María de Ligorio

La caridad es la que une y conserva todas las virtudes que perfeccionan al hombre.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.11.

Mucho más amó que padeció.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.20.

En las adversidades se conoce a los hombres.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.87.

La caridad no tiene celos.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.93.

¡Maldito amor propio, que echa a perder todo o la mayor parte del fruto de nustras buenas acciones!
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.95.

Entra también en la virtud de la pobreza verse privado de parientes y amigos en esta vida.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.229.

Dios ama a quién lo ama y colma de gracias a quién con amor lo busca.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.247.

Con la caridad vienen al alma toda suerte de bienes.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.247.

Persuadámosnos, finalmente, de que de la oración depende todo nuestro bien; de la oración depende nuestra mudanza de vida; de la oración depende la victoria de las tentaciones; de la oración depende el alcanzar el amor divino, la perfección, la perseverancia y la salvación eterna. San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.272.

Lo que impide la verdadera unión con Dios es el apego a nuestras desordenadas inclinaciones; por tanto, cuando el señor quiere atraer un alma a su perfecto amor, busca como desprenderla de todos los afectos a los bienes temporales, a los placeres mundanos, a la hacienda, a los honores, a los amigos, a los parientes, a la salud corporal; y con tales medios de pèrdidas, disgustos, desprecios, enfermedades y muertes, la va desprendiendo de todo lo creado, para que ponga en El todos sus afectos.
San Alfonso María de Ligorio; Práctica de Amor a Jesucristo, Lumen, 2ª edición, Buenos Aires, 2005, p.276.

viernes, 25 de enero de 2008

Dificultades en la Oración Mental / Eugène Boylan

Es imposible trabajar en tan estrecha compañía con Jesucristo y no orarle.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 138.

No solamente Cristo se encuentra en nosotros mismos, sino que se le puede encontrar también y servir y orar en nuestro prójimo. Todo lo que hagamos por nuestro prójimo lo hacemos a Jesucristo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 138.

La mortificación, en lugar de significar hacernos daño, viene a querer decir dar placer, e incluso vida, a Jesucristo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 147.

María está cooperando constantemente en la formación de Cristo en nosotros en tal medida, que podríamos decir que El está naciendo constantemente en nosotros de ella. Cada vez que sometemos cualquier porción de nuestra vida a Dios haciendo su voluntad en la forma que El quiere. Ella alumbra en nuestra alma en nueva medida la plenitud de Cristo y cooperamos en su maternidad.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 153.

No hay porqué pensar que buscar a Dios recurriendo a María es perder el tiempo dando un rodeo. No solamente no hay tiempo perdido, sino que ir a El a través de María es el camino más corto, el más seguro también. Ella es el camino elegido por Dios para venir a nosotros.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 154.

Tenemos que hacer que nuestra vida sea “cristocéntrica” en vez de egocéntrica.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 170.

El hombre sensual – es decir, el hombre que vive a través del sentimiento y de los sentidos – no percibe las cosas de Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 174.

No nos damos cuenta de que la vida cristiana es la vida de Cristo vivida por Cristo en nosotros, no simplemente nuestra propia mezquina existencia que arrastramos con solitaria debilidad.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 190.

martes, 22 de enero de 2008

Dificultades en la Oración Mental / Eugène Boylan

El hombre cuya esperanza, amor y confianza están fijadas en Dios no da ocasión a la ira cuando Dios le envía pruebas o cuando la gente prueba su paciencia hasta el límite, ni teme vanamente por la providencia amorosa de Dios, que sabe abarca cada detalle de su vida. Ni tampoco el pesar de las pérdidas materiales penetra profundamente en su corazón cuando abunda en la riqueza de Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 86.

Dar rienda suelta a nuestros propios pensamientos, complacernos en sueños, construir castillos en el aire, alimentar constantemente viejos recuerdos, fomentar nuestros descontentos, permitir que el orgullo herido dicte nuestros pensamientos o sentimientos, todos estos hábitos son fatales para la vida de oración.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 94.

De gran importancia es la fidelidad a las inspiraciones de la gracia, a aquellas invitaciones del espíritu de Dios que piden nuestra cooperación en alguna tarea o sacrificio particular.. Por estas mociones de la gracia, Dios adapta su plan a las necesidades y circunstancias individuales de cada alma y provee a ellas. Rehusar estas invitaciones en forma habitual es extinguir el espíritu.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 95.

Cuando nos decidimos a ser hombres de oración, hacemos una declaración de guerra, no solamente contra la parte inferior de nosotros mismos, sino contra el demonio mismo.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 101.

Nuestra impotencia es parte del plan de Dios para hacernos confiar en Èl.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 137.

Si un alma va a la oración con el fin de entregarse a Dios y a nada más, en la medida de su capacidad, y se resigna a todas las pruebas, arideces o distracciones que la providencia permita, su oración, incluso aunque parezca que es un fracaso y casi una pérdida de tiempo, es sin embargo, el holocausto que más place a los ojos de Dios, el cual atraerá muchas gracias al alma y le hará avanzar mucho hacia la unión con Dios.
Eugene Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 137.

viernes, 18 de enero de 2008

Dificultades en la Oración Mental / Eugène Boylan

La voluntad es una facultad libre, cuya acción depende de nosotros mismos, de tal forma que ningún objeto creado puede forzarla a actuar.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 29.

Sin una constante lectura espiritual, no solamente no puede haber ningún progreso en la oración, sino que incluso no hay esperanza alguna de perseverancia en la vida espiritual.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 41.

El gran secreto de todo trato y estrecha amistad con Jesucristo está en darle una ocasión de que sea nuestro Salvador.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 60.

La vida espiritual es un asunto amoroso con Jesucristo.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 62.

Mientras el corazón esté ocupado con Dios, bien hablando o en silencio, basta.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 64.

Gracias Dios mío, porque las cosas no van por mi camino (Felipe Neri).
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 74.

La práctica de recibir todas las manifestaciones de la voluntad divina – en especial cuando son dolorosas – con una sonrisa, incluso aunque sea únicamente interna, es una oración de gran valor, y que toca el corazón de Dios en una forma muy especial.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 74.

Si santificamos nuestro trabajo nos santificamos a nosotros mismos.
Eugène Boylan; Dificultades en la Oración Mental; 1ª edición 1951, Ediciones Rialp S.A., 14ª edición, Madrid, 2000, p. 77.

miércoles, 16 de enero de 2008

La Sal de la Tierra / Joseph Ratzinger

La renuncia al matrimonio y a una familia habría que contemplarla bajo este punto de vista: “renuncio a algo que para los demás no sólo es lo más normal, sino lo más importante, renuncio a traer nuevas vidas al arbol de la vida, para vivir con la confianza que sólo Dios es mi heredad, y contribuir así a que los demás crean en la existencia del Reino de los Cielos. Así, no sólo con palabras, con mi propia existencia, daré testimonio de Jesucristo y de su evangelio, entregaré mi vida para que Dios disponga de ella.”
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.210.

El celibato, por tanto, tiene doble sentido, uno cristológico y otro apostólico. No se trata de ahorrar tiempo – como no soy padre de familia, dispongo de más tiempo – aunque sea verdad, eso sería una visión demasiado banal y pragmática. Se trata de una existencia que se lo juega todo a la carta de Dios, y renuncia a lo que normalmente la existencia humana en una realidad madura y prometedora.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.210.

Cuando el hombre da un paso adelante en el bien, no se puede cuantificar, porque cada vez es un nuevo hombre y, por tanto, con cada nuevo hombre empieza en cierto sentido otra nueva historia.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.236.

Donde el hombre se aparta de la fe, los horrores del paganismo se presentan de nuevo con reforzada potencia.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.238.

El mal adquiere poder precisamente a través de la libertad del hombre, configurando sus propias estructuras. Hay formas del mal que presionan al hombre y pueden bloquear su libertad, llegando incluso, a levantar un muro que impida la penetración de Dios en el mundo.. Pero Dios no venció al mal en Cristo en el sentido de que este ya no pueda poner a prueba la libertad del hombre; sino que Dios se ha ofrecido a tomarnos de su mano y a guiarnos, pero sin obligarnos.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.238-239.

¿Porqué Dios se muestra tan débil?......y acaba en la cruz como un fracasado?. Es evidente que quiere reinar así, ésa es la forma divibna del poder. Dominar por imposición, con iun poder conseguido con la fuerza y la violencia, no es la forma divina de poder.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.239.

El auténtico drama de la historia es que, siempre, en todos los frentes, al final aparece el mismo planteamiento: Un sí o un no al amor.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.308.

sábado, 12 de enero de 2008

La Sal de la Tierra / Joseph Ratzinger

El hombre es un ser moral, responsable de sí mismo y de toda la humanidad, y un ser que para poder seguir adelante, necesita recibir ayuda de Dios.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.41.

Mi vida no consiste en meras casualidades, sino que hay alguién que me precede y ha previsto todo para mí, que piensa y dispone mi vida. Yo puedo rehusarlo – por supuesto – pero también puedo aceptarlo, y entonces es cuando soy consciente de que, en efecto, hay una luz “providente” que me dirige.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.46.

La música de Mozart encierra toda la tragedia de la existencia humana.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.52.

La fe da al cristiano luz.
Joseph Ratzinger;La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.59.

Si el hombre no reconoce la verdad, se degrada.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.73.

La libertad del hombre es siempre una libertad compartida. Es una libertad vivida entre todos y eso exige servir.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.87.

Nosotros somos servidores de la Iglesia, y no los que decidimos lo que es la Iglesia.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.87.

La espera en un mundo mejor no sirve para nadie, porque cada uno debe encontrar una solución en su propio mundo, en su momento presente.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.126.

El juicio es alegría, porque nos da la seguridad de que el mundo es justo, y siempre vence el bien. Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, Madrid, 2007, p.200.

viernes, 21 de diciembre de 2007

Plegaria de Vacaciones

El afán de cada día se multiplica de quehaceres,
urgencias, agobios, prisas e impaciencias.
Necesitamos el reposo y sosiego.
Necesitamos la paz y el diálogo.
Necesitamos el encuentro y la ternura.
Necesitamos la oxigenación del cuerpo y del alma.
Necesitamos descansar.
Necesitamos las vacaciones.
Que estas vacaciones sean tiempo fecundo para la vida de familia,
para el encuentro con nosotros mismos y con los demás,
para la brisa suave de la amistad y del diálogo,
para el ejercicio físico que siempre rejuvenece,
para la lectura que siempre enriquece
para las visitas culturales que siempre abren horizontes,
para la fiesta auténtica que llena el corazón del hombre.
Que estas vacaciones sean tiempo santo
que no deje de buscar a Dios
la oración, la reflexión,
y la Misa diaria.

martes, 18 de diciembre de 2007

La Sal de la Tierra / Joseph Ratzinger

En el trato con Dios no hay hastío posible. Tal vez pueda haberlo en algún ejercicio de piedad, en alguna lectura piadosa, pero nunca en una relación con Dios como tal.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.14.

Los caminos de Dios nunca conducen a resultados rápidamente mensurables, y eso puede comprobarse viendo cómo Jesucristo acabó en la cruz.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.18.

Yo diría que el catolicismo sólo puede entenderse debidamente, poniéndose en camino. Pensamiento y vida son una misma cosa; no hay otro modo de entender lo católico.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.22.

La teología de lo pequeño es fundamental en el cristianismo.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.22.

La fuerza de la historia se encuentra siempre en el hombre que ama, es decir en una fuerza que no se puede medir como se miden las categorías del poder.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Una pequeña partícula de amor, pareciendo tan débil, es muy superior a la máxima capacidad de destrucción.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Dios se ha fijado en mí, una certeza en la que puedo basar mi vida, y con la que puedo vivir y morir.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.23.

Si decido vivir sin Dios, o contra Dios – cosa que por supuesto tengo libertad para poder hacer -, todos mis actos serán, lógicamente, distintos a si pretendo vivir cara a Dios. Es una decisión que abarca plenamente todo mi ser: mi concepto del mundo, cómo quiero ser y cómo soy.No es una decisión cualquiera, como una de tantas que pueda tomar en el mercado de posibilidades que se me ofrece. Ahí se decide todo el proyecto de mi vida.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.24.

Lo esencial en la religión es la relación del hombre con el Desconocido que le trasciende y al que la fe llama Dios, y la facultad del hombre de entrar en esta relación original por encima de lo sensible y de lo mensurable. El hombre vive de relacionarse y la calidad de su vida depende de que sean justas sus relaciones esenciales – con el padre, la madre, el hermano, la hermana, etc – o aquellas fundamentales que están escondidas en su ser. Pero si la primera de todas esas relaciones, es decir, si la relación con Dios no es buena, entonces ninguna de las otras podrá ser buena.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.25.

Las cuestiones de fe requieren tiempo y paciencia.
Joseph Ratzinger; La Sal de la Tierra, Una conversación con Peter Seewald, (1997), Palabra, décima edición, , Madrid, 2007, p.34.

sábado, 15 de diciembre de 2007

La Serenidad / Miguel Angel Martí

No está sereno quien no tiene nada que le moleste sino quien entiende por amor todo lo que sucede.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.15.

La ilusoria posibilidad de poderlo controlar todo, al menos a lo que a nosotros nos afecta, nos sitúa ipso facto fuera de la realidad. Porque, efectivamente, no somos dueños de conducir cada uno de los acontecimientos de nuestra existencia – grandes o pequeños- según el gusto propio. La contradicción y el desconcierto, cuando aparecen, nos recuerdan que el dominio sobre el mundo que nos rodea es mucho menor del que suponíamos.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.19.

Es inevitable que sucedan cosas que nos son adversas, lo que sí es evitable es que éstas nos desconcierten.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.20.

Las contrariedades están para vencerlas.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.20.

Aceptar lo incambiable.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.21.

Quien fomenta en sí mismo pensamientos de paz la encuentra.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.26.

Saber esperar es una muestra de madurez, por eso los niños tienen tan poca paciencia.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.29.

La inmadurez y, por tanto la falta de realismo puede llevar a suponer que las dificultades, los problemas, los obstáculos no son elementos configuradores de nuestra jornada, sino algo extaordinario fruto más bien de la mala suerte.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.72.

Siempre hay todo el tiempo del mundo cuando se está junto a quién se quiere.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.78.

El consuelo nos viene tanto del cielo como de la tierra, porque donde no alcanzan los hombres llega Dios.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.102.

Hay personas que por el simple hecho de estar a su lado nos hacen sentir queridos, y disfrutamos del don inmneso que supone el estar acompañados.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.103.

¿Qué pocos hombres y mujeres llegan al fondo del corazón de los demás! No cabe duda que el ser entrañablemente humano es la asignatura pendiente de nuestros días.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.103.

Nadie está condenado a equivocarse indefinidamente.
Miguel-Angel Martí García; La Serenidad; Ediciones Internacionales Universitarias, (2003), Madrid, 3ª edición, 2005, p.116.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

las conclusiones son las que nos enriquecen intelectualmente. Vivir la vida sin sacar conlusiones sirve de muy poco.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.103.

La originalidad siempre es un valor.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.107.

Quién se ama a sí mismo no necesita adornarse con joyas ajenas, porque él también ha encontrado en su persona una joya que le hace sentirse feliz porque brilla con luz propia.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

Huyen de la realidad por no encontrar en ella la suficiente riqueza para hacerles felices.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

El amor a lo que es, a lo que existe, a lo que somos, debería estar por encima de cualquier otra posibilidad ilusoria que nos pueda deslumbrar.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.108.

De nada sirve conocerse si luego no tenemos confianza para realizar aquello que nos caracteriza. Nadie tiene garantizado el éxito. El inicio de cualquier actividad supone un riesgo, y sin fe ese riesgo no se supera.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.109.

La desconfianza nos desorienta existencialmente, y fruto de esa desorientación surge un cansancio vital que nos lleva a la inactividad.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.110.

martes, 4 de diciembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

No tenemos derecho a trasladar a los otros nuestra visión negativa de la vida.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.

Hay personas que se han instalado en el catastrofismo y pintan de negro todo lo que ven. La vida es cara, los jóvenes son sinverguenzas, el tráfico está mal, la televisión es basura, los periódicos son sensacionalistas, los políticos mienten, etc. Pero tal vez quienes así hablan no son sinceros del todo porque guardan una carta que no enseñan, en la que ellos se salvan del naufragio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.90.

Las caídas acontecen desde las alturas inestables (éxito, fama, prestigio, consideración social, etc).
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.

La persona madura conoce lo que la vida tiene de dolor, y porque lo conoce trata de solucionar los problemas y recrearse en las cosas bellas y hacer felices a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.91.

Víctimas somos todos o ninguno. El dolor no hace acepción de personas. Y hay tantos tipos de dolores, que vete a saber cuál tiene cada uno. Parece que misteriosamente hay una distribución equitativa, aunque hay algunos sufrimientos que porque se pueden ver claman al cielo. Supone un egoísmo desmedido pensar únicamente en nuestro dolor, como si nosotros fuéramos una excepción de la condición humana. Supone una ridícula ingenuidad creer que sólo a nosotros nos salen las cosas mal mientras que a casi todos los demás la vida les sonrìe sin depararles ningún tipo de contradicción.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.92.

No vayamos salpicando innecesariamente la vida de los demás con nuestros propios dolores. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.93.
Quién inicia una conversación tiene el compromiso moral de no amargar la existencia ajena, sino más bien todo lo contrario: dejarle el regalo de un bonito recuerdo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.97.

viernes, 30 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

El precio de la paz muchas veces es el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.65.

Todo juicio requiere estudio y conocimiento profundo. Presuponer implica casi siempre equivocarse.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.66.

Formalismos que nos dejan el corazón frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.

Es relativamente facil quedar bien, lo que ya es más dificil es dejar huella.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.71.


Debiéramos ser más exigentes con nosotros mismos y no permitirnos ciertos comentarios que no nos hacen ningún favor ante los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.72.

En sus ojos fulgura el gozo de quién mira las cosas con amor.
E. Sánchez Rosillo, el Jinete, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.73.

Menos mal que todavía queda la posibilidad de acudir a la lectura para alimentar nuestro espíritu y calentar un poquito nuestro corazón, que a veces se muere de frío.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.74.

La fuerza más intima y profunda del hombre proviene del amor. Cuando el amor está presente, el hombre se enciende.
E.Swedenborg, en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.77.

Es dificil conseguir la sencillez porque la astucia, la envidia, la vanidad, intentan interponerse para dar una imagen distinta de nosotros.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no es el simple, sino aquel que se ha despojado de todo lo que es mentira.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

Buscar la sencillez es una tarea que nos dignifica porque nos hace honestos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.80.

El sencillo no suele ser irónico, habla llevado por sus convencimientos y no por estrategias con el fin de conseguir algo, no busca ser el protagonista de la conversación, no es tampoco adulador. En sus palabras siempre hay un trasfondo de honestidad que lo define. Ni presume de si mismo ni halaga innecesariamente al otro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Una manera de iniciarse en la sencillez podría consistir en no hacer uso tan frecuente de los adjetivos superlativos, que , entre otras cosas, de tanto utilizarlos están – paradójicamente infravalorados. Procuremos hacer que nuestras palabras se ajusten sobriamente a los hechos, sin caer en dramatizaciones las más de las veces infantiles.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.81.

Todos necesitamos hablar y hablando hemos pasado ratos inolvidables, y hemos descubierto mundos nuevos y nuestro corazón ha encontrado el calor que necesitaba, pero de ahí a soltar la lengua de una forma indiscriminada hay una gran diferencia.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

Si en nuestros encuentros con los demás evitamos la murmuración crearemos un espacio de optimismo y facilitaremos la ocasión para sacar temas que vayan más allá de las vidas ajenas. Aunque a veces no tendremos más remedio que alejarnos para siempre de alguna persona que haya adquirido el vicio de murmurar.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.89.

lunes, 26 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

Con ironías e indirectas podremos manifestar tal vez nuestra inteligencia, pero también estaremos cuestionando nuestra bondad moral. No somos unicamente nosotros los inteligentes para esconder nuestra agresividad, lo son también quienes nos escuchan para descubrirla, aunque quizá no nos hagan ningún comentario a este respecto.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Son palabras de alivio y consuelo lo que necesitamos y no observaciones críticas por muy inteligentes que éstas sean, sobre todo si se hacen en el momento y las circunstancias menos propicias.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Paz en la palabra o de lo contrario, es preferible el silencio.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.58.

Alguién trajo una rosa hace ya algunos días, y con ella trajo también algo de luz.
V. Gallego, Variación sobre una metáfora barroca en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.60.

Sonreir es una forma de agradecer la presencia del otro. Por eso sonreir es un acierto en el momento del encuentro.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Sonreir con la mirada, sonreir con los labios, debería ser nuestra forma habitual de presentarnos a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.62.

Motivos para estar tristes no nos faltan y motivos para estar alegres tampoco, optemos pues por estos últimos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

La excesiva seriedad nos da un aspecto ridículo, por darnos demasiada importancia a nosotros mismos.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

El victimismo siempre tiene un alto grado de hipocresía al que no hay que hacerle mucho caso, entre otras cosas porque peca de insolidario.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.63.

Guardar cosas sucias en el corazón sólo sirve para envenenarlo.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

La psique también posee su higiene, igual que el cuerpo, y por tanto hay que cuidarla con una frecuente ventilación que haga desaparecer los malos olores, que terminan infiltrándose hasta por las ranuras más insignificantes. Otra cosa muy distinta es tener el alma perfumada por la alegría de vivir.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, p.64.

martes, 20 de noviembre de 2007

El Encuentro / Miguel Angel Martí

Pero cuando llega la palabra con calor y luz se produce el mismo efecto que si una estrella hubiera caído del cielo: nuestros ojos se iluminan, el corazón se enciende y la inteligencia descubre una clave más del misterio de la existencia. Y eses palabras se guardan con todo su aroma en el recuerdo para traerlas una y otra vez a la memoria.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro, Ediciones Internacionales Universitarias, 2004, Madrid, p.23.

Quien no tiene el hábito de escuchar con atención, demuestra poco aprecio a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro. Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.26.

En un silencio compartido también se habla.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.27.

Pudiéramos pensar quizá que nuestro curriculum es nuestra carta de presentación, cuando en realidad, día a día, son nuestras conversaciones las que van diciendo a los demás quines somos: inteligentes, simpáticos, cariñosos, educados, etc.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.36.

Poder hablar es quererse….
C. Martín Gaite, Retahílas en Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.37.

Tratarnos unos a otros con el mayor calado humano posible.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.51.

Acudir a la palabra para llevar el bien y la alegría a los demás.
Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.

La palabra tiene muchas tareas,pero sin duda alguna la mejor es la de ser instrumento de paz. Miguel-Angel Martí García; El Encuentro Ediciones Internacionales Universitarias, 1993, Madrid, .p.57.

jueves, 15 de noviembre de 2007

Historia de un Alma / Teresita de Lisieux

Hay almas que no tienen fe, y otras que, por abusar de la gracia, pierden ese precioso tesoro. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 252.

Sentía profundas aspiraciones hacia una región más bella.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 253.

Cuando el demonio intenta poner ante los ojos de mi alma los defectos de tal o cual…que me cae menos simpática, me apresuro a buscar sus virtudes y sus buenos deseos; pienso que si la he visto caer una vez, puede haber conseguido un gran número de victorias que oculta por humildad, y que incluso lo que a mi me parece una falta puede muy bien ser, debido a la recta intención, un acto de virtud.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p.265.

Yo misma viví un día una experiencia que me demostró que no debemos juzgar a los demás. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 265.

Si mis pequeños actos de virtud los toman por imperfecciones, lo mismo pueden engañarse tomando por virtud lo que sólo es imperfección.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 266.

Pensé en mi interior que, si empezaba a justificarme, no iba a poder conservar la paz en mi alma. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 269.

Estoy muy lejos de practicar lo que entiendo tan bien, pero el simple deseo que tengo de hacerlo me da paz.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 273.

En este camino, sólo cuesta dar el primer paso.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 275.

Si el lienzo que pinta un artista pudiera pensar y hablar, seguramente no se quejaría de que el pincel lo toque y lo retoque sin cesar; ni tampoco envidiaría la suerte de ese instrumento, pues sabría que la belleza que lo adorna no se la debe al pincel sino al artista que lo maneja. El pincel, por su parte, no puede gloriarse de haber hecho él la obra de arte.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 280.

El amor se alimenta de sacrificios; y de cuantas más satisfacciones naturales se priva el alma, más fuerte y desinteresado se hace su cariño.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 283.

martes, 13 de noviembre de 2007

Historia de un Alma / Teresita de Lisieux

Si todas las flores quisieran ser rosas, la naturaleza perdería su gala primaveral.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 14.

Tenía unos angeles en la tierra que me elegían unos libros.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 84.

Hay cosas que si se exponen al aire pierden su perfume, y hay sentimientos del alma que no pueden traducirse al lenguaje de la tierra sin que pierdan su sentido íntimo y celestial.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 92.

Sentía que vale más hablar con Dios que hablar de Dios, ¡pues se suele mezclar tanto amor propio en las conversaciones espirituales!
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 106.

Por una gracia recibida con fidelidad, me otorgaba cantidad de gracias nuevas…
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 126.

Cuando se ama, uno siente la necesidad de decir mil locuras.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 137.

¡Cuántas almas llegarían a la santidad si fuesen bien dirigidas!
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 138.

Mis primeros pasos hallaron más espinas que rosas.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 183.

He observado que Jesús no quiere que haga provisiones. Me alimenta momento a momento con un alimento totalmente nuevo, que encuentro en mí sin saber de donde viene…Creo simplemente que Jesús mismo, escondido en el fondo de mi pobre corazón, es quién me concede la gracia de actuar en mi y quién me hace descubrir lo que él quiere que haga en cada momento. Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 200.

Jesús me instruye en secreto.
Teresita de Lisieux; Historia de un Alma, Claretiana, Argentina, 2003, p. 224

martes, 6 de noviembre de 2007

Una Locura bastante Razonable / Joaquín García Huidobro


Mantengamos ideales muy altos, aunque nuestras vidas resulten pequeñas y hasta mediocres.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 27.

Por la parábola del trigo y la cizaña, el cristiano sabe que tendrá que convivir con el mal hasta el final de los tiempos.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 55.

Lo más grave que puede pasarle a un pueblo es perder la voluntad de perdurar: Los hijos son la forma humana de la esperanza.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 108.


El mantener una actitud de confianza hacia el otro implica correr el riesgo de ser defraudados. Pero riesgos corremos todos, también los que no confían. ……Cada vez que elegimos algo nos estamos eligiendo a nosotros mismos. No cabe elegir el mal sin hacerse malo, ni elegir el bien sin mejorarse. Se ariesga en la educación y se arriesga en el matrimonio. Hay padres que han dado todo por sus hijos y estos han resultado una calamidad. Pero si no hubieran dado todo, si los hubiesen abandonado o maltratado, entonces la calamidad no habría sido un riesgo, sino una certeza.. Otro tanto sucede con el matrimonio: es una apuesta cuyas posibilidades de éxito crecen en la medida en que se arriesga todo.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p.121.


El cristianismo enseña que la naturaleza humana está caída, que es débil. Y aunque el cristianismo no lo enseñara, cualquiera podría darse cuenta de que en el hombre hay algo que no va, y que muchas veces hacemos lo malo sin que esa acción responda a nuestros deseos más profundos.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 131.


La píldora introduce, inadvertidamente, un distanciamiento, una desconfianza, puesto que una dimensión muy importante de la otra persona, su fertilidad, es vista como un peligro.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 154.


Un bocinazo equivale a un grito.
Joaquín García-Huidobro; Una Locura Bastante Razonable, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 2004, p. 125.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Dios en Preguntas / André Frossard

Dios es amor, y es, en consecuencia, en el amor donde hay que buscar la explicación de la Fe. André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.12.

Uno no pasa del descreimiento a la fe sin reflexión ni lucha.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.19.

Un dogma es la presentación teológica de un misterio, y el misterio es el alimento natural de la inteligencia: la ciencia misma avanza de misterio en misterio.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.31.

El Evangelio no tolera ser leído con un corazón avaro: la fe que inspira es la medida terriblemente exacta de nuestra generosidad.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.41.

¿Para qué sirve creer? Vemos claramente para qué sirve no creer: para estar solo sobre la tierra, que es el menos fijo de todos los domicilios, y para no oir jamás, en respuesta a las preguntas que el corazón se plantea, otra voz que la propia.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.101.

La “unión libre” no es más que una conjunción provisoria de soledades.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.123.

El matrimonio cristiano es una apuesta sobre lo absoluto; pero para ganarla, es preciso no reservar nada de sí mismo. Esta es la razón de que se apueste menos, desde hace algún tiempo. André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.124.

El matrimonio no hace dos cautivos, sino una libertad en dos personas. Se puede decir que tuvo éxito cuando, habiéndose tomado el compromiso inicial, y habiéndose convertido la unión en algo natural, los esposos no tienen siquiera ya la impresión de estar casados.
André Frossard; Dios en Preguntas, Atlántida, Buenos Aires, 1991, p.124.

Mercedes Salisachs; El secreto de las flores

1 Y lo que es peor, el desmoronamiento se produjo de repente, sin que hubiera intervenido antes un signo de alerta, ni los ecos de aquella n...